Irlanda no ha superado el trauma de su división un siglo después

El Brexit resucita los enfrentamientos ente protestantes y católicos tras más de dos décadas de paz

Conmemoración del centenario de Irlanda del Norte, en el césped, en Ballyduff, Newtonabbey, Irlanda del Norte
Conmemoración del centenario de Irlanda del Norte, en el césped, en Ballyduff, Newtonabbey, Irlanda del NorteLiam McBurneyAP

“Este aniversario nos recuerda lo compleja que es nuestra historia”. Así describía este lunes la Reina Isabel lo que supone el centenario de la creación oficial de Irlanda del Norte. O de la división de Irlanda, según la interpretación de cada uno.

El 3 de mayo de 1921 se dibujaban oficialmente los 500 kilómetros de frontera que hoy dividen a la República de Irlanda con Irlanda del Norte, perteneciente esta última a Reino Unido. Una fecha que quedará marcada para unionistas y nacionalistas. Seis condados del Ulster (al noreste de Irlanda) se separaban del resto de la isla, un acontecimiento que aun supone un “trauma” para algunos y que continúa lejos de cerrar todas las heridas.

“Esta es una oportunidad para reflejar nuestra unión y nuestra diversidad. Irlanda del Norte aglutina una gran riqueza de identidades, antecedentes y aspiraciones”, aseguraba la Reina en un mensaje tras cien años desde su creación.

La estabilidad en la región fue siempre un motivo de preocupación para Reino Unido, y es por eso que la Reina quiso agradecer a “la generación de líderes que tuvo la visión y el coraje de poner la reconciliación por delante de la división”. “Pero, sobre todo, la paz es gracias a la gente, sobre cuyos hombros descansa el futuro”, insistió la monarca británica.

Precisamente esa estabilidad, que se consiguiera en 1998 con los Acuerdos de Viernes Santo, no parece estar pasando por su mejor momento. La polémica generada por el acuerdo del Brexit que alcanzó Boris Johnson el pasado diciembre, y que deja a Irlanda del Norte en un “limbo” comercial, no ha hecho sino avivar un sentimiento ya de por sí latente entre los nacionalistas norirlandeses.

El primer ministro británico, que considera este día “un aniversario nacional muy especial”, admite también que “la gente de Irlanda del Norte, la República de Irlanda y Reino Unido verán este día desde perspectivas muy diferentes”. Sin duda Johnson tiene en Belfast y su estabilidad uno de sus mayores retos de aquí a que acabe su legislatura.

Empezando por la principal figura representativa del Gobierno británico en la región, ya que hace apenas unos días, la ministra principal para Irlanda del Norte, la unionista Arlene Foster, tuvo que dimitir tras varias semanas de altercados y tensiones políticas.

Otras de las figuras más importantes en la provincia, el secretario de Estado para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, resta de momento importancia a las llamadas a la reunificación. Para el conservador, ya ha habido “períodos difíciles” en el pasado y este es el momento de centrarse en “recuperar la economía hasta el punto donde pueda crecer y generar puestos de trabajo”.

Pero esta postura no parece encajar de momento con la otra visión de la historia. Los nacionalistas-católicos, encabezados por los republicanos del Sinn Fein, parece que continúan ganando adeptos a la causa según las últimas encuestas. Por ejemplo, una encuesta elaborada a principios de años por el diario “The Sunday Times”, más de la mitad de los norirlandeses desean un referéndum en los próximos cinco años y el 42% optaría por la reunificación.

Una consulta que hasta los últimos años parecía bastante complicado, y más después de los Acuerdos de Viernes Santo, pero que con la firma del Brexit y el caos en el Gobierno norirlandés, no parece ahora tan descabellado.

El próximo año se celebran elecciones a la Asamblea de Belfast y la división en el voto unionista ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que el Sinn Fein sea el partido más votado. A pesar de que, debido a los Acuerdos de Paz, el Gobierno norirlandés debe ser de coalición entre monárquicos y republicanos, si estos últimos reciben más votos, plantearán seguramente el plebiscito sobre la reunificación de la isla.

Es por eso que este centenario de la división de Irlanda no supone precisamente un día de celebración para todos. Para algunos como Colum Eastwood, líder del Partido Socialdemócrata y Laborista irlandés, “la división fue un inmenso trauma constitucional que rompió relaciones, oportunidades económicas y creó un nuevo estado donde la discriminación sectaria estaba integrada en las instituciones de gobierno”.

Así de duro se muestra este parlamentario, que pide una conversación “abierta y generosa” sobre el futuro constitucional de Irlanda del Norte. Un centenario, por tanto, que supone una celebración para algunos y un recuerdo trágico para otros. Y todo en medio de un clima de violencia en la región, con enfrentamientos en las últimas semanas entre bandas paramilitares y policías.