La lista de las diez potencias mundiales de 2021, y España no aparece

China continúa su imparable ascenso para desbancar a EEUU como el país más poderoso del mundo

¿Cómo se mide el poder de un país en la escena internacional? ¿Cuándo un país se convierte en potencia internacional? Claude Smouts definió potencia internacional como aquel estado “más o menos poderoso según su capacidad de controlar las reglas del juego en uno o varios ámbitos-clave de la competición internacional y según su agilidad para relacionar tales ámbitos para alcanzar con ello una ventaja”.

Recientemente, la empresa de marketing global VMLY & R y la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania han establecido cinco variables medibles que permiten conocer de una manera más fiable cuál es el poder que atesoran las naciones. Estos cinco atributos se pueden resumir de esta manera: la capacidad de liderazgo de sus mandatarios, una economía pujante, una potencia militar de sus fuerzas armadas, una red de alianzas con otros países y una influencia política significativa. En base a estos criterios, la revista estadounidense U.S. News & World Report ha publicado su lista de los países más poderosos de 2021, donde hay varias novedades con respecto al ranking de 2020. España, una vez más, se queda fuera de esta clasificación.

1. Estados Unidos

Estados Unidos recibe la mayor puntuación en los cinco parámetros medibles. Posee el ejército mejor dotado tecnológicamente del mundo y dedica el mayor presupuesto para la defensa, con un total de 732.000 millones de dólares anuales. Su poder militar se asienta en un gasto sostenido en equipamiento tecnológico en tanques, barcos, aviones, helicópteros, satélites y hardware militar, pero también en la formación de sus tropas. Aunque China supera en número de soldados a EEUU, la potencia americana posee una Armada en la que sobresalen sus 11 portaaviones que le permiten mantener un dominio de los mares incluso en zonas alejadas de su influencia tradicional como Asia. Es, además, el país que más fondos aporta a la OTAN.

Sus alianzas militares son sólidas con Europa, pese al distanciamiento que se produjo durante el mandato de Donald Trump, pero también con potencias asiáticas como Japó -donde tiene el mayor número de soldados desplazados- Corea del Sur y Australia, con quien recientemente ha firmado el acuerdo militar Aukus para vender ocho submarinos de propulsión nuclear.

Pese a que existe un debate desde hace años sobre el declive económico de EEUU como superpotencia, lo cierto es que sigue siendo la primera economía del mundo. El dólar es la moneda de referencia y Wall Street es el principal centro financiero del planeta. Las empresas de este país acaparan la lista de las mayores 50 compañías del mundo por su valor en Bolsa. Durante años, Apple se ha situado como la compañía más valiosa a nivel internacional, seguida de Google y Microsoft.

El poder blando de EEUU (la capacidad persuasiva de un estado para convencer a otro sin el uso de la fuerza) sigue siendo muy superior al de resto de países, un elemento que depende no solo de las políticas oficiales sino del atractivo de su sociedad civil. Estados Unidos, además, sigue ejerciendo una formidable influencia en todo el mundo a través de su industria cultural.

2. China

China ha dado un salto cualitativo en el último año al superar a Rusia en el ranking pasando del tercer al segundo puesto de los países más poderosos. Es significativo ya que la crisis de reputación de imagen por la crisis del coronavirus parece no haberle pasado factura. La potencia de China se asienta en su actividad económica y su asertiva política defensiva en la zona del Indo-Pacífico, donde se proyecta militarmente como una amenaza para sus rivales tradicionales como EEUU y Japón.

Su Producto Interior Bruto es el segundo mayor del mundo, detrás de EEUU, tras superar a Japón hace diez años. Es el segundo país más grande de la tierra, posee la mayor población (1.400 millones de habitantes) y el ejército más numeroso en cuanto a efectivos. Su clase media no para de aumentar y el vigor y crecimiento de sus ciudades sorprende al mundo entero, pero también sigue manteniendo grandes capas de subdesarrollo y retraso en amplias zonas del país.

