El asesinato de una joven a manos de un boxeador que ha conmocionado Puerto Rico

Keishla, de 27 años, estaba embarazada de un mes fruto de una relación de 11 años con el “Diamante” Verdejo

Keila Ortiz, la madre de Keishla Rodríguez, clama justicia
Keila Ortiz, la madre de Keishla Rodríguez, clama justiciaCarlos GiustiAP

Los puertorriqueños mostraron su dolor por la muerte de la joven Keishla Rodríguez Ortiz, asesinada presuntamente por el boxeador Félix Verdejo, quien fue acusado por un gran jurado federal de cuatro cargos criminales por este caso que conmocionó a la opinión pública. A las muestras de dolor de la ciudadanía se sumó la información de que la Fiscalía federal incluyó en la acusación a un individuo identificado como Luis Antonio Cádiz -quien colaboró en las pesquisas- por su participación, junto al boxeador, en el asesinato y la planificación del delito, que tuvo lugar la semana pasada.

El mediático caso ganó repercusión por la figura del presunto asesino, el “Diamante” Verdejo, considerado la esperanza del boxeo puertorriqueño, y por tratarse de un crimen agravado por el embarazo de su amante, con la que el púgil mantenía una relación al margen de su matrimonio. Verdejo y su compinche, tras la decisión de la Fiscalía, se enfrentan a cargos por robo a mano armada de un vehículo que resultó en muerte, secuestro, un cargo por el asesinato de un niño no nacido y otro por uso y portar un arma de fuego durante la comisión de un delito violento.

Una posible condena a muerte

El jefe de la Fiscalía federal en Puerto Rico, Stephen Muldrow, señaló que Rodríguez Ortiz fue tomada de una familia que la amaba a ella y a su futuro hijo, a los que se les negó el derecho más fundamental a la vida. La acusación incluye hechos que hacen que el caso sea elegible para la pena de muerte, prohibida por la Constitución de Puerto Rico pero que podría llegar a aplicarse para los acusados si el juicio se celebra fuera de la isla, si bien es un castigo contra el que está gran parte de la sociedad puertorriqueña, incluido el gobernador, Pedro Pierluisi.

Cientos de personas dieron este jueves su último adiós a esta joven de 27 años que personifica el grave problema social de la violencia de género que sufre Puerto Rico. Los padres de la joven, Keila Ortiz y José Antonio Rodríguez, llegaron poco después del mediodía a la funeraria, donde ya les esperaban amigos de la familia.

Ayuda para cubrir los gastos del funeral

“No se me pongan tristes, para no hacerlo yo. En algún momento lloraré”, dijo Rodríguez a los presentes a su llegada. La hermana de la asesinada, Bereliz Nichole, llegó vestida de blanco y con la mascota de Keishla. El cuerpo de la joven será enterrado el sábado en el cementerio Los Ángeles Memorial Park, en Guaynabo, un municipio vecino a la capital puertorriqueña.

La familia había solicitado ayuda para cubrir los gastos fúnebres de la joven, a lo que respondió el Departamento de Justicia, que pagó 3.000 dólares a través de la Oficina de Compensación y Servicios de Víctimas y Testigos de Delitos.

El caso de la joven Rodríguez Ortiz estremeció a Puerto Rico la semana pasada, cuando su familia denunció su desaparición. Activada la alerta rosa, que se pone en marcha en casos de violencia de género, su madre dio a conocer que la joven estaba embarazada de un mes fruto de una relación de 11 años con el boxeador, además de responsabilizar a este de su desaparición. El cuerpo de la joven fue hallado el domingo en la laguna San José, cerca del puente Teodoro Moscoso, en la capital. Verdejo se entregó ese día a las autoridades federales estadounidenses tras presentarse una denuncia en su contra.

Medios locales señalan que Verdejo supuestamente le habría dicho a la joven antes de encontrarse el fatídico día que no se preocupara, que hablarían sobre su embarazo y que todo estaría bien. Las versiones atribuidas al hoy acusado indican que tan pronto la joven entró en el vehículo del púgil, Verdejo le propinó varios golpes en la cara, que se presumen fueron los que provocaron la fractura en la mandíbula y en la nariz. La joven perdió el conocimiento y fue inyectada con heroína mezclada con fentanilo y después fue amarrada con bloques y lanzada a la laguna. EFE