Descanso

Estas son las horas que debes dormir en función de tu edad

De todos los factores que pueden alterar las exigencias de sueño, la edad es la más importante

Disfrutar deun buen descanso es fundamental tanto para nuestra salud física, como para nuestra salud mental. Si no podemos disfrutar de un sueño de calidad, nuestro cuerpo experimentará una serie de alteraciones, como los cambios repentinos de humor, la ansiedad, la depresión o el incremento de los niveles de azúcar y de la presión arterial, (...) e -incluso- podría abrir la puerta a algunos trastornos en el sistema nervioso, endocrino e inmunológico. Es decir, si no descansamos la cantidad de horas necesarias para tener un sueño reparador, las funciones de nuestro organismo irán mermando progresivamente.

El análisis es uno de los primeros en medir múltiples variables ambientales en el dormitorio
El análisis es uno de los primeros en medir múltiples variables ambientales en el dormitorioDreamstimeDreamstime

Ahora bien, no todo el mundo necesita dormir las mismas horas. Y dentro de todas las circunstancias que podrían llegar a alterar las necesidades de sueño, la edad es -sin lugar a dudas- la más importante. Y es que, un niño de 2 años no necesita dormir lo mismo que -por ejemplo- un hombre de 70. Las exigencias físicas y mentales de ambas personas son muy diferentes.

Entonces, si despejamos cualquier otra variable que pudiese llegar a afectar a estas exigencias de descanso, como pueden ser la rutina física o los hábitos alimenticios de una persona en su día a día; podemos elaborar una tabla con las horas de sueño aproximadas que necesitará para tener un sueño de calidad, en función de su edad:

Hasta los 3 meses

Si un día tiene 24 horas, un recién nacido pasa dormido entre 14 y 17 horas. Es decir, que necesita dormir entre el 60 y el 70 por ciento del día. En algunos casos, este lapso de tiempo puede ser significativamente más pequeño y llegar hasta las 11 horas... sin que eso signifique necesariamente que existe un problema. Durante los primeros meses de vida de un ser humano, quiénes más sufren son los padres; porque cuando están despiertos, sólo lo están entre 1 y 3 horas seguidas, y hay que despertarse muchas veces por la noche para atender al bebé.

Entre 4 y 11 meses

Evidentemente, cada bebé tiene su propio patrón de sueño. Pero -por norma general- podemos decir que un bebé de entre 4 y 11 meses necesitará, más o menos de 12 a 15 horas de sueño diarias para recuperarse completamente del desgaste físico y mental que ha acumulado durante el día.

Cada bebé es diferente, por lo que puede funcionar en uno puede no hacerlo en otro. Hay que darles tiempo, ir estableciendo hábitos y rutinas, e ir probando qué técnicas funcionan mejor para cada uno.
Cada bebé es diferente, por lo que puede funcionar en uno puede no hacerlo en otro. Hay que darles tiempo, ir estableciendo hábitos y rutinas, e ir probando qué técnicas funcionan mejor para cada uno.Pixabay

De 1 a 2 años

Los niños de esta edad no deben dormir menos de 9 horas. Lo ideal es que duerman entre 11 y 14. Aunque tampoco deberían dormir más de 15. Como el lector habrá podido apreciar, a medida que el niño se va haciendo mayor, sus necesidades de sueño se van haciendo más y más pequeñas.

De 3 a 5 años

El rango en el que se mueve las necesidades de un niño de esta edad, se sitúa idealmente entre las 10 y las 12 horas diarias. En ningún caso, un niño de más de tres años y de menos de 5, debería dormir más de 13 horas al día ni menos de 7.

De 6 a 13 años

Después de los 6 años, el cuerpo y la mente del niño empieza a exigir menos para desarrollarse. Y eso hará que sus necesidades de descanso también sean menores. Hasta que el niño entre en la adolescencia, necesitará dormir -más o menos- entre 9 y 11 horas cada día.

Un niño durmiendo, en una imagen de archivo
Un niño durmiendo, en una imagen de archivolarazon

Entre los 14 años y los 17

Las necesidades de sueño del niño que ha entrado en la adolescencia se estabilizan en torno a las 10 horas diarias. Aunque -como hemos señalado con anterioridad- no necesitará las mismas horas de descanso un adolescente activo y que hace ejercicio constantemente, que uno que lleva una vida más sedentaria y que se pasa las horas delante de un ordenador.

De 18 a 25 años

Una vez que el cuerpo de una persona supera la barrera de los 17 años, las necesidades de sueño vuelven a disminuir. Y a partir de este momento, debería empezar a dormir entre 7 y 9 horas cada día. Eso sí, no podemos decir que un sueño es totalmente reparador si es inferior a las 6 horas o superior a las 10 horas.

De 26 a 64

Las horas ideales de sueño en esta franja de edad sigue siendo de 7 a 9 horas. Sin embargo, se puede apreciar como el sueño se empieza a volver más y más ligero, una vez que se supera la barrera de los 26 años; lo que impide que se consiga tener un sueño totalmente reparador. Por eso es tan importante que los adultos mantengan unos hábitos físicos adecuados y más o menos exigentes... porque eso hará que el cuerpo se agote y que -a su vez- exija un descanso reparador.

Más de 64 años

En este momento, el tiempo de sueño ideal es de entre 7 y 8 horas diarias. Sin embargo, llegados a este punto, la excepción es quien realmente es capaz de mantenerse dormido durante toda la noche. Cuando se ha superado la barrera de los 64 años, la calidad del sueño ya ha empeorado notablemente. Y es posible que muchas personas sientan que están durmiendo más tiempo que antes. Pero lo que suele suceder -en realidad- es que estén teniendo un sueño más ligero y menos reparador que antes, y que por eso necesiten estar más tiempo en la cama.

Mujer mayor preocupada en la cama por la noche que sufre de insomnio
Mujer mayor preocupada en la cama por la noche que sufre de insomniodremstimedreamstime

Una aclaración adicional

Hay adultos que duermen 6 horas y que se encuentran perfectamente. Si esta es la situación, no existe ninguna razón para cambiarlo o para forzarse a dormir más tiempo. Ahora bien, si el cuerpo exige menos de 6 horas de sueño, sí que es necesario acudir a un especialista; porque esta podría ser la manifestación de alguna patología más grave, que podría estar asociada con las denominadas enfermedades degenerativas.

Si una persona duerme menos de 6 horas con demasiada frecuencia -irremediablemente- experimentará un deterioro de la memoria, de la capacidad de atención y del procesamiento de información. Ahí está el límite... en las 6 horas de sueño diario. Por debajo de ese tiempo deberíamos preocuparnos.