Sin embargo, el verdadero salto cualitativo procede de su reconversión hacia una economía tecnologizada capaz de competir en telecomunicaciones, ciencia y estructura defensiva. Recientemente ha lanzado con éxito dos misiles hipersónicos de bombardeo orbital fraccionado -una capacidad que Estados Unidos de momento carece- que ha demostrado por primera vez que la brecha tecnológica militar entre las dos superpotencias es menor de lo que el Pentágono suponía hasta ahora. El país ya cuenta con la mayor fuerza militar permanente del mundo, y no ha tenido problema a la hora de desplegar el récord de 149 incursiones de vuelos militares en la zona de defensa aérea de Taiwán.

El poder blando de China también ha aumentado. El presidente Xi Jinping ha proclamado que su país está en condiciones de volver a ser la primera potencia mundial y su gobierno está llevando a cabo acciones para mejorar la imagen y el atractivo de un país visto tradicionalmente en Occidente como una potencial lejana y hostil. Se ha abierto al turismo, exporta cultura y sus expertos académicos ganan poco a poco terreno en el debate internacional. Los institutos chinos en el extranjero se multiplican y sus medios de comunicación son cada vez más seguidos en Europa y Estados Unidos.

Las millonarias inversiones en el extranjero han colocado a Pekín como el primer inversor en muchos países de Latinoamérica y África dentro de una estrategia a largo plazo definida en la conocida como nueva Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative), que ha lanzado sus tentáculos también en ciertos países de Europa.

3. Rusia

Rusia no tiene una economía pujante y el tamaño de su PIB es similar al de Brasil, con 1,29 billones de euros. El nivel de vida de sus ciudadanos dista de situarse entre los más valorados. Sin embargo, Moscú sigue ejerciendo una gran influencia como potencia mundial pese a la desintegración del imperio soviético y el pobre desempeño económico. Una de sus mayores ventajas es el tamaño de su territorio nacional. Rusia es el país más grande de la tierra, casi el doble de Canadá, y posee abundantes riquezas energéticas, tanto de gas natural como de petróleo. Es el tercer productor petrolero. Esto le permite proyectar una enorme influencia sobre sus países vecinos. Moscú exporta el 60 % de su producción energética hacia Europa y países como Alemania dependen en gran medida de la importación de gas ruso para satisfacer su consumo eléctrico.

El otro gran pilar sobre el que se asienta el poder ruso son sus fuerzas armadas y la temible capacidad de disuasión nuclear. Moscú mantiene 1.461 ojivas desplegadas por 1.365 de EEUU. Rusia, además, forma parte del selecto club de países que ensayan con misiles hipersónicos, capaces de transportar cargas útiles nucleares.

El liderazgo político de Vladimir Putin ha sido capaz de convencer a muchos rusos de que Rusia sigue siendo una gran superpotencia y ha insuflado orgullo patriótico a ciudadanos que habían perdido la fe en su país tras la caída de la Unión Soviética. Putin ha sido declarado en varias ocasiones el mandatario más influyente del mundo y no dudó en comerle terreno a EEUU en regiones como Oriente Medio, donde Moscú envió miles de soldados para ayudar al régimen de Bachar al Asad en la guerra siria.

Rusia tiene un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero su poder blando no es comparable al de EEUU.

4. Alemania

Alemania no tiene un ejército poderoso y es la única de las grandes potencias que no tiene la bomba nuclear. Su potencia en el orden internacional responde al tamaño de su economía, la cuarta más grande del mundo tras EEUU, China y Japón. Con 83 millones de habitantes, su índice de desempleo es bajo, en torno al 4% de media en los últimos años. Ello se debe en parte a su histórico desarrollo industrial, que hace del país una potencia en sectores muy variados como electrónica, industria farmacéutica y automoción.

