AfD, el partido ultra alemán, disolverá su fracción más radical

La dirección de la formación da hasta el 30 de abril a “El ala”, investigado por la Inteligencia germana, para disolverse

Alternative for Germany party chair board meets to discuss handling of far right-wing party wing Der Fluegel
Joerg Meuthen, colíder de Alternativa para Alemania (AfD), acude a la reunión del partido convocada para tomar una decisión sobre "El Ala", su sección más radicalCLEMENS BILANEFE

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha iniciado los pasos para desmarcarse de su corriente más radical, “Der Flügel” -"El ala"-, tras haber quedado ésta bajo observación del espionaje y ante el temor de que ello comprometa a todo el partido.

La cúpula de la AfD, dirigida por el moderado Jörg Meuthen, ha instado a ese sector interno a disolverse antes del 30 de abril. “El Ala” respondió a este apremio, emitido ayer, cancelando su reunión prevista para este sábado, alegando las restricciones a todo tipo de encuentro o asamblea por el coronavirus.

Meuthen mostró comprensión hacia esa decisión. Pero al mismo tiempo recordó, según la primera cadena de la televisión pública ARD, que el plazo se mantiene. “El Ala” deberá buscar el formato adecuado para seguir los pasos pertinentes y ceñirse a la resolución adoptada por la presidencia, añade esa fuente.

La cúpula de la AfD, tercera fuerza a escala nacional en Alemania, se reunió en formato reducido este pasado viernes, una cita de la que salió la mencionada resolución.

A la corriente radical del partido pertenecen algunos de sus líderes del este del país, donde la AfD obtiene sus mejores resultados y es segunda fuerza. Su figura más destacada y fundador es Björn Höcke, en el estado federado de Turingia.

Ecos de la tormenta política de Turingia

La elección el pasado marzo en dicho “Land” de un líder liberal, apoyado conjuntamente por los conservadores de la canciller Angela Merkel y la ultraderecha, provocó una tormenta política de escala nacional, ya que suponía la ruptura de facto del cordón sanitario a los ultras.

La AfD está descartada tanto a escala nacional como regional para cualquier tipo de cooperación política, directa o indirecta, por el resto del espectro parlamentario. La propia Merkel calificó entonces de imperdonable esa votación e instó a revertir su resultado.

Esa votación quedó suspendida poco después y acabó siendo reelegido para el cargo el izquierdista Bodo Ramelow, quien ya había liderado el anterior ejecutivo regional apoyado por socialdemócratas y verdes.

Al terremoto político por lo ocurrido en Turingia siguió una notificación del espionaje de Interior -la llamada Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV)- en que se declaraba oficialmente a “El Ala” objeto de vigilancia especial.

Dicho estamento considera probadas las sospechas de que se trata de una organización con aspiraciones extremistas y que persigue fines anticonstitucionales. “Es un hecho que se constataron violaciones contra elementos fundamentales del orden liberal y democrático, la dignidad del ser humano, la democracia y los principios de un Estado de derecho”, precisó la BfV.

Con ello se oficializó la observación de esa corriente, a la que había catalogado ya de extremista en el informe anual del espionaje de Interior, en 2019, así como a las juventudes del partido, la Junge Alternative (Alternativa Joven).

La declaración ahora de esa corriente como movimiento bajo vigilancia implica que puede ser observado con todo el instrumental del que disponen los servicios secretos. La BfV estima que un 20% de la militancia de la AfD sigue o está vinculada a esta Ala o corriente más cercana al neonazismo.