Lo que la Pantoja se llevó...

Dos hombres y una mujer colmaron de regalos a Isabel Pantoja y la hicieron millonaria. Pero a pesar de aumentar su patrimonio gracias a ellos, las propiedades más valiosas con las que le agasajaron, ya no existen.

Singer Isabel Pantoja on tv show " Supervivientes " in Madrid, on Thursday 18 July 2019.
Singer Isabel Pantoja on tv show " Supervivientes " in Madrid, on Thursday 18 July 2019.Jesus BrionesGTRES

Dos mansiones, un lujoso apartamento en un hotel de cinco estrellas y una finca, La Cantora, son las valiosas propiedades inmobiliarias que la Pantoja obtuvo gracias a la generosidad de las personas que han ocupado su corazón. Su viudo Francisco Rivera, su íntima amiga la locutora Encarna Sánchez y Julián Muñoz engrosaron su patrimonio hasta convertirla en millonaria. Pero de aquel patrimonio que llegó a acumular, valorado en cerca de 15 millones de euros, sólo le queda la finca La Cantora, que heredó su hijo del malogrado Paquirri y cuya mayoría de la propiedad ostenta en escrituras y que ahora le reclama su hijo.

‘Cantora’ es el bastión que sobrevive al desastre económico y judicial que acabó con el imperio Pantojil. La purga, obligada por las deudas y embargos que pesaban sobre todas sus propiedades, que tuvo que hacer la tonadillera para sobrevivir ha acabado con un patrimonio inmobiliario amasado en sus años de bonanza. Su meteórica carrera artística y los generosos regalos que le profesaron quienes más la han querido, propiciaron la creación de un fabuloso patrimonio y del que solo sobrevive Cantora. Esto es lo que la Pantoja se llevó y perdió.

La muerte de Paquirri la encumbra profesionalmente y pone en sus manos la herencia de su único hijo.

Tras la trágica muerte del torero, en septiembre de 1984, Isabel despega definitivamente como artista a nivel nacional e internacional. Se convierte en la viuda de España y en la usufructuaria de las propiedades de su esposo. Paquirri deja a sus herederos, sus tres hijos, su padre y sus hermanos, una fortuna valorada en mil millones de las antiguas pesetas.

BODA DEL TORERO FRANCISCO RIVERA " PAQUIRRI " Y LA CANTANTE ISABEL PANTOJA EN LA IGLESIA DEL GRAN PODER DE SEVILLA
©KORPA
30/04/1983 SEVILLA
BODA DEL TORERO FRANCISCO RIVERA " PAQUIRRI " Y LA CANTANTE ISABEL PANTOJA EN LA IGLESIA DEL GRAN PODER DE SEVILLA ©KORPA 30/04/1983 SEVILLAGtresGTRES

El patrimonio del torero, además de un piso en Sevilla y una casa en El Rocío, está compuesto por fincas como Los Rosales, La Cantora, El Robledo y El Garlochí, dedicadas a la explotación agrícola y ganadera. Pero además, en una época en la que los toreros cobraban en metálico y no había tanta presión fiscal, había 40 millones de pesetas en las cajas fuertes del torero en Cantora y aún más en bancos en América, dónde se ingresaban el dinero recaudado en dólares por las corridas en Latinoamérica. Las cajas de Cantora, desvalijadas por la cantante según denunciaron los Rivera, y el “dinero de América” supusieron la primera gran inyección económica para una viuda que iba a demostrar su ambición en las negociaciones para repartir la herencia del torero. Pantoja supo sacar tajada y en nombre de su hijo, el legítimo heredero, se quedó con La Cantora y otras fincas aledañas, además del dinero negro, las joyas, trofeos y efectos personales del torero.

Tras superar la muerte del torero, se traslada a La Moraleja, para ser vecina de Encarna Sánchez

Durante los primeros años de su viudez, Pantoja siguió viviendo en su Sevilla natal. Su piso en Los Remedios y la Cantora, a donde se escapa siempre que puede, son los primeros escenarios en los que cría a su único hijo Francisco. Su éxito profesional con canciones y discos míticos como “Marinero de luces” la proyectan a nivel nacional e internacional.

Aún de negro por el luto, pero encumbrada en lo profesional, conoce a Encarna Sánchez, una locutora con enorme poder mediático que la ayudaría en todos los ámbitos. La todopoderosa Encarna, antes fan de Rocío Jurado, pone al servicio de Isabel todos sus recursos, en lo mediático y en lo económico.

