“Estamos más cerca de celebrar unas quintas elecciones en Israel”

Victor Harel, ex embajador de Israel en España, analiza para LA RAZÓN el laberinto político que se complica en el país bajo la sombra de nuevos comicios

La gente pasa junto a un gran cartel electoral con el rostro de Benjamin Netanyahu y el del líder del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, cerca de Tel Aviv
La gente pasa junto a un gran cartel electoral con el rostro de Benjamin Netanyahu y el del líder del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, cerca de Tel AvivABIR SULTANEFE

-¿Cree que Netanyahu conseguirá formar una coalición?

-Debido a la crisis por la pandemia del coronavirus hay más de 450.000 votos en dos sobres que todavía no han sido abiertos hasta mañana y el viernes conoceremos los resultados finales, los cuales pueden hacer cambiar totalmente el rumbo del ganador porque estamos hablando de pocos escaños de diferencia. En estos momentos yo diría que hay un claro empate (60 escaños para el bloque de Netanyahu y 60 en contra). Al final todas estas últimas elecciones celebradas tienen que ver con una sola pregunta, si Netanyahu debe volver a gobernar o si es necesario un cambio de mandato.

-Ante la dificultar de formar gobierno, ¿podríamos decir que estamos más cerca de unas quintas elecciones?

-Por supuesto. De hecho, tanto la prensa como expertos y politólogos hablan abiertamente de que se produzca esta posibilidad de nuevo este año. Lo que se está tratando de hacer, en el caso de que se celebren nuevos comicios, es que en la Kneset (el Parlamento israelí) la oposición a Netanyahu presente un proyecto de ley -antes de unas quintas elecciones- con el fin de que si un político está acusado de algún delito o crímenes se le considere que no está capacitado para ser primer ministro en Israel, pero todavía no hay nada concreto en este tema.

-¿Por qué bloque se decantarán los partidos bisagra como los islamistas conservadores de Raam y el Sionismo Religioso?

-Es la pregunta del millón. Yo creo que el partido Yamina -con 7 escaños- de Naftali Bennet, uno de los antiguos socios de Netanyahu hace unos años, tenderá a apoyar a Likud en el sentido ideológico, pues ellos preferirán ante todo un gobierno de derechas. De ahí que tengan una menor inclinación a apoyar a las formaciones de centro izquierda. En cuanto a Raam, se trata de un partido árabe constituido por movimientos fundamentalistas religiosos que comparte ciertas ideas con algunos de los extremistas judíos en cuanto al sentido de la religión, a rechazar a los homosexuales, etc. Yo creo que hay una cierta base, pero veo muy díficil que los elementos de extrema derecha que forman hoy en día los candidatos a crear el gobierno de Netanyahu estén dispuestos a apoyarse en un partido árabe de los más religiosos, nunca ha existido un caso similar en la historia de Israel. Aun así, yo creo que ha llegado la hora de que esto suceda. Lo veo realmente complicado, pero todo es posible.

-¿Qué supondría la entrada del partido Otzma Yehudit con postulados racistas en el Gobierno?

-Yo pienso que una gran mayoría de los israelíes ven con mucho desagrado la posibilidad de que la formación de extrema derecha de Ben Gvir entre en el gobierno. En Israel ven esta opción como una fase bastante negativa, sobre todo por ser un partido que ha apoyado a uno de los judíos más racistas, el rabino Meir Kahane. De hecho, en el propio Otzma Yehudit hay miembros que siguen los propios fundamentos ideológicos de Kahane y esto es contemplado por la mayor parte de la población israelí como un signo que hay que rechazar completamente, es muy desagradable. En comparación con Vox en España, esta formación es más aún de extrema derecha que el propio partido de Santiago Abascal. Si finalmente se crea gobierno y ellos consiguen entrar, habrá que contrarrestarles de alguna manera.