Gente

La crónica de Lomana: mi feliz cumpleaños en el mar

“Esta noche he organizado una cena bastante íntima con veinte amigos en La Tirana, un restaurante que adoro”

Carmen Lomana
Carmen LomanaManuel MartosLa Razón

Hoy, 1 de Agosto es mi cumpleaños. Estoy en mi querida Marbella, cerca del mar, el mar que ha sido y es una constante en mi vida. Quiero hacer un brindis por la vida, por un año más en el que me siento pletórica, llena de energía e ilusión después de tiempos tan oscuros, de incertidumbre y miedo que hemos podido superar. Un enorme número de ciudadanos por fin estamos vacunados, el virus continuará en sus diferentes versiones, pero ya sabemos cómo controlarlo y hemos perdido el miedo a lo desconocido. Esta mañana, antes de desayunar, muy prontito he bajado al mar, estaba espectacular. El sol rielaba suavemente sobre las olas que se asemejaban a cintas de plata. El silencio era un lujo. Presidiéndolo todo nuestra «montaña mágica» que nos arropa a los marbellíes. No sé explicar la sensación espiritual y de agradecimiento a la naturaleza y a Dios cuando estoy nadando y mirándola tan cerca, tan majestuosa, que me hace rezar de una forma natural sacando lo mejor de mí. Volver a casa y desayunar tranquila, recibiendo cientos de mensajes de cariño felicitándome, regalos y flores, sintiéndome afortunada y feliz. Porque siempre digo que ser feliz es una cuestión de voluntad, de querer serlo, sin dejar nunca que la vida nos arrastre con los problemas y tristezas inevitables. Siempre ganarle el pulso.

Esta noche he organizado una cena bastante íntima con veinte amigos en La Tirana, un restaurante que adoro. Es muy chic y muy especial por lo auténtico. El jardín típico de las casas antiguas de Marbella es una variedad de flores y especies del sur que te envuelve en su belleza y olor. Manolo y su ahijado Manolito lo regentan de una manera llena de cariño y autenticidad con una comida nada pretenciosa ni snob, pero riquísima. Estoy segura de que lo vamos a pasar muy bien, pero, eso sí, con precaución. La próxima semana les contaré quién estuvo y pondré fotos.

Carmen Lomana pasea por la costa marbellí FOTO: Carmen Lomana

Un tema que me ha gustado y sorprendido esta semana han sido las declaraciones de la abuela de nuestra Reina, Menchu Álvarez del Valle, disuadiendo a su nieta de casarse con el entonces príncipe de Asturias. Para cualquier persona pretenciosa y arribista hubiese sido una alegría y una forma de ascender socialmente, para ella no. De ahí mi admiración. Esta señora era muy conocida en Oviedo. Trabajó 43 años como locutora en Radio Oviedo y Radio Asturias, siendo una de las voces más reconocidas del Principado. Tremendamente progresista y liberal, me da la sensación de que no muy monárquica. Los argumentos que daba a su nieta para no casarse y ser Reina eran de un gran sentido común: «Eres libre y autosuficiente con un precioso trabajo, ¿tú sabes dónde te metes? No estás educada para aguantar esa vida».

Nuestra Reina, y eso es lo más bonito y emocionante, le decía que tenía razón, pero que estaba muy enamorada. Ante eso ya no se puede argumentar en contra ni siquiera con el «revolcón» que le recomendaba. Cuando el amor te inunda quieres que ese «revolcón» sea eterno. Por eso y por muchas cosas más, tengo un enorme aprecio por Letizia, por esa periodista asturiana que un día se enamoró de un futuro Rey, y estoy segura que con mucho esfuerzo, sacrificio y gran voluntad ha conseguido ser una estupenda Reina, educando a sus hijas maravillosamente, teniendo que soportar estoicamente muchas críticas de personas que la consideraban una advenediza para ser Reina. Desde aquí, mando un emocionado y cariñoso recuerdo a doña Menchu Álvarez del Valle. Descanse en paz.