Educación

Así será la nueva selectividad: más simple y con un “examen de madurez” académica que pondrá fin a las pruebas por materias

Educación renuncia una EBAU única para toda España y se abre a pactar un modelo con “pruebas equiparables”. Los exámenes se reducirán a cuatro

Cambiar la Prueba de Acceso a la Universidad (EBAU/EVAU) es una cuestión “imprescindible” para el Ministerio de Educación. También muchas comunidades autónomas se habían quedado reiteradamente de la desigual dificultad de los exámenes, dependiendo de la autonomía, que colocaba a algunos alumnos en situación de desventaja respecto a los de otras regiones a la hora de acceder a las plazas de las universidades públicas. Ahora el Ministerio de Educación y FP ha presentado un nuevo modelo a las autonomías y los rectores que trata de conseguir que la prueba sea más competencial, es decir, que los alumnos puedan aplicar los conocimientos que han adquirido en las cuestiones que se les planteen y, por otro, trata de solventar todas esas diferencias de las que se había habido quejas. De esta manera, las preguntas de los exámenes “se enfocarán a medir lo mismo tanto en su diseño como en su evaluación” para lograr que la prueba sea equiparable en todo el territorio español.

Por si quedaba alguna duda, Educación ha dejado claro que en ningún caso se plantea desarrollar una prueba unificada, tal y como venía solicitando PP, Cs y Vox, pero estará basada en tratar de “conseguir acuerdos que permitan a los distintos territorios elaborar pruebas que sean homologables”. El modelo, de entrada, no convence ya a algunas autonomías.

Modelo transitorio

El Ministerio plantea que su implantación se haga de manera progresiva porque “hay que evitar producir cambios a mayor velocidad de la que el sistema puede procesar”. También el profesorado necesita tiempo para aprender nuevas metodologías y saber evaluar con este enfoque competencial al que obliga la nueva ley de Educación.

Así, el nuevo modelo de selectividad contempla una fase general de acceso y otra de admisión (ahora recibía el nombre de específica). Pero antes de aplicarse el modelo en su estado puro habrá una fase transitoria durante los cursos 2023/2024, 2024/2025 y 2025/2026.

En esta primera fase de acceso los alumnos tendrán que hacer cuatro exámenes todos ellos con la misma ponderación (25% cada uno de ellos). Es decir, habrá tres ejercicios asociados a materias: dos asociados a asignaturas comunes (Historia de la Filosofía e Historia de España) y uno específico sobre la materia de modalidad obligatoria elegida por parte del alumno (Modalidad de Artes: Vía de Artes Plásticas, Imagen y Diseño: Dibujo Artístico II, Vía de Música y Artes Escénicas: Análisis Musical II o Artes Escénicas II; Modalidad de Ciencias y Tecnología: Matemáticas II o Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales II; Modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales: Latín II o Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales II; Modalidad General: Ciencias Generales

El cuarto será de carácter general y se valorarán las destrezas lingüísticas y la madurez académica del alumno. El examen específico de lengua extranjera se suprime.

En la llamada Fase de Admisión, los alumnos tendrán que hacer dos exámenes de entre las materias de modalidad o comunes de 2º de Bachillerato. Después serán las universidades las que apliquen los coeficientes de ponderación que cada una determine sobre las calificaciones que el alumno haya obtenido.

Modelo definitivo

Pero no será hasta el curso 2026/2027 cuando el modelo esté implantado plenamente. En la fase de acceso, el primer examen consistirá en una prueba de madurez del alumno, que ponderará un 75% y que evaluará el grado de consecución de las competencias y objetivos previstos para esa etapa. En este examen, las materias comunes de Bachillerato estarán integradas de manera global. Ya no habrá ejercicios relacionados con materias comunes. El segundo examen tendrá que ver con la materia obligatoria de la modalidad cursada por el alumno (con un peso del 25% en la nota).

La Fase de admisión contará con dos exámenes y la novedad es que el alumnado podrá elegir dos de las materias ofertadas en 2.º de Bachillerato, no solo entre las materias de modalidad, sino también entre las materias comunes.

Examen de madurez

¿Pero en qué consistirá este examen de madurez que ahora tendrá tanto peso? Constará de dossier formado por una serie de documentos (textos, imágenes, infografías, gráficos, tablas, audiovisuales, etc.) que girarán todos ellos en torno a un mismo tema y en el cual se pedirá al alumnado que realice un análisis desde diferentes aspectos y perspectivas, respondiendo a diversos tipos de preguntas (cerradas, semiconstruidas y abiertas). Y es que lo que se pretende es “valorar la capacidad del alumnado para analizar, valorar, extraer información o interrelacionar toda esa documentación, de forma más o menos guiada a través de las preguntas o propuestas”.

