Dos hermanos rusos que viven en España, relacionados con la muerte de Madeleine McCann

La fiscalía alemana investiga la relación de Christian Brueckner con estos ciudadanos rusos dedicados a la venta de yates

Madeleine McCann y el sospechoso de su desaparición, Christian Brueckner
Madeleine McCann y el sospechoso de su desaparición, Christian BruecknerBildLa Razón/Diario Bild

La policía alemana sigue trabajando para poder llevar a Christian Brueckner a juicio por el secuestro y asesinato de Madeleine McCann en mayo de 2007.

El fiscal Hans Christian Wolters, responsable de la investigación, afirma que tiene pruebas que demuestran que es el responsable y que la niña británica está muerta pero no las ha presentado. Lo cierto es que las pruebas que tiene no son sólidas y sigue tratando de encajar las piezas de este complicado puzzle. Ante la negativa de Brueckner a colaborar, Wolters ha viajado a Portugal en busca de evidencias y trata de atar todos los cabos sueltos. Primero fueron varios amigos de Brueckner que vivían en caravanas en el Algarve en esos años y ahora se centra en dos hermanos rusos, con negocios en España y con los que tuvo cierta relación en la época de la desaparición de Madeleine.

Wolters trata de saber si colaboraron en el crimen y ayudaron en la ocultación del cadáver. Según explicó el fiscal a “The Sun: "Sabemos que Christian B tuvo contactos con personas de habla rusa en la primavera de 2007. “Como queremos entrevistar a todas las personas que tuvieron algún tipo de contacto con Christian B. en ese momento, también estamos interesados en estos hombres”.

La búsqueda de estos hermanos surgió del testimonio de la ex novia de Brueckner, que indicó que el pedófilo alemán condenado solía trabajar para ellos y que su ocupación principal era la venta de yates. El fiscal no quiso confirmar si les consideran sospechosos o sólo se les busca como testigos.

Desde que se desvelara la apertura del caso en Alemania y se apuntara a Christian Brueckner se ha reactivado la investigación pero ha habido pocos avances. Se ha seguido la pista del alemán, condenado por un delito relacionado con el tráfico de drogas y encarcelado en la prisión de Kiel, sus contactos y sus relaciones en el Algarve.

Uno de los testimonio más importantes fue el de su ex novia, que declaró que el día antes de la desaparición de Madeleine, el 3 de mayo de 2007, Brueckner le dijo que al día siguiente que tenía una cosa importante que hacer y que le obligaría a ausentarse durante un tiempo. El día de la desaparición de Madeleine, el teléfono del principal sospechoso le ubica en Praia da Luz una hora antes de la desaparición. Además, recibió una llamada de 30 minutos que los agentes consideran clave pero que no han conseguido saber con quién habló. Solo saben que se trata de un teléfono portugués a nombre de una persona con un nombre y un apellido muy comunes en el país vecino. Y los investigadores no han logrado localizarlo todavía.

Después de muchos meses de trabajo, los investigadores necesitan un gran avance en las próximas diez semanas o el caso podría desvanecerse. De hecho, la investigación se encuentra en una “etapa decisiva”. Los abogados de Brueckner han pasado a la ofensiva y ha reclamado las pruebas que indican que Madeleine está muerta. Además, han viajado a El Algarve para recabar pruebas e indicaron que tienen indicios suficientes para demostrar que su cliente es inocente. Estas pruebas podrían estar relacionadas con el testigo que aportó el nombre de Brueckner, que podrían desacreditarlo.

“Los detectives saben que el caso pende de un hilo y que las próximas 10 semanas desde ahora hasta fin de año son absolutamente vitales si van a poder resolver el caso y encontrar respuestas”, indicaron fuentes del caso a “The Sun”.

Las revelaciones sobre los dos rusos se producen después de que un amigo del sospechoso Manfred Seyferth revelara en una televisión portuguesa que los investigadores le habían preguntado por ellos. Dijo: "La policía me visitó en 2019 y me preguntó sobre un asesinato y me preguntó sobre dos rusos en España y si los conocía. Les dije que no conocía a ningún ruso en España”.

Seyferth trabajó con Brueckner en el robo de casas y lo llamaba “el escalador” por su facilidad de subir por la fachadas de los edificios turísticos y hoteles para robar. Lo definió como un “psicópata malvado” que es “capaz de llevarse a un niño pequeño” y dijo que estaba “obsesionado con los niños pequeños”.

De hecho, Brueckner ha sido relacionado con varios casos de violación a menores y a adultos que se produjeron durante esos años en el Algarve. Precisamente fue condenado a siete años de prisión -pendientes de cumplir- por la violación de una septuagenaria norteamericana, que fue violada por el alemán en un apartamento turístico de Praia da Luz en 2005.

El abogado del principal sospechoso, Friedrich Fulscher, pidió a los fiscales que “muestren sus cartas” para ser “justos” con ellos y con su cliente. “No es ningún secreto que los portugueses tienen una teoría diferente de lo que le sucedió a la BKA (policía federal) alemana”, dijo. "La fiscalía alemana podría poner fin a esta teoría cuando finalmente pongan sus cartas sobre la mesa. Esto sería justo para el sospechoso y para los padres: ambas partes podrían juzgar por sí mismas qué tan sólida consideran que es la evidencia”, concluyó.