Así luce la nueva Plaza de España a más de cien metros de altura

Las obras de remodelación de este espacio de Centro, reconvertido gracias a las conexiones peatonales, encaran durante estos días su tramo final

Obras de remodelación de la Plaza de España de Madrid desde el Hotel Riu de Madrid
Obras de remodelación de la Plaza de España de Madrid desde el Hotel Riu de Madrid FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Los más de 100 metros de altura desde la terraza del Hotel Riu (el octavo edificio más alto de Madrid) permiten una vista privilegiada de lo que será la nueva Plaza de España. Quizá, el proyecto más esperado de los que actualmente están en marcha en la capital. No solo por la envergadura del mismo. Primero, por el tiempo empleado. Las obras han durado al menos ocho meses más de lo previsto, después de varios imprevistos. Entre ellos, el hallazgo de restos arqueológicos del siglo XVI que obligaron a su paralización hace dos años, pero también las inclemencias derivadas del temporal Filomena. Y segundo, por el carácter emblemático de este punto del Centro de Madrid: a partir de ahora, la plaza será un auténtico nexo de unión entre los enclaves patrimoniales más emblemáticos de la ciudad: el Palacio Real, los jardines de Sabatini, el Templo de Debod, la calle Princesa, Madrid Río... «Un peatón podrá desplazarse desde el Palacio Real al Templo de Debod y desde la Puerta del Sol hasta la Casa de Campo prácticamente sin cruzar un solo semáforo», resumió hace pocos meses el alcalde, José Luis Martínez-Almeida.

En total, han sido unos 70 los millones invertidos en una reforma iniciada por el Gobierno de Manuela Carmena y culminada ahora por el Área de Obras y Equipamientos del actual Consistorio, con Paloma García Romero al frente. Unos trabajos que han supuesto alrededor de 2.250 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos. Y el grueso de de los mismos han estado dirigidos a esa conexión peatonal entre los enclaves más reconocibles de Madrid.

De hecho, una de las líneas maestras del proyecto residía en eliminar las «barreras» que presentaba el entorno en sus conexiones. Desde su origen, allá por 1911, Plaza de España contaba con serios problemas de accesibilidad e integración, al estar aislada de las grandes infraestructuras de su entorno como la Gran Vía, la Cuesta de San Vicente o el Paso Elevado Bailén-Ferraz. En definitiva, unas barreras que han ido provocando el «aislamiento» progresivo de la plaza respecto a los espacios de su entorno. Algo que ha terminado ahondando también en un deterioro físico de la zona.

El túnel que unirá Bailén con Ferraz, de más de un kilómetro de longitud.
El túnel que unirá Bailén con Ferraz, de más de un kilómetro de longitud. FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Túnel de Ferraz

Ahora, la conexión entre estos espacios ha sido posible gracias a la peatonalización del paso elevado Bailén-Ferraz, una infraestructura construida a finales de los años sesenta del pasado siglo, pensada para el tráfico rodado, pero que acabó fragmentando la continuidad de la plaza respecto a la plaza de Oriente, los jardines de Sabatini y el Templo de Debod. Así la continuidad entre Bailén y Ferraz se producirá a través de un túnel. Un punto, por otro lado, que provocó el ya mencionado retraso de las obras, debido a que se hallaron durante su excavación los restos del Palacio de Godoy. De hecho, este hallazgo provocó que se incrementara un 20% el presupuesto total de las obras, con unos nueve millones de euros adicionales.

Otra de las novedades vendrá por la instalación de dos ascensores que asegurarán la accesibilidad al Campo del Moro y a Madrid Río a través de la Cuesta de San Vicente. Una iniciativa con la que se salvará el desnivel existente, de más de doce metros.

En esta línea, también se han ensanchado sensiblemente las aceras de la Cuesta de San Vicente, la acera norte frente al hotel Riu, la acera sur de la calle Princesa y la acera de la calle norte de Plaza de España.

El  monumento a Cervantes, rodeado de las nuevas zonas ajardinadas
El monumento a Cervantes, rodeado de las nuevas zonas ajardinadas FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Con todo, no solo los peatones tendrán sus itinerarios; también los ciclistas, que contarán con dos rutas principales: el eje norte-sur, a través de un carril bidireccional que irá por encima del paso elevado, uniendo las calles Bailén y Ferraz; y el eje este-oeste, que conectará la Cuesta de San Vicente, por debajo del paso elevado, con la Gran Vía. A estos dos itinerarios hay que sumar un tercero: el que discurrirá por la calle norte de plaza de España entre Princesa y Ferraz. Todo ello, según han asegurado en el Ayuntamiento, visible antes de que empiece el 2022.

MIL ÁRBOLES NUEVOS: se plantarán en el perímetro alrededor de 1.200 nuevos árboles, que se sumarán a los ya existentes. De hecho, uno de los objetivos es la creación de un  corredor verde continuo que discurrirá entre la Gran Vía y la zona de Madrid Río.
MIL ÁRBOLES NUEVOS: se plantarán en el perímetro alrededor de 1.200 nuevos árboles, que se sumarán a los ya existentes. De hecho, uno de los objetivos es la creación de un corredor verde continuo que discurrirá entre la Gran Vía y la zona de Madrid Río. FOTO: Alberto R. Roldán La Razón