¿Pueder Netanyahu ser inhabilitado por corrupción?

La Corte Suprema debe aclarar si un imputado puede formar Gobierno mientras en dos semanas el líder del Likud, ganador de las elecciones, se sienta en el banquillo por tres casos distintos

El primer minsitro israelí Benjamin Netanyahu, acompañado de su mujer Sara celebra la victoria electoral del 2M
El primer minsitro israelí Benjamin Netanyahu, acompañado de su mujer Sara celebra la victoria electoral del 2MOded BaliltyAP

Sin lugar a dudas, el éxito de Netanyahu fue lograr dejar en un segundo plano su inminente proceso judicial durante el transcurso de la campaña electoral. A su fiel electorado no le pesó que en dos semanas se defenderá en tres casos separados por corrupción, fraude y abuso de confianza ante la corte del distrito de Jerusalén.

Si bien las sospechas se cernían hace largo tiempo sobre el líder del Likud, el asesor letrado del gobierno, Avichai Mandelblit, oficializó la imputación el pasado enero, tras una frustrada iniciativa del “Rey Bibi” de intentar lograr la inmunidad parlamentaria. A pesar de que fue asignado a dedo por el propio Netanyahu, el “premier” achacó la inculpación a una caza de brujas orquestada por Mandelblit, la policía, la prensa y la izquierda para intentar derrocarle del poder.

El columnista Amnon Lord, del progubernamental Israel Hayom, interpretaban el éxito electoral como una seña de desconfianza del público en el sistema judicial. “Prueba que la mayoría ya no cree en la justicia. Las cartas de acusación no son concebidas como un acto criminal, y el fraude o abuso de confianza no se sostienen según los hechos”, alegó. Y prosiguió: “si vivimos el bloqueo político en el pasado, fue por la involucración del sistema judicial en la política”.

En campaña, Netanyahu desmintió que intentaría modificar la legislación para evitar el proceso judicial. Prometió que afrontaría los casos, reafirmando ahora su credibilidad en los jueces. Pero según David Horowitz, editor del digital Times of Israel, “dependiendo de los resultados finales, podría buscar de nuevo la inmunidad en el Parlamento, o crear una nueva ley que le evite ser procesado”.

Pero por ahora, el “Rey Bibi” y sus seguidores respiran confiados, ya que la ley israelí no aclara si un primer ministro imputado tiene la potestad o no de formar coalición. La Corte Suprema de Israel no emitió una opinión en firme cuando se planteó la situación meses atrás, pero ahora la situación deberá esclarecerse con urgencia.

Netanyahu se defenderá en el caso 1.000, en que se le acusa de recibir regalos de lujo del millonario productor de Hollywood Arnon Milchan a cambio de favores; en el caso 2.000, con acusaciones de tramar con el editor de Yediot Ahronot, Arnon Mozes, una cobertura favorable hacia su figura; y en el caso 4.000, en que presuntamente aprobó regulaciones beneficiosas para el gigante de telecomunicaciones Bezeq, a cambio de que su propietario, Shaul Elovitch, favoreciera una información más tibia en su digital Walla News.

Cuando el líder del Likud escuchó las recomendaciones de la policía para inculparlo, se apresuró a avanzar que “no ocurrirá nada, porque no hay nada”. Ahora, deberá afrontar un largo juicio donde invertirá mucho tiempo y bastos recursos económicos para defenderse. Por primera vez en la historia, la ciudadanía israelí podría presenciar como un primer ministro en el cargo se sienta en el banquillo de los acusados.