Moncloa recela del «espectáculo» de la vuelta de Juan Carlos I

El Gobierno esperaba más discreción y lamenta que «sobre el Rey no manda nadie»

Moncloa busca deliberada y públicamente trasladar la imagen de que no tiene nada que ver con la vuelta de Don Juan Carlos a España. «No compete al Gobierno, es la Casa Real quien debe pronunciarse, en su caso», señalaban esta semana, buscando no verse contaminados por la polémica que lleva aparejado el regreso. Intentan despachar toda responsabilidad a Zarzuela, de lo que consideran una «cuestión privada». Sin embargo, el Ejecutivo sí trabaja entre bambalinas y a tres manos –con Casa Real y el entorno de Juan Carlos I–, como ya hiciera en su salida del país en agosto de 2020 o en el contenido del último comunicado que remitió el rey, para intentar que los pasos que se vayan dando sean lo menos lesivos para la Monarquía. Por ello, aunque en público se evite ahondar en el asunto, en privado no se oculta el malestar que genera.

En Moncloa no comparten la gestión que se está haciendo de la vuelta de Don Juan Carlos a España, pues consideran que se está convirtiendo en un «espectáculo» que no beneficia en nada a la institución. El contexto de su asistencia esta semana a las regatas de Sanxenxo (Pontevedra), avanzado primero por amigos del monarca y oficializado después por el alcalde de la localidad gallega, excede los términos del anuncio institucional comprometido por la Casa Real, que aseguró que informaría con tiempo del primer viaje desde Abu Dabi. «Sobre el rey Juan Carlos no manda nadie», resume un miembro del Gobierno para intentar explicar el curso que han ido tomando los acontecimientos.

En el Ejecutivo esperaban un regreso cuidado, medido al detalle y que se encuadrara dentro de la necesaria discreción. Una forma de normalizar su presencia en España, lejos de los focos y de la expectación que se ha generado con su llegada a Pontevedra, donde habrá desplegada una nutrida representación mediática para seguir cada movimiento. En el Gobierno no se esconde la «incomodidad» que genera el retorno, una sensación que comparten con Zarzuela, porque consideran que «está mejor fuera». No obstante, sí señalan que no hay ninguna causa judicial que pese sobre él ni que impida que vuelva con toda libertad, porque creen que Don Juan Carlos no tiene sensación de haber hecho nada malo. El momento elegido para su vuelta no es baladí. Se produce después de que se archivara el último fleco de la investigación sobre el AVE a la Meca y tras materializarse la hoja de ruta de transparencia y ejemplaridad comprometida por la Casa Real, cuyas finanzas serán fiscalizadas en el futuro por el Tribunal de Cuentas.

No obstante, desde Moncloa siguen manteniendo firmemente que Don Juan Carlos debe dar explicaciones a los españoles por las «perturbadoras» e «inquietantes» –en palabras de Pedro Sánchez– informaciones que se han conocido sobre él. Desde el Ejecutivo dicen desconocer si Sanxenxo brindará la oportunidad de hacerlo, pero no descartan que el rey se acerque a los medios para compartir con ellos algún «chascarrillo».

En este punto, en el Ejecutivo resaltan los esfuerzos que se están haciendo desde la actual Jefatura del Estado para avanzar en transparencia y ejemplaridad. Una posición de cortafuegos para proteger la figura de Felipe VI y la institución que les ha granjeado no pocos enfrentamientos con sus socios dentro y fuera de la coalición. Desde Zarzuela concretaron anoche que el encuentro entre Felipe VI y su padre será el lunes. Un acercamiento que se produce después de que Zarzuela informara el pasado fin de semana de que ambos habían hablado por teléfono durante el viaje del Rey a Abu Dabi para dar las condolencias a la familia real de Emiratos Árabes Unidos por la muerte del jeque Jalifa bin Zayed al Nahyan. Entonces no coincidieron, pero sí acordaron verse a su regreso a España.