Sánchez «esconde» a Podemos para vender unidad ante la OTAN

Activa un cortafuegos para silenciar las proclamas antimilitares moradas, que sin embargo no cesarán

Moncloa lleva meses trabajando para que nada salga mal. España se juega mucho esta semana de cara al futuro. La nota final al gobierno de Pedro Sánchez –la europea– se determinará, en buena parte, en el balance de resultados de la cumbre de la OTAN que se celebrará esta semana en Madrid y a la que PSOE y Unidas Podemos llegan en un clima de máxima división precisamente por la defensa de la Alianza Atlántica que abanderan los socialistas. Simultáneamente ofrecen la impresión en Europa de debilidad por los constantes choques con los aliados que mantienen al Gobierno, ERC y Bildu. Un escenario nada halagüeño a las puertas del encuentro europeo y al que el Ejecutivo trata de poner fin minimizando las críticas de sus socios para mandar un mensaje único y de fortaleza gubernamental ante la OTAN.

En el Gobierno conciben la cumbre de la OTAN en Madrid como un «acontecimiento histórico» y que coloca al país como escaparate del mundo. Dan máxima trascendencia a la cita internacional en un contexto clave para el resto del mundo, marcado por la guerra en Ucrania, que centrará la agenda a la par que la definición de la estrategia futura para el nuevo contexto político y militar.

Mientras que la parte socialista manda mensajes inequívocos de cierre de filas con la OTAN y llama a reforzar el compromiso de España en la Alianza Atlántica, Unidas Podemos trata de contrarrestarlos, liderando la bandera del «no a la guerra». Desde hace meses, los ministros morados en Moncloa acentúan su perfil antimilitarista a causa de la guerra en Ucrania. El envío de armamento y la implicación de España con el país ucraniano ya generó roces entre ambos partidos. Y la decisión del presidente, del Gobierno, Pedro Sánchez de elevar el presupuesto en Defensa ha terminado por tensar las relaciones. Ayer, sin ir mas lejos, un secretario de Estado de la coalición, Enrique Santiago, –número dos de la ministra y líder de Podemos, Ione Belarra– lideró las protestas que se sucedieron en Madrid contra la cumbre de la OTAN. También numerosos cargos de IU abanderaron la ofensiva. Dirigentes de Podemos finalmente se ausentaron de la manifestación con el objetivo de bajar los decibelios en Moncloa y evitar un nuevo choque a las puertas de la cumbre, a pesar de que apoyan las reivindicaciones antimilitaristas.

Así, los ministros socialistas y el grupo parlamentario han activado un cortafuegos a Unidas Podemos. Un cierre de filas con la OTAN para invisibilizar las proclamas anti OTAN. «Es hoy más necesaria que nunca», se afanan a decir. De hecho, con el fin de aislar a Podemos, ministros socialistas recuerdan que las «opiniones particulares no representan al Gobierno español porque las directrices de la política Exterior y de Defensa las marca el presidente Sánchez». Este es un mantra que repiten en multitud de ocasiones en el Gobierno, cuando Unidas Podemos abre fuego al discrepar de las decisiones de Sánchez. La ministra de Defensa, Margarita Robles, puso voz a esta operación. «Son opiniones personales muy respetables, pero no comprometen ni cuestionan el compromiso de España con la OTAN, que es serio, fiable y respetado», dijo, en una clara advertencia a los morados y que tiene por fin mandar un mensaje único de cara a los aliados europeos así como limitar el impacto de las críticas de inestabilidad y división que llegan desde la oposición.

El objetivo es rebajar al máximo las quejas de los morados y que la foto de un gobierno protestando contra su propio gobierno no genere titulares. En este mismo sentido apoya el Grupo Socialista en el Congreso. El portavoz Héctor Gómez, lideró este viernes una conferencia sobre los desafíos mundiales de España, la Unión Europea y la OTAN en la que rebajó los actos de protesta y posicionamientos de sus socios. Los encuadró en la «libertad de expresión», del mismo modo que se confesó tranquilo ante el boicot morado.

A pesar de esta estrategia en Moncloa, los efectos no serán los deseados. Una moción registrada por el PP en el Congreso reavivará las disputas y dejará en evidencia la división en política exterior del Gobierno. PSOE y Unidas Podemos tendrán que retratarse opinando y votando sobre las misiones de la OTAN en las que participan tropas españolas, el refuerzo a la presencia de España en los esquemas de seguridad colectiva y el desarrollo de la defensa común en el marco de la UE.

De cara a la cumbre, no acudirá ningún ministro de Unidas Podemos, principalmente porque solo están invitados los jefes de Estado y de Gobierno, y titulares de Exteriores y Defensa, como recalcan desde el Gobierno. Pero si se cursase invitación, los ministros morados tampoco acudirían, según fuentes del espacio confederal. En el cuartel general morado, aun elevando sus críticas, prometen que no secundarán manifestaciones ni convocarán una contra cumbre por la paz -movimiento que lidera Ione Belarra con fuerzas de izquierda europeas–. Eso sí, aunque reduzcan sus críticas, dirigentes de Podemos admitían que no pueden no seguir criticando el aumento en gasto militar. Defenderán, una vez más esta semana, emplearlo en inversiones sociales. Bajo la premisa de no manifestarse en las calles, los morados aprovecharán las redes para mostrar su rechazo a la OTAN. Sin ir más lejos, este fin de semana, el vicepresidente segundo de la Comunidad Valenciana, Héctor Illueca, arremetió contra la OTAN y la responsabilizó del estallido de la guerra de Ucrania: «Si la OTAN no existiera la guerra jamás se habría producido». Sin control en Moncloa ante los ataques que no cesarán.