Choupette, una “instagramer” que araña

La cuenta de la gata de Karl Lagerfeld muestra medio centenar de imágenes inéditas captadas por el modisto antes de su muerte

Karl Lagerfeld era un hombre excepcional. Su forma de ser no dejaba indiferente a nadie y consiguió que el mundo entero –y no solo el de la moda– se postrara a sus pies. Diseñaba, fotografiaba, escribía, actuaba. Detrás de esas gafas negras se escondía la persona que, además de liderar Channel durante más de tres décadas, era un referente a nivel mundial, tanto por sus creaciones como por la fortuna que logró alcanzar. El 19 de febrero se cumplirá un año de su fallecimiento y muchos de sus fieles recordarán anécdotas vividas con él y alabarán sus virtudes. Lástima que quien más podría decir sobre el genio alemán no pueda hablar, porque es un gato. Se llama Choupette y es la heredera de Lagerfeld.

Si la vida del diseñador parecía sacada de un cuento de hadas, la de Choupette no iba a ser menos. La gatita, de nueve años y de raza «birmana», con ojos azules y un pelaje blanco que impresiona a cualquiera, viaja en aviones privados, tiene un agente propio, un guardaespaldas, una niñera, un doctor y un chef; hace de modelo, aparece en algunos accesorios de Channel y heredó la fortuna de su dueño: casi 180 millones de euros. Karl Lagerfeld publicó un libro que estaba dedicado a la mascota a la que tanto adoraba, e incluso llegó a decir que si pudiera, se casaría con ella. Ahora que su dueño no está, es Françoise Caçote, la «nanny» que se encargaba de la casa de Lagerfeld, quien cuida del felino.

Fotogénica y millonaria

Choupette tiene su propio perfil en redes sociales y ahora han salido a la luz unas fotografías inéditas que le habría hecho el diseñador antes de morir. Según han contado amigos suyos, le hacía unas cincuenta fotos al día. A la gata le encantaba sentarse a mirar a su dueño mientras este dibujaba. Lagerfeld siempre defendió que se entendían a base de miradas y que estaba profundamente enamorado de ella.

Antes de morir, dejó su testamento bien atado y aprovechó varias ocasiones para decir que la persona que cuidara del felino cuando él no estuviera, no viviría en la miseria. En Francia, su ciudad de residencia, no está permitido dejar la herencia a un animal. Él lo sabía y lo tenía todo pensado: es alemán, y allí sí podría cumplir su deseo, así que se agarró a las leyes de su país natal y consiguió que Choupette se quedara con su fortuna. Pero tampoco es que la linda gatita necesitase el dinero de su amigo, porque ella misma ya había cotizado grandes cifras gracias a sus trabajos de modelaje y colaboraciones en publicidad. Se cree que en 2014 y 2015 facturó cerca de tres millones de euros al año. Llegó a protagonizar portadas de revistas como «Vogue» y Channel sacó un tono azul que llevaba su nombre. Si decíamos que Karl Lagerfeld era excepcional, su gata va todavía un paso más allá.