Feijóo se ve con Yolanda Díaz en plena campaña de insultos de Sánchez

Vox filtra una reunión con el líder de los populares para apagar la crisis con Olona. Génova tilda de “cordial” el encuentro con Abascal

La sorpresa en la ronda de contactos que está manteniendo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, con otros grupos políticos está en el nombre de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Su plataforma Sumar sigue siendo un concepto indefinido, y Moncloa y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, están metidos en la vorágine de la descalificación permanente a Feijóo. Y, sin embargo, en los últimos días la vicepresidenta, en su calidad de líder de este pseudo partido embrionario, se ha visto en privado, sin cámaras ni micrófonos, con el líder gallego para hablar de política. Las preguntas de si Sánchez estaba informado o no de este acercamiento, y de qué le parece, son plenamente oportunas porque el vis a vis llega en un momento en el que Moncloa ha roto relaciones con el jefe de la oposición y ha optado por responder a la derrota andaluza con una campaña de ataque personal contra él.

Por otra parte, para intentar hacer sombra al foco que lleva días apuntando a Macarena Olona, tras su traumática salida de Vox, desde este partido filtraron ayer que su máximo líder, Santiago Abascal, y Feijóo habían mantenido una reunión discreta y cordial la pasada semana para analizar la situación política. La reunión fue a iniciativa de Vox, que ya antes del verano reclamó un hueco en la agenda al jefe de la oposición, después de que éste fuera elegido como nuevo presidente nacional del partido.

Feijóo y Abascal apenas se conocen, a pesar de que este último militase durante muchos años en el PP vasco. Se habían saludado en el Congreso del PP de Valencia, de 2008, en el que Mariano Rajoy tuvo que hacer frente a la embestida de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, con la sombra detrás del ex presidente José María Aznar, para desestabilizarle en la Presidencia del partido después de que hubiera perdido dos elecciones generales. Feijóo y Abascal se cruzaron en aquel amargo cónclave para los populares y poco más que se saludaron. Después de que Feijóo fuera elegido presidente del PP, Abascal le hizo llegar un mensaje de felicitación y la propuesta de una reunión.

El PP ha dado el perfil más bajo que podía a esta entrevista, enmarcándola en una ronda de contactos con líderes de otras formaciones con representación en el Congreso. Como adelantó este martes LA RAZÓN, la estrategia de la nueva dirección popular se sostiene en el proyecto de recuperar el diálogo con todo el arco parlamentario, cerrado en las etapas anteriores en buena parte como consecuencia del cordón sanitario que la izquierda consiguió imponer. Le fue de mucha ayuda el importante desgaste de las siglas del PP por los casos de corrupción que terminaron justificando la moción de censura que derribó al Gobierno de Rajoy.

Con toda la intención, el PP ha atendido la petición de una entrevista a Abascal, bajo la guía de que en esta nueva etapa hablan con todo el mundo, pero quitándole importancia y repercusión mediática al coincidir con las reuniones que Feijóo también está manteniendo estos días con los líderes de otras fuerzas con representación parlamentaria, como Coalición Canaria o UPN. Génova ha retomado, asimismo, la relación con el ex ministro Francisco Álvarez Cascos, por el interés que pueda tener Foro Asturias en la construcción de futuras mayorías.

Escaño a escaño, Génova busca tejer una red de seguridad que le permita pactar y formar gobiernos, a poder ser sin depender de otras fuerzas, y, si esto no fuera posible, con una alternativa que limite la influencia de Vox. El primer termómetro serán las elecciones autonómicas y municipales.

A diferencia de lo que ha ocurrido con el encuentro con Vox, la reunión con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, tendrá un tratamiento distinto. Ortuzar confirmó personalmente este pasado fin de semana que tiene pendiente en la agenda una reunión con Feijóo. Sería raro que cuando se concrete la entrevista se trate con la misma opacidad que la del líder popular con Vox. Lo lógico, si hay acuerdo entre las dos partes, es que se informe de la conversación el mismo día que se produzca. Y si hubiera acuerdo entre las dos partes de guardar la reserva, que no se haga público, y menos a costa de filtraciones interesadas de parte.

El PP quiere abrir un canal «leal» de diálogo con los nacionalistas vascos, que sirva para superar la crisis que generó la moción de censura a Rajoy, y que tenga capacidad de crear marcos de entendimiento en el Congreso de los Diputados. El PNV gobierna con el apoyo del PSE en Ajuria Enea, y el PNV sostiene a Pedro Sánchez en Madrid. Pero con una relación de confianza cada vez menos sólida por los «incumplimientos» de Sánchez, las decisiones unilaterales, su acercamiento a Bildu y la política económica y fiscal en la que se está embarcando Moncloa bajo la presión de Podemos. El PP es plenamente consciente de que en la misma ecuación no caben PNV y Vox.