Moda

Hannibal Laguna enamora en Cibeles

Uno de los diseños de "Lovely", de Hannibal Laguna
Uno de los diseños de "Lovely", de Hannibal Lagunalarazon

Los desfiles nupciales tienen un aire especial. La magia que normalmente rodea a las pasarelas de moda se intensifica entre tanto blanco, encaje y elegancia. Dicen que las novias de hoy no quieren ser princesas, pero las de Hannibal Laguna -con sus transparencias sutiles, sus voluminosas faldas y espaldas seductoras- sí que lo son. Eso sí, en la amplia colección nupcial que el diseñador de origen venezolano presentó esta mañana en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, y que inauguró la Madrid Bridal Week, hay lugar también para las novias que prefieren innovar: las que optan por cortes midi, faldas asimétricas y hasta pantalones o kimonos.

En su más reciente colección, llamada “Lovely”, Laguna recupera siluetas clásicas con la elegancia como norte e inspirándose también en el New Look de Dior (faldas amplias y cuerpos ceñidos), de ahí que presentase modelos entallados, otros de estilo helénico y algunos más suntuosos, con grandes volúmenes y detalles bordados a mano. El diseñador explica que la variedad es esencial en las propuestas nupciales porque los vestidos deben ajustarse al estilo de vida y personalidad de la novia.

“He realizado una colección en la que se funden lo esencial y lo prescindible, la ausencia y el ornamento. Se trata de una propuesta que habla de la importancia de la simplicidad, pero que aprecia la magia de lo superfluo y que fusiona la pasión y la calma”, asegura. Creados con técnicas y materiales dignos de la Alta Costura -mikados, crepés, tules, muselinas de seda, organzas y encajes franceses-, los diseños de Laguna son piezas únicas y refinadas.

Vale la pena destacar, además, las joyas que pusieron el toque final a cada “look” del desfile. Los pendientes de estilo Art Nouveau -hojas que caen en cascada y perlas engastadas en gotas de talla brillante- son también diseño de Laguna y forman parte de su colección de joyería.

Por otra parte, el cierre del desfile supuso una grata sorpresa para los asistentes. Entre tanto blanco, dos modelos pusieron el toque de color al lucir vestidos bordados con grandes flores en rosa y aguamarina. Desfilaron cada una por separado hasta que se encontraron en el medio de la pasarela y, tomándose de la mano, salieron hacia el “backstage”. Un recordatorio de que las bodas, al fin y al cabo, son una celebración del amor.