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La princesa Amalia de Holanda cuenta en su biografía que acude al psicólogo

La heredera al trono de los Países Bajos cuenta sin tabúes que va a consulta de forma regular desde que era una niña

Amalia de Holanda en los jardines del palacio Huis ten Bosch
Amalia de Holanda en los jardines del palacio Huis ten Bosch FOTO: GTRES ROBINUtrecht

Amalia de Orange cumple el próximo 7 de diciembre la mayoría de edad. Y siguiendo la tradición se ha prestado a mantener una larga conversación con la escritora Claudia de Breij para darse a conocer a sus compatriotas. La autora del libro ha recogido, entre otros, detalles desconocidos de la vida de la hija de los reyes Guillermo y Máxima de Holanda, como que es muy perfeccionista y que la salud mental le parece tan importante como la física, por eso no ve problema alguno en contar que con frecuencia acude al psicólogo. El libro se titula “Amalia”.

La joven princesa se ha tomado un año sabático tras aprobar la secundaria y aún no ha decidido el contenido que quiere darle a su futuro. Pero sabe cuáles son sus obligaciones como heredera al trono. “No lo haré sin el visto bueno del Gobierno o el plácet de los ciudadanos, y eso llega muy lejos; pueden conducirme en muchas direcciones, hasta cierto punto, claro está”, indica. Asegura que “no podría firmar una ley contra la libertad de expresión”. Y se justifica: “Va en contra de mi conciencia, y en el juramento como reyes se dice ‘‘que Dios me ayude’’. No es una frase vacía”. Cree que puede ayudar a su país “a resolver un problema por medio de la diplomacia”. “Si consigo mejorar el mundo un poquito, me doy por satisfecha. Estoy al servicio de mi tierra; entrego mi vida a Países Bajos”, asegura.

En la narración, se narran las visitas a las caballerizas reales, donde Amalia monta a su caballo Mojito. Le gusta el hockey, jugar al tenis y la vela, así como esquiar fuera de pista. Además recoge también recuerdos de la infancia como cuando se probó la primera tiara con 9 años. Su madre se estaba maquillando y ella se la probó. “Soy capaz de reconocer todas las europeas”.

En el libro habla también de sus creencias religiosas. Dice que no piensa que haya “un hombre en las nubes”, pero sí “algo más”, a lo que no necesita “ponerle un nombre”. Califica a su hermana pequeña, Ariane, de “soñadora”, y asegura que se lleva mejor con la mediana, Alexia. Esta, alumna del Atlantic College de Gales sigue allí los dos años de Bachillerato. La autora admite que Amalia es “increíblemente sincera”, y no ha escrito todo lo que le ha dicho “para proteger la privacidad de la adolescente, no a la princesa”.

Con respecto a una posible pareja. Amalia asegua que si el Parlamento no le diera permiso para casarse con la persona elegida vería “qué se puede hacer”. “No puedo escoger en contra de mí porque así tampoco podría dar lo mejor para nuestro país”, asevera.