LA PERIODISTA ENCARNA SANCHEZ DURANTE UN PROGRAMA DE RADIO EN LOS ESTUDIOS DE LA COPE
© KORPA
LA PERIODISTA ENCARNA SANCHEZ DURANTE UN PROGRAMA DE RADIO EN LOS ESTUDIOS DE LA COPE © KORPAkorpaGTRES

Encarna vive en la que entonces es la urbanización mas elitista de España, La Moraleja, situada a las afueras de Madrid. Animada por Encarna, Isabel se compra una parcela en La Moraleja a principios de los años 90 y comienza a construir una mansión. Allí vivió sus grandes éxitos a nivel profesional, cuando le llovían los contratos, arrasaba con sus giras y atesoraba discos de oro y platino con cada elepé que salía al mercado. Era la casa de sus sueños, construida con lujos y mimo, que se convirtió en su cuartel general durante la década de los 90 y principios del año 2000. Una casa que le daba el ‘glamour’ que merecía como la estrella que ya era y le permitía codearse con otras famosas de su nivel, como Rocío Jurado, Ana Obregón o Concha Velasco.

Nunca quiso desprenderse de ella pero para mantener su alto nivel de vida, cuando ya se rompió su amistad con la periodista, tuvo que hipotecarla. Algo que no hizo cuando la construyó, a pesar de que la construcción y decoración superaron el medio millón de euros, sino cuando en los albores del siglo XXI, comienza su declive. Se negó a venderla hasta que, su situación procesal y las deudas, le obligaron a hacerlo por un precio muy inferior a los cuatro millones de euros que pedía.

La vivienda con 1.000 metros cuadrados edificados, piscina, jardín y gimnasio, estaba en pésimas condiciones y tuvo que malvenderla en 2015 por tan sólo 1,5 millones, casi a valor de parcela. La casa que representaba su poderío, era una carga ya insoportable y aunque se resistía tuvo que desprenderse de la propiedad que hasta entonces era su gran orgullo.

Julián Muñoz al rescate: un chalet en Marbella y un apartamento cinco estrellas.

Fue su salvador y también su perdición. Colmó su ambición pero acabó pagándolo muy caro. La Pantoja acabaría en la cárcel y perdiendo todas las propiedades que puso a su nombre el corrupto alcalde de Marbella.

La más emblemática era “Mi Gitana”, la villa que Julián le regaló en Marbella, en la urbanización de ‘La Pera’, y dónde vivió con sus dos hijos, Kiko y Chabelita, durante su polémica relación con Julián Muñoz. La casa acabaría demolida, simbolizando la caída del imperio que el exalcalde y Pantoja llegaron a tener en la bella ciudad costera. La cantante compró esta casa en el año 2004 por 3,36 millones de euros a través de una sociedad pero la tuvo que vender, 10 años después, por mucho menos dinero ya que no podía hacer frente a la hipoteca.

Julián Muñoz entre Maite Zaldívar e Isabel Pantoja
Julián Muñoz entre Maite Zaldívar e Isabel Pantoja

Ella estaba ya en prisión y delegó en su hermano Agustín la venta de una casa que provocó su caída en desgracia. Los ingresos diarios de 3000 euros en sus cuentas y el dinero que supuestamente blanqueó del dinero procedente de las actividades ilícitas de Julián Muñoz, la permitieron sanear sus cuentas, aumentar su patrimonio y hacer obras de restauración millonarias en Cantora. Pedía 3,8 millones por el chalet marbellí pero se tuvo que conformar con 2, ya que sobre la vivienda pesaba un embargo de Hacienda de 1,8 millones.

Si La GItana le sirvió a Isabel para ponerse al día con el fisco y la Moraleja para levantar varias hipotecas, el apartamento de Guadalpín, un regalo 5 estrellas del alcalde, le valió para hacerse con algo de cash. Fue el primer presente del alcalde que aún estaba casado con Maite Zaldívar cuando comenzó a llenar de millones y presentes a su gitana para embaucarla. Isabel no lo dudó, se aferró al hombre que podía solucionarle un momento crítico en el que todas sus empresas estaban en números rojos.

La Cantora, es la joya de la corona, de su esquilmado patrimonio

Todavía mantiene la joya de la corona, la finca ‘Cantora’, la cual dejó Paquirri en herencia a su hijo y de la que actualmente posee la titularidad del 53%, pues sólo el 47% restante pertenece a su hijo Kiko. Pero esta propiedad también corre peligro. Aunque consiguió levantar la hipoteca que pidió sobre ella de cerca de dos millones de euros a Caja Sur, en los inicios de su romance con Muñoz,  pesa sobre ella un embargo preventivo de Hacienda. Una finca que su hijo quiere vender para saldar todas las deudas familiares y disponer así, de lo que le legó su padre.

Una imagen de la finca Cantora
Una imagen de la finca Cantora

Se trata de una hacienda de 370 hectáreas situada en Medina-Sidonia (Cádiz) distribuidas en un terreno de monte, dehesa y cultivo de secano que cuenta con un almacén de 731 metros cuadrados, una plaza para tentar reses de 810 metros cuadrados y varias cuadras que suman 690 metros cuadrados. Además, la casa principal tiene unas dimensiones de 1.000 metros cuadrados. Una propiedad inmobiliaria que puso a la venta en 2015 en 7 millones de euros  para saldar su deuda con Hacienda sin éxito, motivo por el cual, tuvo que vender La Moraleja y La Gitana.