Podemos redobla sus ataques al PSOE: el «partido de la guerra»

Sánchez asegura que «no ha faltado diplomacia, ha sobrado agresión» e Ione Belarra lo niega y apuesta por la «diplomacia de precisión»

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, reunió este domingo al Comité Federal del partido, el máximo órgano entre congresos, para defender ante sus huestes lo que el miércoles hizo ante los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados. El Ejecutivo se encuentra ahora ante una nueva disyuntiva, la guerra en Ucrania, que ha desbaratado todas sus previsiones de recuperación económica y demanda unidad a todos los actores políticos y del diálogo social para hacerlo. Hoy el presidente reunirá a empresarios y sindicatos en la Moncloa para trasladarles el Plan Nacional de Respuesta a la guerra.

La unidad que Sánchez exige de puertas para afuera no la consigue de puertas para adentro de su Gabinete. La rectificación en la decisión de enviar armas a Ucrania ha supuesto un cisma en el ala morada del Gobierno y las críticas desde las ministras de Podemos se han sucedido en los últimos días. En este sentido, el presidente defendió ante los suyos que, en la gestión del escenario bélico, «no ha faltado diplomacia, lo que ha sobrado es agresión». «La agresión salvaje partió de Putin tras semanas de diálogo diplomático. Mientras se dialogaba, el agresor preparaba la invasión. Mientras nos afanábamos en evitar lo inevitable, él desplegaba sus tropas», aseveró, apuntando que España sabe diferenciar entre «el agresor y el agredido» y que está situado «en el lado correcto de la historia» junto a las «víctimas», el pueblo ucraniano que ha pedido ayuda. «Pediría que hagamos lo que tengamos que hacer en justicia, pero huyendo de cualquier entusiasmo belicista en la retórica», señaló.

En este sentido, los socialistas llaman a superar las pancartas y pasar a la acción. «Nos opusimos a la guerra de Irak y nos oponemos a la guerra de Putin», apunta Sánchez, en contraposición a los planteamientos de sus socios. «Nuestra coherencia es fuente de credibilidad, nos oponemos a cualquier agresión imperialista», dicen los socialistas que cierran filas con Sánchez ante los ataques de Podemos. El presidente considera que Putin busca «fragilizar la Unión Europea» y sus valores, pero ha conseguido el efecto contrario, «revitalizando» el proyecto europeo. No obstante, el escenario bélico tendrá un coste, porque las sanciones no van a cesar hasta que Rusia salga de Ucrania. Sánchez hizo un continuo ejercicio de pedagogía ante los suyos para que sean conscientes de que más allá de lo que dure la guerra, que será larga, el impacto económico se va a «prolongar y extender». «El objetivo de Putin es frenar el bienestar de los europeos y socavar la competitividad», dijo Sánchez, ubicando como el principal desafío, lograr que nuestras empresas no se conviertan «en rehenes del chantaje energético de Putin».

De este modo, España defiende que debemos «avanzar en eso que hemos llamado autonomía estratégica y autonomía energética» para evitar que la dependencia del gas ruso (en un 40% para Europa) ponga en riesgo al continente. La receta de Sánchez es la reforma del mercado energético, apostando por la agenda verde ante el desafío climático. Un liderazgo similar al que se produjo en tiempos de pandemia, cuando la UE pasó de no tener mascarillas a ser ahora el principal donante de vacunas. «Hay que hacer ante Putin lo mismo que ante la pandemia. Más Europa y autonomía estratégica», aseguró.

Podemos llama al PSOE “partido de la guerra”

Ese consenso recabado, trata de ser dinamitado por parte de Unidas Podemos, que ha vuelto a evidenciar el pulso existente que ya apunta a ruptura de los puentes. Y es que los morados insisten en su negativa al envío de las armas y denuncian que España y la UE no están apostando por la diplomacia. En este camino, la líder de Podemos y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra formará un frente común con el francés Jean Luc Melénchon y el británico Jeremy Corbyn para insistir en que hace falta más diplomacia para llegar al fin del conflicto.

Mientras que Sánchez conseguía el aval ante los suyos, las ministras moradas aprovechaban su acto «Feminismo para cambiarlo todo» –coincidiendo con el 8-M– para seguir marcando posición. Ione Belarra llegó a elevar el tono en sus ataques contra Pedro Sánchez llegando a tachar a los partidos que apoyan mandar armas a los ucranianos como «partidos de la guerra». «Los partidos de la guerra dicen que enviemos armas pero hay que pensar en medidas eficaces y apostarlo todo a la diplomacia», reprochó. «Os pido que pensemos cuáles son las medidas más eficaces para ayudar de verdad a los ucranianos y ucranianas; aunque tengamos poderes políticos en contra, hay que apostarlo todo por la diplomacia, por la paz”, dijo. La ministra de Igualdad también defendió la paz “como la única forma efectiva y eficaz para pararle los pies a Putin” y apostó por “la diplomacia de precisión, la altísima política”, que es “defender la negociación, la observación internacional de ese diálogo entre enviados del Gobierno de Rusia y del ucraniano”.