Candidatos a la Alcaldía

Huyó de la guerra en Congo y ahora aspira a poner paz en Sevilla

Bienvenu Povele es la apuesta de Por Un Mundo Más Justo (M+J), un partido que busca estrechar la brecha de la desigualdad

Bienvenu
BienvenuLa Razón

En las últimas horas del 15 de agosto de 2004, cuando Bienvenu Povele se metió semidesnudo en el agua del mar frente a Castillejos, un pensamiento le cruzó por la cabeza y casi se echa a reír. Fue como si, de pronto, se viera desde fuera por unos segundos y no entendiera qué diablos estaba haciendo allí, mojado, pelado de frío y a oscuras a las doce de la noche. Dice que sentía como si el mar quisiera engullirlo, llevárselo para dentro. Él lo recuerda así: «No veía nada, solo la luz de Ceuta. ¿Cómo había podido meterme en ese lío? Hasta las cuatro de la mañana no salí del agua y, una vez fuera, no podía mover el cuerpo, los músculos de las piernas no me respondían y fui incapaz de echar a correr. La Guardia Civil me pilló y me metió en una celda, me trataron de una manera brutal y por la mañana me llevaron a la valla y me tiraron al lado marroquí desnudo. A la semana siguiente repetí la operación y ya me quedé porque la Policía me cogió en el agua. A los cinco días pedí asilo político».

Hoy Bienvenu Povele es un ciudadano español de 46 años, padre de tres hijos, forofo del fútbol y de la música africana, trabajador social y estudiante de Derecho. También aspira a ser alcalde de Sevilla con la camiseta de un partido, Por Un Mundo Más Justo (M+J), que nació el mismo año que él pisó suelo español. Le cuadran las siglas, que son la historia de su vida, y la máxima de la formación: reducir la brecha de la desigualdad en todas sus manifestaciones.

El candidato de M+J vive la política con un sentido del compromiso que la guerra en Congo, su país de origen, le arrebató a toda su generación. «Llegó un momento, cuando Kabila entró en Kinshasha, que la vida se hizo imposible. Teníamos un miedo atroz que no podíamos quitarnos de encima, no había forma de reivindicar nada. Un día de la paliza que me metieron los militares volví a casa sin ropa. Mi padre había muerto al comienzo de la guerra, mi madre había vendido todo lo que teníamos para poder comer y llegó un momento en que todo se puso tan feo y tan duro que decidí seguir el ejemplo de mi tío y marcharme».

Como tantos jóvenes africanos, Bienvenu era el «seguro» de su familia. Un talismán para garantizar la supervivencia de sus seis hermanos, un mandato bajo el que se lanzó a recorrer el continente en un viaje hacia el norte que duró dos años. «Salí del Congo en 2002. Como no se podía coger un avión, tuve que ir país por país: Congo Brazzaville, Camerún, Níger, Nigeria, Argelia, Marruecos... Después de mi experiencia no aconsejo a nadie coger el camino. Soy categórico. No sabes si vas a llegar vivo, es un riesgo infinito. He visto a gente morir en el desierto y su familia aún no lo sabe, ¿me explico?».

La integración adecuada de los migrantes es una de las metas, que no la única, del partido M+J. Este año han logrado presentar más de 610.000 firmas válidas en el Congreso para que se debata la regularización de 500.000 migrantes. Se presentan a las autonómicas en Madrid (su mejor resultado: 10.330 votos), Navarra, Comunidad Valenciana, Asturias y Extremadura. También competirán por las alcaldías de 18 municipios.

Bienvenu no logró la condición de asilado político pese a que la guerra desangraba su país. Siguió el proceso habitual de arraigo después de pasar un tiempo en situación irregular y a los cinco años tenía la residencia. «Llegué con la idea de estudiar, pero no hubo forma. Terminé aparcando coches como hacían muchos, vendí CDs, trabajé en la construcción... Cuando llegaron los papeles llegó también la crisis. Volví a estudiar».

Tuvo que empezar de cero porque aquí sus diplomas no valían nada. Repitió la ESO, el examen de acceso a la Universidad, y ahora estudia Derecho «online». Desde que llegó a Sevilla tuvo claro que esta era su ciudad; por el clima, por la gente. «Me he quedado aquí porque fui muy bien acogido desde el principio. Logré sacar a mi madre de Congo hace cinco años para no perderla; la esperanza de vida en mi país es de 45 años. Allí yo sería un viejo a punto de morir».

¿Le parece España un país racista? «No diría racista, creo que lo que ocurre es que no se conoce el problema de la inmigración. Yo he llegado a ver pueblos que al aparecer nosotros directamente cerraban la tienda». Preguntado sobre qué es lo que le atrajo de M+J, responde Bienvenu que «lo que ellos buscan, fundamentalmente, es terminar con la pobreza. Yo salgo de un país que es rico en recursos, pero pobre. En España todavía hay pobreza en muchos sitios, aunque no se quiere hablar de ello. Los barrios más pobres de España están en Sevilla. Estaría bien poder recuperarlos, ver qué es lo que no funciona pese al dinero que se ha gastado y cambiarlo».