Cuba

Muere de forma inesperada el general clave en las finanzas del castrismo

Luis Alberto Rodríguez López-Calleja manejaba en la sombra el entramado económico militar y estaba llamado a jugar un papel decisivo a la muerte de Raúl Castro

Protestas contra la dictadura cubana en Miami cuando se acerca el primer aniversario de las inéditas protestas callejeras en la isla que ocurrieron el 11 de julio de 2021
Protestas contra la dictadura cubana en Miami cuando se acerca el primer aniversario de las inéditas protestas callejeras en la isla que ocurrieron el 11 de julio de 2021CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICHAgencia EFE

El general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, dirigente en la sombra que durante años controló la fortuna de la dictadura castrista, murió el viernes de forma inesperada a los 62 años de edad, según informó el Gobierno cubano en un escueto comunicado publicado en el diario oficial “Gramma”.

López-Calleja, del que no se conocían problemas de salud previos, falleció a causa de una parada cardiorrespiratoria, según el comunicado oficial. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, lamentó en Twitter la muerte de este dirigente de perfil bajo pero clave en la estructura de poder del castrismo: “Se nos ha ido un revolucionario, un hombre que sirvió a la Patria y a la Revolución en todas sus trincheras”.

Luis Alberto Rodríguez Lopez-Callejas, considerado por muchos el testaferro de la familia Castro
Luis Alberto Rodríguez Lopez-Callejas, considerado por muchos el testaferro de la familia CastroLa RazónLa Razón

El peso de este general de división nacido en la provincia de Villa Clara es unánimente reconocido. López-Calleja se formó en la antigua URSS y había servido como oficial de contrainteligencia en Angola, pero lo que lo convirtió en uno de los jerarcas más poderosos fue su papel como director del Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Gaesa), el gigantesco conglomerado con el que la cúpula militar controla los ingresos del turismo, el transporte marítimo, el comercio internacional o el cambio de divisas en Cuba, lucrativos negocios para el Estado pese a las carencias que desde hace décadas sufre la población y que el pasado verano desembocaron en protestas multitudinarias en toda la isla.

Pero López-Calleja era además uno de los hombres de confianza de Raúl Castro, de 91 años, cuya sucesión como líder efectivo de la dictadura sigue envuelta en la incertidumbre pese a la designación de Miguel Díaz-Canel como su relevo en todos los cargos orgánicos. El fallecido estuvo casado con Deborah Castro, hija de Raúl, con quien tuvo dos hijos. Uno de ellos, Raúl Guillermo, es escolta personal de Raúl Castro y jefe del Departamento de Seguridad Personal del Ministerio del Interior. Estados Unidos había identificado el peso de López-Calleja y en 2020 lo incluyó en su lista de dirigentes sancionados.

El “hombre del dinero”

Visto como “el hombre del dinero”, su desaparición en una dictadura caracterizada por la opacidad ha provocado suspicacias. “Es el hombre clave en las negociaciones económicas del régimen, el hombre de confianza de la familia Castro”, le dijo al “Miami Herald”, Orlando Gutiérrez, activista cubano que dirige la organización disidente Asamblea de la Resistencia. Para Gutiérrez, su muerte “es un terremoto para el régimen”.

Lo cierto es que López-Calleja se había movido siempre entre bambalinas, pero, desde ese segundo plano, se le atribuyen las decisiones más relevantes para la economía de los últimos años, como la adopción parcial del dólar que incrementó los ingresos de la corporación militar aunque a costa de hacer alimentos y artículos de primera necesidad todavía más difíciles de adquirir para el cubano de a pie.

Más protagonismo

López-Callejas había ido asumiendo un mayor protagonismo a medida que se consumaba el lento retiro de Raúl Castro y los miembros de la llamada “Generación histórica”, el grupo de ancianos que derrocó al régimen de Fulgencio Batista en 1959 y desde entonces ha regido la isla con puño de hierro. El tesorero del régimen pasó entonces a ocupar cargos más visibles, un indicio de que estaba llamado a jugar un papel clave en el reparto del poder entre la nueva generación de jerarcas que se vislumbra a la muerte de Raúl.

Así, en 2021 fue designado como diputado en la Asamblea Nacional cubana y miembro del Buró Político del Partido Comunista, el órgano más poderoso y donde verdaderamente se dirimirá la batalla política entre las diferentes familias del régimen, especialmente ahora que el liderazgo incontestable que durante más de 60 años ejercieron primero Fidel y después Raúl Castro parecen definitivamente en vías de extinción.