El Ministerio de Educación pretende ahora llegar a acuerdos en lo que debe ser su diseño. También se pretenden elaborar criterios de corrección consensuados. Es por esto por lo que se establecerán grupos de trabajo entre Comunidades autónomas, universidades e institutos de evaluación.

Calificaciones

La calificación global que conformará la nota final de acceso se obtendrá calculando la media ponderada entre la nota de la etapa del Bachillerato y la nota de la prueba descrita. Educación propone un 60 % sobre la nota del expediente y un 40 % sobre la nota final de la prueba de acceso, como ocurre ahora.

Tal y como ocurría hasta ahora, esta fase de acceso se complementará con una fase específica de admisión en la que el alumnado realizará dos ejercicios, eligiendo de entre las materias ofertadas de 2.º de Bachillerato, de modalidad o comunes. El diseño de los ejercicios que configuran esta fase de admisión tendrán también un carácter competencial. A la calificación obtenida en la fase de admisión, se aplicará el coeficiente de ponderación que cada universidad establezca en sus grados. Así, la nota con la que el alumnado optará a conseguir plaza en una universidad será la suma de la nota final de acceso y nota de la fase de admisión.

Corrección

El Ministerio prevé elaborar también una guía de corrección para que se haga de manera objetiva. Es por esto por lo que “recogerá las respuestas correctas a las preguntas cerradas. Para las preguntas de respuesta abierta y semiconstruidas, recogerá las ideas, expresiones y estructura que debería contener la respuesta, respuestas no correctas, descripción de posibles valoraciones parciales, ejemplos, etcétera”, aseguran desde el Ministerio.

«O se diseña bien la prueba o habrá más diferencias»

►El nuevo modelo de Ebau/Evau presentado por Educación ha generado dudas entre las autonomías y algunos sindicatos educativos. Así, las comunidades autónomas en las que gobierna el PP han rechazado de plano el hecho de que «no se avance hacia una prueba única en España» y teme que «vaya en la línea de la devaluación de la calidad del sistema y de la exigencia del esfuerzo».
El presidente del sindicato de profesores ANPE, Francisco Venzelá, cree que «pruebas tan generales, a priori, como proponen, centradas en competencias, o están muy bien diseñadas en todos los aspectos para que sean niveladas en su aplicación en los diferentes territorios, o puede ocurrir de forma mucho más rotunda lo que ya sucede en la actualidad en cuanto a las diferencias autonómicas». Venzelá cree, además, que será necesario una formación adecuada al docente.
Expertos como Ismael Sanz, vicerrector de Calidad de la URJC, creen que el Ministerio «pierde la oportunidad de hacer una Ebau única porque el grado de exigencia no es el mismo en todas las autonomías y, sin embargo, esto no se aborda». Aunque sí cree positivo que pueda haber algún tipo de armonización. «Es una oportunidad interesante para que algunas comunidades, como podría ser Castilla y León y Madrid, se pongan de acuerdo y hagan una Ebau similar».
Sanz rechaza dar tanto peso en la puntuación final a la prueba de madurez académica. “Al ser competencial tiene más sentido en el caso de exámenes como el de PISA, que son pruebas de diagnóstico, sin repercusión académica. No le daría un peso mayor del 25% (en lugar del 75% que propone el Ministerio) porque puede ocurrir que se reduzca la importancia de los conocimientos, aunque esto no significa que el examen vaya a ser más fácil”. Por último rechaza que que se reduzca el número de exámenes a realizar “porque va a haber alumnos que van a carecer de conocimientos en determinados ámbitos”.

El Ministerio de Educación pretende ahora conformar grupos de trabajo con representantes de todas las administraciones educativas para que puedan hacer aportaciones al modelo. Después, se crearán grupos de trabajo con representantes de todas las administraciones. Tras presentar su modelo durante estos días, entre los meses de septiembre a diciembre revisará y elaborará el marco general de la prueba en su fase de acceso. De enero a marzo de 2023, elaborará modelos de pruebas y, un mes más tarde, hará una prueba piloto con una muestra de alumnos. Pero no será hasta mayo de 2023 cuando concluirá el análisis de los resultados y reformulará las pruebas.