La Cañada Real se queda a ciegas

Los vecinos se manifiestan porque el servicio eléctrico va y viene desde hace semanas

Desde hace décadas, la Cañada Real es uno de esos sitios que los madrileños observamos de reojo en el caso, improbable, de que dirijamos hacia allí la mirada. Es una microciudad hecha a retales –es lo que tienen las infraviviendas y las casas ilegales– donde el único permiso para entrar allí sin levantar sospechas es que den el salvoconducto los narcotraficantes que han sentado allí sus reales para recibir presurosos a los toxicómanos que caminan ajenos a todo.

Posicionarse en las lindes de la ley trae consecuencias; algunas banales –por no tener, ni a las calles se les ha adjudicado nombres– y otras que procuran desasosiego y protestas. Ocurrió de nuevo ayer. Varias decenas de vecinos del sector V y VI – donde en los últimos años se han asentado inmigrantes rumanos y marroquíes que malconviven con los españoles que ya vivían allí– se manifestaron porque el suministro eléctrico viene y va mientras, al parecer, solo reciben la callada por respuesta, ya que nadie mete mano al problema o, si se está haciendo, no termina de cuajar la solución. El 27 de octubre, en el pleno del Ayuntamiento, ya se puso la primera piedra: una moción de urgencia para adoptar «soluciones de emergencia» con el fin de subsanar estos cortes de luz.

Lo primero que sugiere esta fotografía es la ausencia de varones –irían por su cuenta– y la presencia masiva de mujeres. Por pensar, puede que sea porque en según qué culturas, las féminas no hacen más vida social que la que establecen entre ellas y siempre en sus casas y, seguramente, porque la falta de luz entorpece más su intendencia diaria, por mísera que sea, y la de sus hijos, esos «santos inocentes» a lo que se les van acumulando las situaciones de marginalidad sin su consentimiento. No faltan los progenitores que admiten que no han tenido en sus manos un recibo de luz en su vida. De aquellos barros estos lodos.

Al fondo, policías a caballo no les pierden la pista porque una manifestación legítima se pervierte cuando, como sucedió hace unas semanas, se invadió a la A-3 y se quemaron neumáticos. Haciendo eso como mucho se consigue una foto y una pieza en un informativo, pero no arroja luz a la historia. Ayer, fue como se debe pacífica, una opción menos mediática pero más efectiva. .