Otro de los potenciales añadidos es su transición energética hacia un modelo verde con una apuesta decidida por las energías renovables, principalmente la eólica y la solar. Aunque actualmente sus ciudadanos pagan una de las facturas de luz más altas de la UE, las autoridades confían en que dentro de unos años el país tendrá una gran ventaja competitiva con respecto a sus vecinos. Por otro lado, Alemania es uno de los países que más ventajas ha obtenido como miembro de la Unión Europea, una situación que le permite obtener superávit presupuestario año tras año. En 2019, alcanzó un plus de 13.500 millones de euros, el mayor desde la reunificación en 1990

Uno de los grandes activos de Alemania es su proyección como el país mejor valorado del mundo por tercer año consecutivo, según una encuesta de Gallup, por encima de Estados Unidos. Durante años ha sabido proyectarse como potencia amistosa y solidaria. En 2016, durante la crisis de los refugiados sirios, la canciller Angela Merkel abrió las puertas a casi un millón de inmigrantes que huían de la miseria y las bombas en Siria y Afganistán.

5. Reino Unido

Reino Unido ha sabido sostenerse como una de las potencias más ricas y poderosas desde hace más de 200 años, algo que no se puede decir de casi ningún otro país. Su Producto Interior Bruto es de 2,62 billones de dólares y su población se sitúa en los 66,8 millones de habitantes. La fortaleza de su economía reside en el sector servicios (75% del PIB) y en su capital acoge la City, el gran centro financiero del mundo junto a Wall Street.

Posee una de las mejores Armadas del mundo. Junto con Francia es el país europeo que más gasta en defensa y en los próximos años el Gobierno ha anunciado un aumento del 10% en su presupuesto anual para modernizar las fuerzas armadas. Es una de las nueve naciones que posee armas nucleares, pero presenta una alta dependencia en este aspecto de EEUU, con el que ha firmado recientemente la alianza militar Aukus. Su primer ministro Boris Johnson anunció este año que las reservas de cabezas nucleares aumentarán en un 40% , para pasar de las 180 ojivas actuales a unas 220 en los próximos años.

Cómo su salida de la Unión Europea tras el Brexit impactará en la proyección internacional del país es una incógnita por resolver. De momento, la escasez de mano de obra en algunos sectores, unido al fuerte golpe por la crisis de la covid, han dejado al país con la moral tocada. Pero el Gobierno confía en mantener e incluso aumentar la influencia nacional gracias al atractivo cultural, político y económico que sigue manteniendo.

6. Japón

Las sucesivas crisis políticas que ha vivido Japón en los dos últimos años no han movido la posición del país en el concierto internacional. Japón se mantiene como una de las naciones técnicamente más avanzadas del mundo con sus 126 millones de habitantes y un PIB de 5 billones de dólares, el tercer más grande del mundo. Su territorio está cubierto por montañas y áreas muy boscosas, no tiene petróleo y solo el 11% de sus tierras son cultivables, pero nada de esto ha sido un obstáculo en el afán de superación de una nación derrotada en la Segunda Guerra Mundial que supo levantarse con una gran apuesta por el talento de su masa laboral y el diseño de una política industrial y tecnológica que le mantuvo hasta 2010 como la segunda nación más rica del mundo. Entre 1960 y 1990 Japón creció una media del 6%. En ese tiempo creó una economía hipercompetitiva impulsada por la icónica etiqueta “made in Japan”, convertida en sinónimo de calidad.

Pese a que la dolorosa derrota en la Segunda Guerra Mundial y la experiencia de la bomba nuclear dejaron un poso de pacifismo entre su población, Japón ha sabido modernizar su ejército, consciente de la amenaza de vecinos regionales como Rusia y China. A día de hoy, tiene una fuerza aérea, naval y terrestre bien equipada con un plan de modernización en curso. Actualmente cuenta con un portahelicópteros, dos barcos equipados con misiles crucero tipo Aegis, unos 34 destructores y nueve fragatas de varios tipos, además de unos 80 sistemas de guerra antisubmarina y aviones para el patrullaje marítimo.

