Atentado

Golpe del Estado Islámico a EE UU y los talibanes en Kabul

Doble atentado en el aeropuerto de la capital afgana. Los terroristas suicidas dejan, al menos, 110 muertos, entre ellos doce soldados de EE UU, y 150 personas heridas

Lo llevaban advirtiendo varios días las agencias de Inteligencia occidentales, entre ellas las de Estados Unidos y Reino Unido, y se acabó produciendo en la tarde de ayer. Dos atentados terroristas, registrados casi simultáneamente, segaron la vida de al menos 110 personas, entre ellas niños, y dejaron más de 150 heridos en la capital afgana, Kabul, en plena carrera contrarreloj de las embajadas extranjeras para completar las evacuaciones de aquellos afganos que colaboraron con Afganistán durante los veinte años de intervención militar. Cuando se trata de golpear donde más duele, los integristas no van de farol y se llevaron también por delante a una docena de militares estadounidenses que velan por la seguridad del aeródromo.

Al cierre de esta edición, el Estado Islámico (EI) reivindicó el doble atentado de Kabul. Los ataques tienen la huella de ISPK-K, la rama del EI que opera en la zona –enemiga tanto de los talibanes como de las fuerzas occidentales–, según aseguraron fuentes gubernamentales estadounidenses y británicas poco después de conocerse la tragedia. Según fuentes de la Inteligencia estadounidense, en las próximas horas se producirán nuevos atentados terroristas en la capital.

En el primero de los dos «complejos ataques» –según los definió el Pentágono-, registrado en una de las entradas –conocida como Abby Gate- del aeropuerto internacional Hamid Karzai, un coche bomba con fuerte carga explosiva estalló junto a varios autobuses y un grupo numeroso de personas que seguían aguardando para poder escapar del país en algún vuelo de repatriación. Si el desorden reinaba en la zona desde más de diez días, el caos era total tras producirse los dos zarpazos terroristas, que dejaron imágenes dantescas con cuerpos inertes desparramados por el suelo, carreras y gritos.

El segundo de los atentados, perpetrado por un terrorista suicida, tuvo como escenario las inmediaciones de otra de las entradas al aeródromo, en un punto también próximo al hotel Baron, donde se han alojado tanto soldados británicos y estadounidenses como periodistas extranjeros, y escenario de las primeras evacuaciones estadounidenses en helicóptero tras la caída de Kabul en manos de los talibanes el domingo 15 de agosto. Tras ambas explosiones se produjeron disparos durante un breve espacio de tiempo, según testimonios en el lugar recogidos por la cadena estadounidense CNN.

Por su parte, el portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, que fijó el número de víctimas mortales en trece, «condenó con fuerza»los atentados, remarcando que se produjeron «en una zona donde las fuerzas de Estados Unidos son responsables de la seguridad». «El Emirato Islámico está prestando mucha atención a la seguridad y a la protección de su gente y círculos malignos serán detenidos con fuerza», aseveró el representante de los fundamentalistas.

El doble crimen perpetrado por el Estado Islámico no es, pues, una sorpresa. Las embajadas occidentales habían advertido a los afganos de que desalojaran las inmediaciones del aeropuerto internacional de Kabul ante la posibilidad cierta de un atentado dirigido contra la población civil. Algo que no se produjo, pues las concentraciones seguían siendo multitudinarias en la jornada de ayer, incluso mayores que en la víspera. El riesgo de atentado forzó a las Embajadas de Bélgica, Dinamarca y Países Bajos a poner punto y final a las evacuaciones entre miércoles y jueves.

«Sabemos que ISP-K está tratando de atacar el aeropuerto de Kabul y tanto a Estados Unidos como a las fuerzas aliadas», había advertido el propio presidente Joe Biden en la víspera. Por su parte, el recién nombrado ministro de Información del nuevo emirato islamista había asegurado solo horas antes del crimen que «nunca más» permitirían a los terroristas «usar el país como base». Poco tardaron los comandos locales del Estado Islámico en golpear.

El ISIS-K es una de las alas del Estado Islámico, fue fundada por primera vez en Siria e Irak. Con base en Pakistán, este grupo terrorista lanza ataques sobre los propios talibanes, a diferencia del grupo principal del ISIS, que ataca a otros países en el extranjero. La razón: para esta entidad terrorista, los talibanes no son lo suficientemente devotos del islam. A ojos del ISIS-K –creado en 2015 y fundamentalmente asentado en las montañas del oreinte de de Afganistán–, los talibanes traicionaron al califato del Daesh y son cómplices de EE UU.

Se le atribuye al ISISK un centenar de atentados en Afganistán y Pakistán, todos ellos contra civiles, como los de ayer. Antes del doble acto terrorista de Kabul, el último ocurrió el pasado 8 de mayo 68 personas muertos.