Política

Castilla y León

Las residencias se reinventan para reforzar la salud y el bienestar de los más mayores

Actividades muy diversas promueven el envejecimiento activo y aseguran la calidad de vida en el día a día

Grupo de mujeres de una residencia soriana participa en un taller de cocina, una actividad elegida por ellas
Grupo de mujeres de una residencia soriana participa en un taller de cocina, una actividad elegida por ellaslarazon

El día comienza y las 46.600 personas que viven en residencias de ancianos en Castilla y León se preparan para una nueva jornada de actividades y compañía. El modelo residencial que solo ofrecía cuidados ha quedado atrás para dejar paso a una nueva perspectiva de atención a nuestros mayores en la que su experiencia vital y su bienestar se hacen indispensables.

Así lo pone de manifiesto la secretaria del Área de Asistencia en Residencias de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Conchita García, quien asegura que el reto esencial al que se enfrentan en estos centros es «mejorar la calidad de vida» de sus residentes «incrementando la atención especializada con unos equipos sanitarios y de animación bien formados».

En este sentido, tanto las de titularidad pública como privada ofrecen una gran cantidad de actividades para que los residentes opten por las que más se adaptan a sus gustos o necesidades físicas y cognitivas.

Por su parte, la presidenta de la Fundación Grupo Norte, Almudena Fontecha, afirma que «lo que se busca es que las personas que por unas razones u otras tengan necesidad de ser cuidadas en una residencia puedan considerar el centro su hogar» y que puedan decidir, por ejemplo, «la posibilidad de incorporar enseres personales en su propia habitación, a qué hora se acuestan o levantan o si forman parte o no de algún taller», detalla.

Por la misma atención apuesta la Junta de Castilla y León que ha conseguido la implantación de su modelo «En mi casa» en más de cien unidades de convivencia ya que «cada vez más gente quiere que se respete su identidad y participar en la toma de decisiones», asevera la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García.

Es el caso de Severina Redondo, quien vive, desde la muerte de su marido Antonio, en una residencia de Valladolid. Cuenta a LA RAZÓN que, por costumbre, se levanta a las 7,30 y que hasta el desayuno lee alguno de los libros que le regalan sus hijos y nietos.

Ella no necesita ayuda para asearse o vestirse, pero asegura entre risas que «las chicas lo hacen con tanto mimo que tampoco me importaría».

Gimnasia y cálculo

Por las mañanas participa en las actividades de gimnasia de mantenimiento y cálculo «porque me ayudan a mantener la mente activa y a mover las articulaciones, que me dan un poco de guerra».

La comida está adaptada a las recomendaciones de su médico, que le ha restringido la sal y le ha pedido que no abuse de los dulces. A pesar de ello, Severina está contenta y afirma que «no nos falta de nada».

La tarde es su momento favorito del día porque dos veces por semana tiene taller de lectura, «mi gran pasión» y el resto recibe la visita de su familia o juega a las cartas con las amistades que ha hecho en el centro. «Al principio no quería venir porque me imaginaba otra cosa, pero mis hijos me buscaron una buena residencia y no puedo estar más contenta», concluye con una sonrisa.