Entrevista

“El riesgo de reingreso en pacientes desnutridos se eleva a un 53%”

Los pacientes oncológicos son, junto con los de edad avanzada y los que presentan disfagia, los que presentan mayor grado de desnutrición, de ahí “la importancia de ser vistos por un nutricionista antes de una intervención o un tratamiento”, explica Ainhoa Romero, nutricionista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, en Sevilla

Ainhoa Romero, Nutricionista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, de Sevilla
Ainhoa Romero, Nutricionista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, de SevillaFreelanceFreelance

Entre el 23 y el 40% de los pacientes que ingresan en los hospitales presenta desnutrición. ¿Es al ingresar o durante su estancia o a la salida?

Sí, según el estudio PREDyCES, la prevalencia de desnutrición entre los pacientes hospitalizados se sitúa en torno a ese porcentaje. Se inicia frecuentemente antes de la hospitalización, y su incidencia suele incrementarse a lo largo del ingreso, persistiendo generalmente después del alta. En la primera fase, la desnutrición suele estar relacionada con las características propias del paciente, la demora en el diagnóstico, y en el caso de los pacientes oncológicos por sus tratamientos. Durante el ingreso, principalmente es debido al estado de ánimo y de inapetencia del paciente. Y tras el alta, las secuelas tras la cirugía y la ausencia de soporte nutricional son unas de las principales causas. Por estos motivos, implantar un cribado nutricional es imprescindible.

-¿Cuáles son los tres perfiles que presentan al ingresar mayor grado de desnutrición?

Los pacientes oncológicos cuya localización del tumor sea en la cabeza, cuello, tracto digestivo superior o linfomas, los de edad avanzada y los que presentan disfagia (dificultad o imposibilidad de tragar).

-En el caso del paciente oncológico, ¿ese porcentaje a cuánto asciende?

En términos generales, en el momento del diagnóstico la prevalencia de desnutrición se sitúa entre el 15-40% y aumenta de forma progresiva en los estadios más avanzados alcanzando más del 80%. En pacientes hospitalizados este porcentaje aumenta hasta el 30-50%. Esto se debe a que la prevalencia de malnutrición en Oncología depende del estadio y localización del tumor, el tipo de tratamiento y los criterios utilizados para determinar la malnutrición. Aunque también pueden contribuir otros aspectos de la hospitalización como los recursos destinados a su diagnóstico y tratamiento, la cualificación del personal sanitario en esta materia, la comida que sirve el hospital, etcétera.

-¿En qué consiste el proyecto «Desnutrición cero» que han puesto en marcha en el Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón?

El proyecto surge desde el Servicio de Endocrinología y Nutrición que lidera el Dr. Alberto Aliaga con el propósito de ayudar en la prevención de la desnutrición hospitalaria, así como mejorar el pronóstico y calidad de vida de los pacientes que ya la presentan. Pero como el primer objetivo es identificar aquellos pacientes con desnutrición, hemos implementado el método de cribado de desnutrición hospitalaria Conut, desarrollado por el Dr. J. Ignacio De Ulibarri. El proyecto está diseñado para que cuando un paciente ingrese en el hospital, el médico solicite la prueba de Evaluación del riesgo nutricional Conut, que analiza los parámetros de albúmina, colesterol y linfocitos totales. Con el resultado obtenido se genera una escala de riesgo de desnutrición (bajo, moderado o alto), y automáticamente a la vez, una alerta que recibimos en la Unidad de Nutrición a través de nuestro sistema informático para valoración e intervención de los casos con riesgo alto. Además, incorporamos al proyecto aquellos pacientes ya ingresados que llegan al servicio a través de la Dra. Gallego. Para ello utilizamos otras herramientas como el porcentaje de pérdida de peso y el método Nutriscore (que incluye la localización del tumor y tratamiento neoplásico) para saber el riesgo que presenta. Una vez incluido al paciente en el proyecto, se realiza una evaluación de su estado nutricional, de la tolerancia al soporte nutricional pautado y de la evolución de su peso, se revisa el menú que recibe en planta, y le aportamos recomendaciones nutricionales para su estancia hospitalaria y tras el alta. Según la gravedad, una vez están en casa también nos ponemos en contacto con ellos para hacer un seguimiento de la ingesta y la evolución del peso.

-¿Se han marcado un objetivo para reducir los porcentajes de desnutrición citados?

No, porque el primer objetivo de este proyecto de seis meses es determinar la prevalencia que tenemos y evaluar después qué hemos conseguido.

-Los pacientes oncológicos pierden mucho peso. ¿Sería recomendable antes de nada ser vistos por un nutricionista?

Rotundamente sí. Es fundamental mejorar tanto el estado nutricional previo a una intervención como durante los tratamientos de quimioterapia. No sólo necesitamos estar mejor nutridos para conseguir una mejor respuesta al tratamiento, sino que implementando pautas dietéticas adecuadas mitigaremos algunos efectos secundarios que se producen como náuseas, diarrea, boca seca… Y es que tal como me dicen mis pacientes, uno de sus mayores miedos reside en «¿y ahora qué como?».

-¿En cuánto aumenta el riesgo de reingreso el presentar un alto nivel de desnutrición?

Según el estudio PREDyCES, el riesgo de reingreso aumenta hasta un 53% frente al 35%.

-¿Y el tiempo de estancia?

Según el citado estudio la estancia hospitalaria fue mayor en los pacientes desnutridos (10,5 días frente a 7,7 días). Aunque otras investigaciones llegan a asociar mayores diferencias en los pacientes ingresados sin desnutrición pero que presentaban desnutrición tras el alta (15,2 días frente a ocho).

-Dado que el paciente oncológico es el que mayor grado de desnutrición suele presentar, dígame por favor un ejemplo de alimentación previa a la intervención.

El abordaje es diferente antes y después, pero depende del estado nutricional previo del paciente, de la localización del tumor y del tipo de tratamiento al que va a ser sometido. De forma generalizada, antes de la cirugía o de los tratamientos deben llevar a cabo una dieta equilibrada, en la cual es fundamental valorar el estado nutricional previo del paciente. Si este es adecuado, es más importante la calidad que la cantidad. Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, pescados y carnes magras y cereales nos aportan todos los nutrientes necesarios. Además, es necesario evaluar la ingesta total del paciente por si fuese necesario el uso de suplementos nutricionales. Si el paciente presenta desnutrición severa y va a ser intervenido de una cirugía oncológica mayor debe realizar un soporte nutricional preoperatorio al menos seis semanas antes de la cirugía.

-¿Y durante el tratamiento?

Durante la radioterapia y quimioterapia el objetivo es evitar la desnutrición y mitigar los síntomas secundarios que aparecen con los tratamientos. Aquí es más importante que coman, que el qué comen. Además, adaptamos la dieta a las preferencias del paciente y a corregir estos síntomas, y suplementamos siempre que con la dieta no se ingiera un mínimo del 75% de los requerimientos nutricionales o cuando el paciente no recupera peso. Un alimento que viene genial en este caso son los helados.