Una impostora en Borgen

Durante 40 minutos, una falsa líder de la oposición bielorrusa atendió a una reunión del Comité de Exteriores del Parlamento de Dinamarca

Llego tarde, lo reconozco, pero solo en septiembre he empezado a ver Borgen. La serie por excelencia sobre los intríngulis de la política danesa se estrenó hace una década y nunca pude subirme al carro de las apasionadas conversaciones sobre este fenómeno televisivo. Ni siquiera hace tres años, cuando conocí y entrevisté a la auténtica ex primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt, y tenía información de primera mano sobre cómo afecta el poder a las personas y lo difícil que es gobernar en coalición. Buen intento, pero era 2017 y aún no había visto Borgen.

Lo bueno de enfrascarse en una serie es que durante ese proceso estás (consciente o inconsciente) del todo pendiente de lo que ocurre en el nuevo universo presentado en la ficción. Y muchas veces llegan señales al mundo real. Al engancharme a Breaking Bad, de repente surgen decenas de personas repartidas por todo el planeta que habían disuelto cadáveres en ácido. Mientras vi Perdidos, que fueron años, nunca volé en ningún avión en el que no fuera sentada en las filas 4, 8, 15, 16, 23 o 42. En aquel entonces, no se podía elegir el asiento: el destino seleccionaba por ti. Durante las ocho temporadas de Cómo conocí a vuestra madre, más de una noche nos hicieron la técnica «Lorenzo Von Matterhorn» para ligar con nosotras al más puro estilo de Barney Stinson.

Con Borgen, nombre que recibe comúnmente el palacio de Christiansborg, donde se gobierna y legisla en Dinamarca, no había tenido ese momento hasta la semana pasada. Cuando una impostora se hizo pasar por la líder de la oposición bielorrusa, Svetlana Tijanovskaya, y atendió a una reunión clasificada del Comité de Exteriores del Parlamento danés.

Al principio, la falsa Tijanovskaya aludió a problemas técnicos para que no se viera su imagen durante el encuentro confidencial con los diputados. Ella solo se conectaría por audio. Durante 40 minutos, la impostora estuvo en el papel de Tijanosvkaya hasta que acabaron la conversación abruptamente. A los parlamentarios les extrañó que la supuesta opositora bielorrusa, más centrada en recuperar la libertad de su país, les preguntase sobre un bulo eterno: los burdeles de animales en Dinamarca.

Después se pusieron en contacto con el equipo de la verdadera Tijanosvkaya, donde les reconocieron que ella no había participado. Rastrearon la llamada de la impostora y acababa en un ordenador en Rusia.

El contenido de la reunión clasificada «puede aparecer en un programa satírico en un país de habla rusa, o ha sido un raro intento de espionaje o un mal chiste. No me atrevo a decir», comentó a Reuters el vicepresidente del Comité de Exteriores, Michael Aastrup Jensen.

Esta noche comienzo la segunda temporada.