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Tragedia en la nieve del vuelo 6W703 de Moscú

Un Antonov AN-148 con sólo ocho años de vida se estrelló ayer apenas seis minutos después de despegar de un aeropuerto de Moscú. Los 71 ocupantes, seis tripulantes y 65 pasajeros, eran rusos

  • Parte del avión tras estrellarse
    Parte del avión tras estrellarse

Tiempo de lectura 4 min.

12 de febrero de 2018. 04:25h

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Miguel Julià.  11/2/2018

Las 71 personas que viajaban en un avión AN-148 de la compañía Saratov Airlines, que realizaba el vuelo entre la capital rusa y la ciudad de Orsk, fallecieron después de que la aeronave se estrellara en las afueras de Moscú.

El avión, que tenía ocho años, había salido del aeropuerto moscovita de Domodedovo y tenía que finalizar su trayecto a unos 1.500 kilómetros al sureste de la capital rusa, en la ciudad de Orsk, situada en la región de Oremburgo, de donde eran casi todos los ocupantes del aparato, según las autoridades rusas.

El Comité de Investigaciones de Rusia anunció que había abierto una investigación para tratar de esclarecer las causas del accidente. Hacia el lugar de la catástrofe se desplazaron efectivos del Ministerio de Emergencias de Rusia, que empezaron a recuperar los primeros restos de las víctimas y que hallaron una de las cajas negras del aparato. Además, se formó un gabinete de crisis encabezado por el ministro Vladimir Puchkov.

El despegue del vuelo 6W703 del aeropuerto de Domodedovo fue a las 14:21 horas y desapareció de los radares a las 14:27. El comandante del avión era Valeri Gubanov, nacido en 1966, con 2.800 horas de vuelo de experiencia a los mandos de este modelo y 5.000 en total, según informaron desde el servicio de prensa de Saratov Airlines a la agencia Sputnik. El Comité de Investigaciones informó de que la tripulación del AN-148 no comunicó ningún problema técnico antes del siniestro. «Si los restos se encuentran en un área bastante grande, aunque sea de un kilómetro de radio, lo más probable es que se haya destruido en el aire antes de estrellarse», declaró a Kommersant FM el especialista en investigaciones de catástrofes de aviación Vladimir Biriukov.

El piloto de pruebas Aleksander Lavrikov apuntó por su parte que «el AN-148 es el desarrollo posterior de los aviones AN-71 y AN-74, un modelo bastante fiable». Según él, las causas del siniestro podrían ser o la formación de hielo o un fallo en el sistema de visualización de la velocidad.

Según varios testigos citados por la agencia rusa Interfax, éstos oyeron una explosión y vieron cómo el avión caía envuelto en llamas. Por su parte, la web «Flightradar24» informó de que la aeronave descendió a un ritmo de unos mil metros por minuto antes de estrellarse. Tras conocerse la tragedia, algunos medios informaron de que el avión pudo colisionar en vuelo con un helicóptero de Correos de Rusia, algo que ya ha sido desmentido por la propia compañía. De hecho, en una de las primeras imágenes desde el lugar de la tragedia los testigos afirmaron ver cartas junto a los restos de la aeronave.

Por el momento, una fuente del Servicio de Emergencias de Rusia ha apuntado que la tragedia pudo deberse a las condiciones climatológicas, a un error mecánico o a un fallo de la tripulación. Durante el mismo día del siniestro cerca de 30 vuelos sufrieron retrasos y otros 14 fueron cancelados. La previsión meteorológica para el domingo era de -6 grados, cielos nublados y nevadas no especialmente fuertes en la región de Moscú, una climatología relativamente normal para la zona en esta época del año.

El Comité de Instrucción (CI) de Rusia, que incoó un proceso penal por presunta violación de las normas de explotación del transporte aéreo causante de la muerte de dos o más personas, indicó sin embargo que no se descarta ninguna línea de investigación. «Se investigarán todas la posibles causas del accidente: las condiciones del tiempo, el factor humano, el estado del avión y otros desarrollos de los acontecimientos», afirmó la portavoz del CI, Svetlana Petrenko.

La cadena rusa Mash difundió la grabación de la última conversación que los controladores de vuelo intentaron mantener con el avión. En ella, se escucha a los controladores pidiendo al piloto una respuesta y preguntándole si sabe que están tratando de contactar con él desde Moscú. Sin embargo, la única respuesta que reciben es el silencio.

El avión siniestrado empezó a volar en el año 2010 para la compañía Rossiya, aunque entre el año 2015 y el 2017 estuvo parado debido a una «falta de piezas», según informa la agencia TASS. En febrero del año 2017 fue comprado por la aerolínea Saratov Airlines. Esta compañía se dedica a operar principalmente vuelos internos en Rusia y algunos internacionales a Georgia y Armenia. Su flota está compuesta por cinco AN-148, dos Embraer-190 y siete Yak-42, según informa la agencia Interfax. En un aparato de este último modelo viajaban también los 62 militares españoles que fallecieron mientras regresaban a España y cuyo aparato se estrelló en Turquía.

El alcalde de la ciudad de Orsk, adonse se dirigía el aparato, dijo ayer que casi todos los pasajeros eran de esta localidad, a excepción de tres personas que procedían de otras ciudades rusas. La lista de fallecidos fue publicada por el Ministerio de Emergencia, y entre las víctimas hay al menos un niño y dos adolescentes. El periódico local «Novaya Gazeta» publicó testimonios de familiares, entre ellos el de una chica cuyo hermano viajaba en el avión: «Traedme a mi hermano de vuelta», gritaba desde el aeropuerto de Orsk, adonde se desplazaron equipos de psicólogos.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, mostró sus condolencias a los familiares y amigos de las víctimas y pidió al Gobierno que se creara una comisión especial para esclarecer las causas del suceso. El portavoz del mandatario ruso, Dmitri Peskov, también informó de que Putin había cancelado un viaje de trabajo a Sochi y que iba a mantener su agenda en Moscú.

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