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El alpiste transformó al «homo recolector» en agricultor

  • Dos campesinas en la recolección de mijo en Níger
    Dos campesinas en la recolección de mijo en Níger
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

14 de diciembre de 2015. 07:04h

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Madrid. 14/12/2015

Una nueva investigación muestra que un cereal conocido hoy como alpiste fue transportado a través de Eurasia por pastores y ganaderos antiguos sentando las bases, en combinación con los nuevos cultivos que se encontraron, de la agricultura ‘multicultivo’ y el surgimiento de las sociedades sedentarias. Los autores dicen que el ‘olvidado’ mijo desempeña un papel en la diversidad de los cultivos modernos y el debate sobre la seguridad alimentaria de hoy, informa la agencia Europa Press.

La domesticación del cereal de pequeña semilla mijo en el Norte de China hace unos 10.000 años creó el cultivo perfecto para cerrar la brecha entre los nómadas cazadores-recolectores y la agricultura organizada en el Neolítico Eurasia y puede ofrecer soluciones para la seguridad alimentaria moderna, según revela un nuevo estudio.

Ahora un cultivo olvidado en occidente, este resistente grano --familiar en oriente hoy en día como alpiste-- fue idóneo para pastores y ganaderos antiguos, que lo llevaron a través de Eurasia, donde se mezcló con cultivos como el trigo y la cebada. Esto dio lugar a ‘cultivos múltiples’, que a su vez sembraron las semillas de las sociedades urbanas complejas, dicen los arqueólogos de este trabajo.

Un equipo de Reino Unido, Estados Unidos y China trazó la propagación del grano domesticado desde el norte de China y el interior de Mongolia a Europa a través de un «corredor montañoso» a lo largo de las estribaciones de Eurasia. El mijo prefiere lugares ascendentes, no requiere mucha agua y tiene una temporada de crecimiento corto: se puede cosechar 45 días después de la siembra, en comparación con los cien días del arroz, lo que permite una forma muy ágil de cultivo.

Las tribus nómadas fueron capaces de combinar crecientes cultivos de mijo con la caza y la búsqueda de alimento, a medida que viajaron por todo el continente entre 2500 y 1600 antes de Cristo. El mijo fue eventualmente mezclado con otros cultivos en las poblaciones emergentes para crear ‘multi-cultivo’, que amplió las estaciones de crecimiento y aportó a los antepasados humanos la seguridad alimentaria.

La necesidad de gestionar los diferentes cultivos en distintos lugares y los recursos hídricos necesarios dependía de los contratos sociales elaborados y el aumento de comunidades más asentadas y estratificadas y posiblemente s complejas ociedades humanas «urbanas».

Los investigadores dicen que hay que aprender de los primeros agricultores cuando se piensa en la alimentación de las poblaciones de hoy en día y que el mijo puede tener un papel que desempeñar en la protección contra la pérdida de cosechas modernas y la hambruna.

«Hoy en día el mijo está en declive y atrae relativamente poca atención científica, pero que una vez fue uno de los cereales más expansivos en términos geográficos. Hemos podido seguir el movimiento del mijo en la historia profunda, desde dónde se originó en China a cómo se extendió por Europa e India», relata el profesor Martin Jones, del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, que presenta este lunes los resultados de la investigación en el Foro Arqueológico de Shanghai.

«Estos hallazgos han transformado nuestra comprensión de la agricultura temprana y de la sociedad. Previamente, se ha asumido que la agricultura temprana se centró en los valles de los ríos donde hay acceso a agua abundante. Sin embargo, los restos de mijo muestran que la primera agricultura se ubicó más arriba en las colinas, permitiendo esta primera vía para llevar los «exóticos» granos orientales al oeste», agrega.

Los investigadores llevaron a cabo datación por radiocarbono y análisis de isótopos en granos de mijo carbonizados recuperados de sitios arqueológicos a través de China y Mongolia, así como el análisis genético de las variedades de mijo modernas, para revelar el proceso de domesticación que se produjo durante miles de años en el norte de China y producir el antepasado de todos los tipos de mijo en todo el mundo.

«Podemos ver que el mijo en el norte de China fue uno de los primeros centros de domesticación de cultivos, produciéndose en el mismo plazo de tiempo que la domesticación del arroz en el sur de China y la cebada y el trigo en el oeste de China», explica Jones.

«La domesticación es muy significativa en el desarrollo de la agricultura temprana, ya que los humanos seleccionan plantas con semillas que no se caen de forma natural y pueden ser cosechadas, por lo que durante varios miles de años esto crea plantas que dependen de los agricultores para su reproducción-- señala--. Esto también significa que la composición genética de estos cultivos cambió en respuesta a las variaciones en su entorno. En el caso de mijo, podemos ver que ciertos genes se ‘apagan’ a medida que los agricultores los llevaron lejos de su lugar de origen».

A medida que la red de agricultores, pastores y ganaderos cristalizó a través del corredor de Eurasia, compartieron cultivos y técnicas de cultivo con otros agricultores, y ahí, según Jones, es donde surgió la idea crucial de ‘cultivos múltiples’. «Los primeros agricultores pioneros querían cultivar aguas arriba con el fin de tener más control sobre su fuente de agua y ser menos dependientes de las variaciones climáticas estacionales o potenciales vecinos aguas arriba», dice Jones.

«Pero cuando los ‘exóticos’ cultivos aparecen, además del cultivo básico de la región, entonces empiezan a obtener diferentes cultivos que crecen en distintas áreas y momentos del año. Esta es una gran ventaja en términos de apuntalar las comunidades contra posibles pérdidas de cosechas y ampliar la estación de crecimiento para producir más alimentos o incluso superávit», sugiere.

«Sin embargo, también se introduce una necesidad más apremiante de cooperar y el comienzo de una sociedad estratificada. Con algunas personas cultivando aguas arriba y otras aguas abajo, es necesario un sistema de gestión del agua, y no se puede tener la gestión del agua

y la rotación de cultivos de temporada sin un contrato social elaborado», subraya este experto.

Hacia el final del segundo y primer milenio antes de Cristo, empezaron a desarrollarse asentamientos humanos más grandes, sustentados por la agricultura de varios cultivos. Los primeros ejemplos de texto, como las tablillas sumerias de arcilla de Mesopotamia y los huesos oraculares de China, aluden a la multi-cosecha de la agricultura y la rotación estacional.

Pero el significado del mijo no es sólo en la transformación de nuestra comprensión de nuestro pasado prehistórico, sino que, según Jones, el mijo y otros cultivos de semilla pequeña pueden tener un papel importante que desempeñar a la hora de asegurar la seguridad alimentaria en el futuro.

«El foco para buscar la seguridad alimentaria está en los cultivos de alto rendimiento, como el arroz, el maíz y el trigo, que aportan el 50 por ciento de la energía de la cadena alimentaria humana. Sin embargo, estos son sólo tres de los 50 tipos de cereales, la mayoría de los cuales son cereales de grano pequeño o ‘mijo’. Quizá sea el momento de considerar si el mijo tiene un papel que jugar en una respuesta diversa a la pérdida de cosechas y el hambre», plantea Jones.

Europa Press

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