Bielorrusia

Hallado ahorcado en un parque de Kiev el activista bielorruso desaparecido

Vitali Shishov ya no volvió a casa ayer después de salir a correr. La Policía ucraniana ha abierto una investigación por asesinato

Cerca de cumplirse un año del inicio de las protestas que cambiaron Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko sigue sembrando el terror entre sus ciudadanos, esta vez fuera de sus fronteras. El disidente bielorruso Vitaly Shishov fue encontrado el lunes muerto en un parque en Kiev, la capital ucraniana, donde residía desde octubre. Shishov era el director y uno de los fundadores de la Casa de Bielorrusia en Ucrania. Según informó la Policía en un comunicado, fue hallado ahorcado cerca de su casa, las fuerzas de seguridad ucranianan han abierto una investigación por asesinato, pero también se baraja la teoría del suicidio y la de simulación de suicidio.

Los compañeros de Shishov denunciaron que no sabían nada de él desde la mañana de este lunes, cuando no regresó a su casa después de salir a correr.

El pasado otoño, después de haber participado en varias protestas, Shishov abandonó Bielorrusia con destino Ucrania. Organizó desde su llegada manifestaciones y eventos solidarios para recaudar dinero y ayudar a sus compatriotas que como él se vieron obligados a dejar su país por razones políticas. “Era un joven muy activo, sin ningún tipo de problema psicológico o de adicción. He hablado con mis colegas de la Casa de Bielorrusia en Kiev y me han dicho que Shishov tenían muchas ideas y planes de futuro para continuar con la labor de la organización”, comenta por medio de una entrevista telefónica a LA RAZÓN Aleś Zarembiuk, director de la Casa de Bielorrusia en Polonia. La Casa Bielorrusa en Ucrania ayuda a los bielorrusos que huyen de la persecución con su estatus legal en Ucrania, alojamiento y empleo.

El disidente ya había denunciado a través de su canal en Telegram que en los eventos públicos organizados por la Casa de Bielorrusia en Kiev solían acudir agentes encubiertos enviados por Lukashenko con el único objetivo de vigilar a quienes asistían a estas reuniones para tener un registro de los ciudadanos bielorrusos críticos con el régimen en el exterior.

“La realidad es que nadie está seguro, ni siquiera fuera de Bielorrusia. Nuestras oficinas en Varsovia están constantemente vigiladas por la policía polaca, yo mismo cuando salgo de mi casa tengo que vigilar que nadie me siga”, asegura Zarembiuk. A la muerte de Shishov se une el asesinato, aún sin resolver, del periodista bielorruso Pavel Sheremet, quien murió al estallar un coche bomba en 2016 en la capital ucraniana.

A partir de agosto de 2020 ciudades como Kiev, Vilna y Varsovia pasaron a ser el hogar de miles de ciudadanos bielorrusos que huyen de la represión que se sigue viviendo en el país bajo el mando de Lukashenko. En las últimas semanas, las autoridades bielorrusas han aumentado la presión contra las organizaciones no gubernamentales y los pocos medios de comunicación independientes, realizando más de 200 redadas en oficinas, hogares de activistas y periodistas, solo durante el mes de julio.

Cuando está cerca de cumplirse un año del inicio de las protestas que llenaron las calles de Minsk para pedir un cambio en el Gobierno bielorruso, Lukashenko ha prometido continuar con lo que ha llamado una “operación de limpieza” contra los activistas de la sociedad civil, a los que se refiere constantemente en la televisión pública como “bandidos y agentes extranjeros”. Hace 12 meses Lukashenko se enfrentó a meses de manifestaciones motivadas por la concesión de un sexto mandato en una votación celebrada en agosto de 2020 que la oposición y la comunidad internacional consideran fraudulentas. Respondió a las manifestaciones con una represión masiva en la que se detuvo a más de 35.000 personas. Según datos de ONG en el terreno, 6.000 personas continúan bajo arresto en cárceles bielorrusas. El periodista Roman Protasevich y su pareja, Sofia Sapega, continúan bajo arresto en Minsk después de que su avión con destino Vilna fuera desviado a la capital bielorrusa el pasado mayo.

Naciones Unidas aseguró que la muerte de Shishov agrega otro nivel a las “preocupaciones sobre lo que está sucediendo en Bielorrusia”, y pidió una investigación independiente. La líder opositora Svetlana Tikhanovskaya dijo sentirse “devastada” por la muerte de Shishov: “es preocupante que aquellos que huyen de Bielorrusia todavía no puedan estar seguros”, escribió a través de una red social.