¿Por qué siguen teniendo accidentes los aviones de Boeing?

La compañía ha tenido que recomendar suspender vuelos del modelo 777 tras el incidente del sábado

Una foto proporcionada por el usuario de Instagram Hayden Smith (speedbird5280) muestra el vuelo 328 de United Airlines con un motor en llamas, cerca de Denver, Colorado, EE. UU
Una foto proporcionada por el usuario de Instagram Hayden Smith (speedbird5280) muestra el vuelo 328 de United Airlines con un motor en llamas, cerca de Denver, Colorado, EE. UUHayden SmithEFE

Los motores de los viejos aviones Boeing 777 tienen problemas con una frecuencia preocupante. La compañía Boeing ha recomendado suspender las operaciones de los 69 aviones del modelo 777 que se encuentran en servicio y de los 59 en almacenamiento, todos ellos con motores del tipo “Pratt & Whitney”, tras el incidente ocurrido el sábado en el cual un motor ardió en pleno vuelo con 231 pasajeros a bordo. El avión había despegado de la ciudad estadounidense de Denver con destino a Honolulú, en Hawái, y tuvo que regresar de emergencia después de sufrir problemas con un motor, cuyas partes cayeron sobre un suburbio de la capital del estado de Colorado. La nave, un Boeing 777-200 operado por United Airlines, volvió al aeropuerto internacional de Denver y aterrizó de “forma segura, después de experimentar un fallo en su motor derecho poco después de despegar”, indicó en un comunicado la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés).

Pero no ha sido la primera vez que este modelo tiene problemas. En 2018, la pala del ventilador No. 11 en el motor derecho de un 777 de United Airlines se rompió cuando el avión se acercaba a su destino, Honolulu. Sus piezas causaron una cascada de fallos dentro de la intrincada maquinaria del motor, de modo que, en menos de un segundo, la cubierta del motor se había desprendido, dejando el núcleo desnudo tambaleándose mientras giraba. Las piezas que se desprendieron causaron dos pinchazos en el fuselaje, pero el avión pudo aterrizar de manera segura gracias a la potencia del motor restante.

En diciembre pasado, un 777 de Japan Airlines sufrió un fallo similar en el motor después de que la pala del ventilador de uno de sus motores se rompiera en el camino entre Naha, Japón y Tokio. Ese vuelo también aterrizó a salvo.

Aviones antiguos

En los tres casos, el avión se encontraba entre los más antiguos de la flota mundial de 777, y se entregó en los primeros dos años después de que se introdujera el modelo en 1995. Si bien los motores Pratt & Whitney PW-4000 probablemente no eran originales de cada avión -los motores se retiran regularmente de los aviones para el mantenimiento de rutina y luego se instalan en diferentes aviones- los motores son generalmente de época similar a los aviones en los que vuelan. En el incidente de 2018, el motor que falló se había construido en 1996 y había acumulado 77.593 horas de vuelo. El que falló en el incidente de 2020 había experimentado 43.060 horas de vuelo.

Otro incidente este mismo sábado

Este mismo sábado hubo un cuarto incidente con un motor PW-4000 de un Boeing obsoleto. Un Boeing 747 de 30 años que operaba como avión de carga sufrió un fallo de uno de sus motores Pratt & Whitney poco después del despegue del aeropuerto de Maastricht en los Países Bajos a las 4:11 p.m. hora local. El vuelo se dirigía a Nueva York y descargó combustible antes de aterrizar con seguridad en Lieja, Bélgica. La caída de escombros hirió a una persona en tierra y dañó automóviles.

Los 737 MAX, la gran crisis de Boeing

Los patrones en los accidentes de aviación pueden ser una señal de problemas, según la revista Intelligencer. Si bien los fallos pueden atribuirse a una coincidencia extraña o simplemente a la mala suerte, los patrones sugieren que existe un peligro mayor. Fue el caso de los accidentes, en apenas cuatros meses, de dos 737 MAX. Tras evaluar durante 18 meses las causas de los siniestros de Indonesia y Etiopía, el Comité de Transporte de la Cámara de Representantes de EE UU concluyó que una cadena de fallos compuesta por errores en su diseño, dejadez de Boeing para corregirlos pese a conocerlos y falta de supervisión de los reguladores estatales desembocó en los accidentes de dos Boeing 737 MAX a finales de 2018 y marzo de 2019 en los que perecieron 346 personas. Los siniestros de Indonesia y Etiopía llevaron a la retirada del servicio activo del modelo y causaron una crisis sin precedentes en la compañía. Los trabajadores ya eran muy críticos con el 737 MAX antes de los accidentes y en enero del año pasado salieron a la luz correos internos en el que uno de ellos aseguraba que “el Boeing 737 MAX está diseñado por payasos y supervisado por monos”

En el caso de los fallos en los motores 777, el problema podría venir de las deficientes inspecciones, analiza Intelligencer. A medida que los aviones y los motores envejecen, sus partes mecánicas están sujetas a tensiones repetidas que pueden provocar grietas microscópicas que aumentan con el tiempo. Para evitar que se conviertan en fracturas que puedan destruir una pieza y poner en peligro una aeronave, la FAA exige una inspección periódica. Pratt & Whitney opera una instalación en East Hartford, Connecticut, que examina las aspas del ventilador PW-4000. La revista cita un artículo de julio de 2020 de Aerossurance en el que se recoge que la investigación de la NTSB sobre el incidente de 2018 encontró numerosos fallos en el proceso de inspección.

Y en los dos últimos casos, las imágenes de los motores dañados parecen mostrar que falta una pala de ventilador completa, lo que podría indicar una fractura similar a la que ocurrió en 2018.