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El trasfuguismo mina la credibilidad

Tiempo de lectura 2 min.

24 de abril de 2019. 23:06h

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24/4/2019

La cuestión que se plantea a los electores ante el enésimo caso de trasfuguismo que se incorpora a la lista de Ciudadanos, –el de el ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido–, es si el partido de Albert Rivera ofrece un proyecto realmente alternativo al del PP, dada la pasmosa facilidad con que los supuestos agraviados por la nueva dirección popular se integran en la formación naranja. Nada de largas y dolorosas reflexiones, ni siquiera ese darse un tiempo para superar el período de despecho, inevitable en toda ruptura que arrastra afectos, ilusiones y lealtades. No. Te quitan de las listas, de ese puesto de salida que asegura, cuatro años más, el escaño o la concejalía, y el agraviado a quien, es un tópico, «no se le reconocen los grandes sacrificios hechos por el partido», se pasa en horas al adversario y se deshace en promesas de nuevos afectos, ilusiones y lealtades. Nada, en fin, que sorprenda a unos ciudadanos ya curtidos en las veleidades de los políticos y que saben que las críticas, los reproches e, incluso, los insultos de ayer se convierten en los elogios de hoy. No es de extrañar que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, no se crea las protestas de Albert Rivera de que nunca pactará con Pedro Sánchez.

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