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Xandra Falcó cumple el sueño de su padre y rinde homenaje a los tres hombres de su vida

Crea “XF”, un vino rosado -que pretende ser el mejor de España- en recuerdo a su padre, su tío y su marido, fallecidos todos en el último año

Xandra Falcó
Xandra Falcó FOTO: La Razón La Razón

Xandra Falcó engrandece el legado del marqués de Griñón en su peor año. La heredera del imperio vinícola de Carlos Falcó ha conseguido hacer realidad uno de los viejos sueños de su padre, que por circunstancias no había sido capaz de llevar a cabo en sus muchos años al frente de los Pagos de Familia Marqués de Griñón. En el mejor homenaje que le podía dar a su padre, su hija Xandra lo ha conseguido: un vino rosado de alto nivel.

El caldo, que se comercializa con las iniciales de Xandra (XF), fue durante años el anhelo incumplido del marqués. La idea de hacer un rosado de nivel en una bodega eminentemente de vino tinto fue una idea que Carlos Falcó había intentado en varias ocasiones en los Dominios de Valdepusa, sus viñedos de Malpica del Tajo. Al parecer, el clima poco propicio resultó un escollo insalvable para conseguir un vino de excelencia con éxito. Poco acostumbrado a rendirse, el marqués y su hija Xandra perseveraron en la idea durante los 15 años en que trabajaron codo con codo en la bodega familiar. Sin éxito. Hasta que su tío, Fernando Falcó, marqués de Cubas, y también experto bodeguero, le abrió los ojos. La opción para conseguirlo pasaba por usar vides fuera de sus viñedos donde pudieran conseguir una uva adecuada al ambicioso proyecto de vino que pretendían. Por ello, tío y sobrina organizaron una visita a las bodegas Sierra Cantabria, una bodega riojana de la que el marqués de Cubas era consejero, propiedad de los hermanos Miguel y Marcos Eguren.

Un proyecto con 3 pérdidas

Con su experiencia como quinta generación de viticultores, emplearon uvas tintas de Garnacha y Tempranillo, y blancas de Sauvignon Blanc, Viura y Maturana, crecidas al pie de la Sierra de Cantabria en la ribera del Ebro, entre las comarcas de San Vicente de La Sonsierra y Labastida. La filosofía era clara: emplear (como reza en la publicidad del vino) una viticultura sostenible y respetuosa con la vid con una “mínima intervención y respetando los biorritmos del terruño”. El proyecto fue avanzando a buen ritmo hasta que sucedió la muerte del marqués de Griñón.

Manuel y Xandra Falcó salen de la Real Basílica de Francisco el Grande donde han asistido a una misa en memoria de Carlos Falcó, fallecido el 20 de marzo de 2020
Manuel y Xandra Falcó salen de la Real Basílica de Francisco el Grande donde han asistido a una misa en memoria de Carlos Falcó, fallecido el 20 de marzo de 2020 FOTO: Óscar Ortiz Europa Press

A ella le sucedieron la muerte del marido de Xandra, en septiembre de 2020; y un mes después la de su tío, Fernando Falcó. Tras unos momentos de duda, y animada por sus hijas, Xandra entendió que la idea debía seguir adelante como homenaje a los tres, consiguiendo hacer un vino rosado del que se sintieran orgullosos. Y en eso está. La acogida del vino, lanzado al mercado hace escasas semanas, ha sido estupenda y la crítica habla con mayúsculas de un caldo que nace con la vocación de convertirse en el mejor rosado de España.

Annus horribilis

Se trata de una buena noticia que compensa de alguna manera el que ha sido el peor año en la vida de la bodeguera. Podría decirse que la fatalidad se ha cebado el último año, a conciencia, con la empresaria. Xandra ha tenido que lidiar en sólo 6 meses con la pérdida de su padre y su marido. Cuando aún se encontraba recuperándose de la pérdida de su padre, el marqués de Griñón, fallecido el marzo de 2020 víctima de la Covid-19, sufría la pérdida inesperada de su marido, Jaime Carvajal Hoyos, que fallecía repentinamente a los 56 años, tras pasar la pareja unas tranquilas vacaciones en Palma junto a sus tres hijas en común: Isabela (20), Camila (18) y Blanca (10).