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Milena Smit, la actriz del momento que rompe el estereotipo de “Chica Almodóvar”

Andrógina y camaleónica como pocas, la joven cambia la recepción de un hotel por el set de rodaje y la alfombra roja de los festivales de cine

La actriz Milena Smit posa en el photocall de ‘Madres Paralelas’ en el Hotel Ritz, a 4 de octubre de 2021, en Madrid, (España).
La actriz Milena Smit posa en el photocall de ‘Madres Paralelas’ en el Hotel Ritz, a 4 de octubre de 2021, en Madrid, (España).Marta Fernández Jara Europa Press

Mirando la imagen de Milena Smit jamás podríamos imaginar que la que se esconde tras esa estética andrógina, rompedora e incluso gótica es alguien tremendamente «sensible y muy empática que siempre mira por los suyos y lo da todo por cualquier causa social en la que pueda ayudar»; ah, y «medio bruja». Así es como se define la ilicitana que, con veinticinco años recién cumplidos, puede presumir de ser uno de los rostros más demandados del cine español. La película «No matarás» de David Victori que protagonizó junto a Mario Casas y por la que fue nominada al Goya como mejor actriz revelación, la lanzó al estrellato más inmediato y ahora disfruta de su momento más dulce.

Cercana, honesta y con un aura embriagador, Milena Smit, que también es protagonista de la última campaña de Mahou Cinco Estrellas, que refleja que los encuentros entre personas son esenciales para vivir mejor; se ha convertido en la nueva «Chica Almodóvar». Hoy se estrena en cines «Madres paralelas», la última película del director manchego que protagoniza junto a Penélope Cruz: «Es una de las cosas más fuertes que he podido experimentar en mi vida y en mi carrera tan corta».

El director de cine Pedro Almodóvar (c) posa con las actrices Penélope Cruz (d) y Milena Smit (i) durante la presentación de 'Madres paralelas' en el Hotel Ritz de Madrid este lunes.
El director de cine Pedro Almodóvar (c) posa con las actrices Penélope Cruz (d) y Milena Smit (i) durante la presentación de 'Madres paralelas' en el Hotel Ritz de Madrid este lunes. FOTO: Emilio Naranjo EFE

Smit reconoce a LA RAZÓN que la experiencia ha sido «un regalo del cielo», ya que ponerse a las órdenes de Pedro Almodóvar es algo de lo que pocos actores pueden presumir. «Yo me sentía una esponja absorbiendo toda la sabiduría, el entusiasmo y la pasión que pone este hombre en lo que hace, con el amor, la dedicación y el compromiso con el que cuida todas sus historias y sus personajes», relata. Lo cierto es que Milena tiene una corta pero fructífera carrera como actriz, y el ser consciente de que su caso es «particular», hace que sea capaz de mantener los pies en la tierra: «Yo trabajaba en un hotel, llevaba una vida fácil. Cuando terminé Bachiller lo que quería era trabajar, no tenía ni idea de cuál era mi vocación, pero tampoco deseaba estar en la recepción de un hotel el resto de mi vida», cuenta. «Empecé los castings y sentí esa vocación. Yo no había estudiado interpretación en mi vida».

La «it girl» del momento

El compromiso, esfuerzo y trabajo podrían ser las claves de su éxito como actriz y modelo, ya que no solo los directores la adoran, las firmas de moda también se pelean por trabajar con ella. «Sé que merezco lo que me está pasando porque me lo he currado», dice «sin vanidad ninguna». Camaleónica como pocas, Smit rompe estereotipos y reconoce ser la misma persona «llevando una sudadera que me llegue por los tobillos o un vestido de Givenchy de pedrería precioso». Sin referentes en cuanto a estilo se refiere, el riesgo podría ser su seña de identidad. Prefiere los collares de pinchos y las camisetas de calaveras a los vestidos de princesas, pero no le preocupa en absoluto el qué dirán: «A lo mejor la gente me ve con mi estilo y piensa ‘’menudo disfraz’', pero soy yo».

Derrochando complicidad, asegura estar viviendo un sueño y confiesa que se moriría por trabajar con Joaquin Phoenix. Aunque puestos a soñar, prefiere hacerlo con «algo que esté a mi alcance» mientras sigue confiando en todo lo que está por llegar.

Sus inicios en el “show business”

Nacida en Elche, los comienzos de Milena Smit en el mundo del «show business» se remontan a hace diez años, cuando con tan solo quince decidió probar suerte como modelo en una agencia de Murcia. Posteriormente, se mudó a Madrid en busca de nuevas oportunidades profesionales. Fue entonces cuando le «picó el gusanillo» de la interpretación.