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Los sefardíes colapsan los consulados españoles para obtener la nacionalidad

  • En la imagen, el abogado israelí León Amirás, de ancestros sefardíes, uno de los cientos de miles de israelíes que podría acogerse a la nacionalidad española.
    En la imagen, el abogado israelí León Amirás, de ancestros sefardíes, uno de los cientos de miles de israelíes que podría acogerse a la nacionalidad española.
Jerusalén.

Tiempo de lectura 4 min.

10 de febrero de 2014. 20:36h

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Jerusalén. 10/2/2014

La ilusión, representada en decenas de llamadas a los consulados de España, y el escepticismo, encarnado en las advertencias de que será un proceso complejo, coparon hoy la actualidad israelí, con la prensa volcada en el anteproyecto de ley que podría naturalizar españoles a millones de sefardíes.

Los principales medios de Israel reservaron hoy lunes un espacio de opinión o de análisis a la propuesta presentada por el ministro español de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes descendientes de los judíos expulsados de España en 1492.

Algunos cálculos elevan a 3,5 millones el número de sefardíes repartidos por el mundo, medio millón de ellos en Israel.

Una cifra que algunos miembros del Parlamento israelí han puesto ya en duda, al igual que algunos expertos han advertido de las dificultades de demostrar ese pretendido origen sefardí solo con el apellido.

En declaraciones al diario local "Yediot Ahranot", causante de la fiebre desatada, el conocido lingüista israelí Avshalom Kor aseguró que algunos de los nombres que aparecen en una lista atribuida al Ministerio español no son sefardíes y que es difícil demostrar esa ascendencia.

Kor quiso poner un poco de cordura y atajar la ilusión con una pizca de escepticismo al subrayar que la lista "es, cuando menos, extraña por lo que incluye y, sobre todo, por lo que no incluye".

"Muchos de los nombres no son típicos de la comunidad judía sefardí, entre ellos Aharón, Baruj o Ben David, relacionados con otras muchas comunidades judías y no siempre con la que vivió en España antes del siglo XV", agregó.

Al hilo de este argumento, Kor destacó que otros muchos, como Bloj y Schlessinger, sorprenden, ya que en su opinión son claramente askenazíes.

Schlessinger proviene de la región polaca de Silesia y tiene el sufijo alemán pertinente, afirmó, a modo de ejemplo.

El lingüista, considerado una eminencia, rechazó también los llamados "Mizrahí", apellidos que hace décadas se concedían a muchos emigrantes de países árabes que llegaban a Israel sin nombre de familia o con algunos poco claros.

Y los que se inician con el prefijo Abu, de fuertes raíces árabes y que pueden proceder de cualquier zona del Norte de África sin tener precisamente origen español.

Por el contrario, el lingüista echó en falta algunas variaciones de apellidos de gentilicios como "Alcalai" ("de Alcalá", que sí se registra en esa supuesta lista) o "Saragusti" ("zaragozano", que aparece bajo otras versiones).

Aún así, decenas de israelíes colapsaron este lunes los teléfonos de los consulados de España en Tel Aviv y Jerusalén para conocer los trámites.

"Hemos recibido decenas de llamadas durante toda la mañana", dijo a Efe una fuente consular.

Una reacción que ya parecía esperar este lunes el prestigiosos diario local "Haaretz", que dedicó una de sus viñetas a un asunto que incluso se discute en las televisiones locales.

En ella, se ve una larga cola de israelíes con banderas del F.C. Barcelona, el equipo de fútbol con más adeptos en este país, ante la sede de la Embajada de España.

Otros medios se inclinaron por ilustrar sus páginas con explicaciones de la ley y el posible proceso de naturalización, en caso de que el anteproyecto consiguiera el rango de ley.

Pendiente aún de su aprobación, la legislación abriría un período de dos años para que cualquier persona de origen sefardí pueda pedir la nacionalidad española sin tener que residir en España ni renunciar a otro pasaporte.

Más allá de los nostálgicos, que ven la decisión del Gobierno español como una suerte de "reparación histórica", el común de los israelíes entiende en la iniciativa una vía para llegar a la UE a trabajar.

Bajo el titular "De repente, todos somos españoles", "Yediot" rememora otro "sueño europeo" de los israelíes, este sí hecho finalmente realidad: hace unos años, Polonia -origen de la mayor parte de los askenazíes-, concedió la nacionalidad a los descendientes de judíos que habían sido polacos antes del Holocausto.

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