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Feijóo rescatará a veteranos marginados por el «nuevo PP»

La continuidad de Casado agita el miedo a que surjan nuevos candidatos

El presidente de la Xunta y líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, a su llegada a la sede de Génova
El presidente de la Xunta y líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, a su llegada a la sede de GénovaALBERTO ORTEGA/EUROPA PRESSALBERTO ORTEGA/EUROPA PRESS

Pablo Casadoutilizó el miércoles pasado el argumento emocional para blindar su continuidad, sólo formalmente, en la Presidencia del PP durante dos meses más, hasta que se celebre el congreso extraordinario. «Pensad en mi mujer y en mis hijos». Pero al partido esta decisión le plantea un doble problema. El poder autonómico quiere que quede desactivado como referente en esta etapa de transición, y, al mismo tiempo, su presencia agita aún más el temor a que pueda haber otros candidatos. Vistos los apoyos del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, puede sonar a temeridad. Pero en el «núcleo» de los barones es una opción que no se descarta del todo, articulada siempre, o eso presuponen, por «los tentáculos» del entorno del todavía hoy «número uno».

«Casado, resiliente, se ha buscado la manera de aferrarse al puesto dos meses. Quieren negociar su salida, es evidente», comentaban ayer en las filas populares. «Resulta bastante raro que con la portavoz en el Congreso de los Diputados de secretaria general en funciones, que eso es lo que quiere decir ser coordinador general, Pablo siga siendo presidente del grupo parlamentario. ¿Y portavoz en los debates y controles frente al presidente del Gobierno?». Para taponar estas dudas, Casado recordó en el cónclave del miércoles en Génova que él ya se ha despedido de la Cámara Baja, pero al partido la solución pactada le provoca dudas.

«Esto prolonga la agonía e incrementa las opciones para que surjan nuevos candidatos, además de que complica mucho el proceso. Lo de ayer no les salió del todo a los conjurados», señala un diputado nacional.

«Un espectáculo»

En el partido preocupa esa «agonía» de un Pablo Casado encerrado en su despacho de Génova. En principio, puede presidir la Junta Directiva Nacional del próximo martes e inaugurar, también, el congreso del partido. «Un espectáculo», sentencian dentro de la organización popular, donde todavía pesa más la sensación de abatimiento que la esperanza que ponen en el cambio que representa Alberto Núñez Feijóo.

El líder gallego no se mueve hasta que no se celebre la Junta Directiva que convocará el congreso extraordinario. Pero quienes le conocen bien anticipan que el presidente gallego intentará corregir la política de «tierra quemada» con la que el equipo de Casado puso en marcha su proyecto. La promesa de integración quedó convertida en un ambicioso proceso de renovación que arrasó prácticamente con todo el capital humano acumulado en el partido hasta entonces. Si se mira al grupo en el Congreso, Feijóo tiene poco donde agarrarse para cubrir un puesto clave para esta etapa, el de la portavocía, sobre todo porque no tiene escaño.

Marta González, portavoz adjunta; Diego Gago, ex presidente de Nuevas Generaciones; Celso Delgado; y, por supuesto, Jaime de Olano, portavoz de Economía y vicesecretario nacional de Participación, son algunos de los satélites que se le atribuyen en Madrid. Más alejados de su universo, aunque se les coloque siempre en él, están Belén Vázquez y la exministra Ana Pastor.

Y en Galicia, sus vicepresidentes, Alfonso Rueda (presunto sucesor) y Francisco Conde. Además de Diego Calvo, presidente del Parlamento gallego; Ángeles Vázquez, consejera de Medio Ambiente, o Pedro Puy, portavoz parlamentario, entre otros.

Alberto Núñez Feijóo no puede desmontar el equipo de Galicia para hacer frente a sus nuevas responsabilidades en Madrid, porque se juega un Gobierno, el único en el que a día de hoy el Partido Popular ha conseguido mantener la mayoría absoluta y donde ha logrado cuatro de forma consecutiva.

Feijóo es un político que sostiene toda su trayectoria profesional en un reducido núcleo duro, leales, con experiencia, y ajustados a la misma cultura huidiza del chascarrillo que practica el presidente gallego. Además, ha salvado la relación con el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, a pesar del desgaste de imagen de Rajoy y a pesar, incluso, de que como están convencidos en el entorno de Feijóo, desde la vicepresidencia de La Moncloa que presidió Rajoy se maniobró contra el gallego para quitarse obstáculos en la carrera hacia la sucesión del entonces presidente del partido.

En la política nacional, el líder gallego es amigo del presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, y las dos familias comparten tiempo de ocio. Esto es una ayuda en esta situación de crisis para facilitar que fluyan los acuerdos y las sinergias para acelerar todo lo posible la maquinaria congresual en marcha.