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Boris Johnson, ¿el futuro secretario general de la OTAN?

Diputados «tories» impulsan la candidatura del “premier” británico por su determinación en Ucrania, pero su carácter imprevisible crea rechazo entre los militares

Boris Johnson abandonará Downing Street el 6 de septeimbre
Boris Johnson abandonará Downing Street el 6 de septeimbre FOTO: Matt Dunham AP

«Hasta la vista, baby». Boris Johnson guardó su esencia hasta el final. Solo él podía cerrar su última sesión de control en la Cámara de los Comunes como primer ministro parafraseando al mismísimo Terminator. La pregunta que todos se hacen es si había un mensaje oculto. La despedida de todo inquilino de Downing Street suele poner fin a una etapa. Pero con Johnson existe la sensación de que, de alguna manera u otra, va a terminar volviendo. Como Terminator. Su gran héroe, Winston Churchill, regresó al Número 10 seis años tras su primer mandato, así que todo es posible.

El hecho de que fueran sus propias filas quienes forzaran la salida de Johnson tres años después de conseguir la mayor victoria electoral para los conservadores en los últimos cuarenta años supone para muchos una gran injusticia. Lord Cruddas, ex tesorero del partido, ha presentado una petición para que la ambición rubia pueda ser considerado un finalista más en las primarias a fin de que las bases puedan decidir si debe permanecer como primer ministro. De momento, ya ha sido firmado por más de 12.000 afiliados, muchos de los cuales se plantean incluso tomar acciones legales contra la formación para revertir su dimisión como líder.

Pero el futuro, al menos a corto plazo, del hombre que siempre soñó con ser «el rey del mundo» podría estar en otra dirección: muchos conservadores de peso están haciendo campaña para convertirle en el próximo secretario general de la OTAN.

Se espera que el actual titular, Jens Stoltenberg, renuncie al puesto en septiembre del próximo año. En realidad debería haber sido nombrado un sucesor este año, pero se retrasó debido a la crisis en Ucrania. Por lo que Johnson tendría tiempo para recargar pilas cuando abandone el Número 10 el próximo 6 de septiembre.

Durante mucho se viene hablando de tener un candidato británico debido a la desconfianza de Estados Unidos en torno a cualquier figura de la UE ante las repetidas sugerencias de los planes para crear su propio ejército. Ben Wallace, el actual titular de Defensa, o incluso Theresa May y David Cameron, ambos ex primeros ministros, eran algunos de los nombres que se barajaban entre rumores. Y ahora irrumpe con fuerza la figura de Johnson.

Lo cierto es que, en los últimos meses, mientras su popularidad en casa languidecía ante el escándalo del «Partygate», el excéntrico político se ha ganado, sin embargo, el crédito internacional por ayudar a construir la coalición contra la invasión de Vladimir Putin. Los Estados bálticos confían en él y el propio presidente ucraniano Volodomir Zelenski le ha rendido tributo públicamente. «La gente probablemente discutirá sobre el legado de Boris Johnson durante años, pero una cosa que es claramente indiscutible es su apoyo absolutamente incondicional a Ucrania frente a la barbarie rusa», explicaba recientemente el diputado Mark Francois, miembro del Comité de Defensa, al rotativo «The Telegraph».

Por su parte, Oleksii Goncharenko, un parlamentario ucraniano, recalca que el liderazgo del aún «premier» británico ha asegurado que se proporcionen suministros militares, económicos y humanitarios vitales a Ucrania. «Reino Unido ha sido uno de nuestros partidarios más importantes y ha impuesto sanciones significativas a Rusia. Él [Johnson] sería la persona adecuada para reemplazar a Stoltenberg, ya que comprende los desafíos que enfrentan la OTAN y Occidente», matiza.

Muchos «tories», como David Jones, ex secretario Estado del Brexit, consideran que fue Johnson quien fue a Suecia y Finlandia e instó a los líderes de ambos países a presentar solicitudes para ser miembros de la OTAN.

En cualquier caso, entre los altos mandos, como Lord Dannatt, exj efe del Ejército británico, existen reticencias al considerar que su polémico carácter, «falta de integridad y confianza» no le convierten en el mejor perfil. «Francamente, no queremos exponer a Johnson en el escenario internacional para hacer más burlas. Es una vergüenza nacional», cree.

Su paso por Downing Street, desde luego, no ha estado falto de controversia. Antes de ser obligado a dimitir por sus filas, Johnson estaba dispuesto a cambiar, de manera unilateral, el acuerdo cerrado con la UE. En definitiva, estaba dispuesto a violar un acuerdo internacional. Y esto acrecentó las tensiones que ya tenía con los mandatarios europeos, en especial con el presidente francés, Emmanuel Macron, con el que nunca existió buena química personal.

Cualquier secretario general de la OTAN debe ser designado por decisión unánime de los 30 Estados miembros de la organización militar. Cualquier país puede ejercer su derecho a veto. Y no son pocos los que creen que Macron podría mostrarse en contra.

El último político británico en convertirse en secretario general de la OTAN, uno de los nombramientos de defensa más importantes del mundo, fue Lord Robertson de Port Ellen en 1999. De momento, Downing Street no ha hecho declaraciones al respecto de los futuros planes de Johnson.