Fiscalidad

Por qué el sistema fiscal de las Islas Feroe es tan envidiado por el resto del mundo

Los ciudadanos no tienen que presentar impuestos y no existen deducciones o créditos, algo complicado de ver en otros países de Europa

Imagen de una de las pequeñas localidades de las islas Feroe.
Imagen de archivo de una de las pequeñas localidades de las islas FeroeRav_pixabay

Entre Islandia, Reino Unido y Noruega, se encuentra un archipiélago rocoso formado por dieciocho islas volcánicas habitadas. Un territorio predominantemente montañoso, con acantilados y dominado por praderas, cuyo clima es frío y sus recursos naturales escasos. Son las Islas Feroe, un lugar semiindependiente de Dinamarca, aunque cuenta con su propio gobierno, parlamento y hasta equipo de fútbol reconocido por la UEFA. Asimismo, tiene su propio sistema fiscal, elogiado y enviado por otros países de la Unión Europea.

La economía de las Islas Feroe se basa, principalmente, en la pesca y la acuicultura, la fuente de ingresos tradicional y que representa más del 90% de las exportaciones y aporta cerca de la mitad del PIB. La industria pesquera sostiene la mayor parte de su economía, y esta región es conocida por su rica pesca de bacalao, arenque u otras especies marinas, así como el transporte marítimo, la navegación, la acuicultura, oceanografía o biotecnología.

Así es el sistema fiscal de Islas Feroe que envidia tanto el resto del mundo

En sí, la forma de vida de la región está adaptada a las condiciones geográficas y naturales únicas. Y una de sus principales ventajas es su sistema fiscal, considerado como uno de los más eficientes del mundo. La mayoría de los habitantes feroeses no tienen que presentar cada año una declaración de impuestos, pues este sistema los recauda de forma automática y desembolsa las ayudas sin tener que hacer nada.

Según explica Giullio Allevato, profesor de IE Law School en IE University, a BBC, es un sistema "aparentemente muy eficiente de administrar". "Y la razón principal es la simplicidad. No existen las deducciones, los créditos o las excepciones al tratamiento tributario ordinario que si existen en casi todas las jurisdicciones del mundo".

Otra de las premisas sobre las que se asienta es el tamaño de la población, que no llega a 50.000 personas. Al ser una jurisdicción tan pequeña, no supone tantos problemas como los que podrían afrontar la mayoría de los países. El gobierno es capaz de calcular los impuestos que le corresponden a casi cualquier contribuyente. Asimismo, la autoridad tributaria tiene acceso a mucha información relevante tributaria, bancaria o laboral, siendo esta otra de las ventajas de ser un lugar con una población tan baja.

"En otros países el código tributario está lleno de reglas especiales, leer el código tributario es algo que muchas veces solo pueden hacer los expertos y no el contribuyente común. Y esto hace también más complejo el trabajo de la autoridad tributaria", explica Allevato al medio británico. "La resistencia a digitalizar la autoridad fiscal a menudo también es el resultado de la presión del lobby y se junta con el sentimiento de ciertos contribuyentes que no quieren que la autoridad tributaria se vuelva eficiente, que sepa todo y prefieren no compartir datos de su vida privada", añade.

Pero la energía renovable, el turismo o la agricultura y producción de alimentos son otras de las ventajas que presenta su economía, que se ha visto favorecida por la aparición de pequeñas empresas que abastecen el mercado interior o como en el caso de las fábricas de hilados, que procesas la afamada lana feroesa cubren también el mercado. Fábricas de cerveza, de cristales, de materiales o embarcaciones de fibra de vidrio y productos lácteos se pueden ver en diversos puntos del archipiélago.