7. Francia

El mayor activo de Francia, para muchos expertos, es su pasado como potencial cultura, científica, diplomática y militar. Francia sigue seduciendo en el orden internacional por su capacidad mediadora y la influencia de su cultura. Francia es la sexta potencia mundial y la segunda en la Unión Europea. Es el país más visitado del mundo por su riqueza cultural y natural. Su economía se sustenta en buena medida gracias a su industria aeronáutica y automovilística. También cuenta con un potente sector farmacéutico y Carrefour es el segundo vendedor de alimentación más grande del mundo por detrás de Walmart.

En el plano militar, Francia está situada como la séptima potencia más poderosa, según el índice Globalfirepower. Su Ejército está considerado el más poderoso de la Unión Europea. Cuenta con una flota naval notable y posee la bomba nuclear. Su ventaja competitiva a nivel energética deriva del hecho de que produce dentro de sus fronteras el 75% de la energía que consume gracias a su amplia red de centrales nucleares. Su influencia militar y diplomática va más allá de Europa y se extiende a África, especialmente en el Sahel, donde sus tropas y policías combaten al terrorismo islámico con ayuda de varios países, entre ellos España. Aún mantiene territorio propio de ultramar (Guayana, Martinica, Nueva Caledonia, Reunión y Tahití).

8. Corea del Sur

Su posicionamiento como potencia económica es la historia de un milagro. Surgida de las cenizas en 1953 tras la guerra de Corea, el país planeó una estrategia de crecimiento basado en la inversión de talento humano y en educación. Uno de los rasgos más singulares del modelo surcoreano estriba en la fortaleza de emporios industriales dominados por familias y conocidos como los “chaebol”. Los analistas también han apuntado al bajo nivel de corrupción comparado con otros países como motor de su crecimiento económico. Actualmente es la undécima economía mundial y la sexta exportadora, y en los últimos años ha ganado poder blando ampliando la influencia de su industria cultural en todo el mundo.

9. Arabia Saudí

Arabia Saudí tiene el decimoctavo mayor PIB anual del mundo, muy por debajo de España, pero el gran potencial de esta país residente en las riquezas que esconde su subsuelo. Es el mayor productor de petróleo y alberga aproximadamente el 20% de las reservas mundiales de petróleo conocidas hasta el momento. Saudi Aramco, la petrolera estatal, está considerada la compañía más rentable del mundo. Riad ha sido durante décadas un aliado clave de Estados Unidos, al que compra buena parte de su equipamiento militar. Arabia Saudí es el segundo país que más porcentaje del PIB (10%) dedica a gasto militar. Esta nación es también el principal foco de atracción de los musulmanes de todo el mundo que acuden a la Meca una vez al año en una gran peregrinación que dota a Riad de una influencia insuperable en el ámbito islámico. La identidad religiosa es uno de los rasgos que definen a esta nación de mayoría suní, cuna del wahabismo.

10. Emiratos Árabes Unidos

Emiratos Árabes Unidos ha desplazado a Israel en el ranking de los países más poderosos del mundo y en los últimos se ha erigido como una nueva potencia en Oriente Próximo, muy vinculada a aliados estratégicos como Estados Unidos y Arabia Saudí. Formado hace apenas 40 años, está constituida por una federación de siete emiratos en el extremo sureste de la Península Arábiga. Insospechadamente, esta federación ha logrado proyectar una gran influencia en Occidente con grandes inversiones en empresas europeas y americanas, lo que le ha dado un gran visibilidad a nivel cultural en ámbitos como el deportivo. Con solo 9,5 millones de habitantes, EAU está considerado uno de los más ricos del mundo en relación a poder adquisitivo y ocupa el primer lugar en la región en poder blando y el 17 a nivel mundial en el Global Soft Power Index 2021