Díaz, ministra de lunes a viernes y candidata los fines de semana

La vicepresidenta aprovechará su imagen presidencial para emprender una gira por los territorios

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz FOTO: Javier Lizón EFE

Todas miradas se posan en ella. Pero de momento, sobre el futuro proyecto político de la vicepresidenta, hay más incógnitas que certezas. Todo tipo de preguntas rodean a Yolanda Díaz. Con quién, con qué nombre, cuándo y dónde presentará su candidatura. Unos extremos que ella misma rehúsa contestar y sobre los que incluso, se desmarca, mientras que el resto de partidos de la izquierda fía a su figura las expectativas de una plataforma unitaria y transversal que compita en 2023 con el PSOE para ganar las elecciones generales.

Pero ella será la que marque los tiempos, explican desde su entorno, que sí confirma que será en este año cuando empiece a esbozar las líneas del proyecto que quiere emprender. Un camino que confeccionará de manera paralela a todo el trabajo que la queda por hacer en el Ministerio. La vicepresidenta compaginará esta doble tarea, sin descuidar ninguna de las dos, es la frase que repite una y otra vez. Y es que Díaz se encuentra inmersa ya en su trabajo en el ministerio. Cerró el año 2021 con los deberes hechos, tras conseguir un pacto a tres para derogar la reforma laboral. Ahora, comenzará 2022 negociando con los grupos parlamentarios para conseguir el respaldo de la izquierda en la Cámara Baja. Su segundo objetivo será el de conseguir la subida del Salario Mínimo Interprofesional. Desde su equipo confirman que queda mucho trabajo por hacer en la recta final de la Legislatura, como consolidar la ley de empleo o de conciliación laboral, entre otras iniciativas.

Aún así, con todo esto, la vicepresidenta sí ha garantizado que este año comenzará a abrir una «conversación» con la sociedad española. Para ello, su entorno prefiere no ponerle fecha a su puesta de largo, pero sí augura que recorrerá todas las comunidades autónomas a partir de este mes de enero. Una gira de país en la que está prevista que la vicepresidenta se reúna con personalidades de todos los ámbitos, no solo reducida a la esfera política. Una de las primeras imágenes, y más potentes, fue la de su viaje al Vaticano para reunirse con el Papa. Una proyección con la que logró imponerse no solo al Gobierno, sino con la que llegó más lejos que su antecesor, Pablo Iglesias, que también había tratado de lograr esa fotografía.

Para este nuevo proyecto, la vicepresidenta no se pone metas, deshecha la posibilidad de que su plataforma sirva para encarrilar un proyecto político, puesto que cree que «el país está hastiado de proyectos políticos». «Yo lo que quiero es cambiar la vida de la gente de verdad, por eso me seduce más lo pequeño. Lo que voy a hacer es abrir una conversación con los sectores profesionales de la sociedad española», aseguró en una entrevista en El País, descartando la posibilidad de presentarse como candidata a presidenta del Gobierno. Sin embargo, desde su equipo aseguran que ese paso llegará.

Ahora la vicepresidenta trata de forjar una imagen presidencialista, que combinará con su acción en el Ejecutivo, a la falta de conocer el programa político y las estructuras sobre las que descansará su plataforma, el cuál todavía no tiene nombre. Desde su entorno sí confirman que «frente amplio» –el nombre con el que coloquialmente se refieren los políticos y los medios a su proyecto– no será el apelativo elegido puesto que «supone ir contra algo» y es «lo contrario a lo que queremos hacer».

Tampoco se espera que sean Castilla y León o Andalucía los territorios donde experimente el apoyo de la sociedad, a pesar de que Unidas Podemos se ha apresurado a poner la maquinaria electoral a punto bajo el objetivo de ensanchar su proyecto político y acompasarse al rumbo que marca la vicepresidenta. Para ello, los morados ya han asimilado la necesidad de dejar atrás sus siglas y se pliegan a la exigencia de Díaz en sus tiempos, a pesar de que esperan ya una señal suya para que reúna a la mesa confederal para comenzar a trabajar de cara a las elecciones de 2023.