La Orden del éxtasis y el culto al dinero de «El Palmar de Troya»

Hoy se estrena a las 22:00 horas en #0, de Movistar+, una serie de no ficción sobre una secta que, desde hace más de 50 años, predica la lujuria con el engaño como arma

Se aprovechan del milagro para disfrutar de la lujuria. En una zona apartada de la localidad sevillana de Utrera, se alza sobre la nada la Basílica de Nuestra Madre del Palmar, templo que, más que albergar ninguna creencia, es núcleo a punto de desbordar de misterio, mentiras, delirios y afán por el dinero. La Orden del Palmar de Troya ha reunido durante más de 50 años anécdotas inverosímiles, acusaciones de cualquier calibre, historias sobre abusos sexuales, reyertas y numerosas especulaciones y escándalos. Sin embargo, hasta ahora nadie se había atrevido a entrar en territorio de lo que ya muchos llaman secta, con la disposición de sacar a la luz una historia que, sin saber ni cómo ni por qué, sigue estando viva. «Una de las cosas que más me alucina de esta historia, y la que diferencia al Palmar de Troya de otras sectas, es que sigue funcionando», confesó Israel del Santo, director de la serie de no ficción que hoy se estrena en #0 (Movistar+) a las 22:00 horas.

La serie documental "El Palmar de Troya", dirigida por Israel del Santo, cuenta con imágenes de archivo inéditas
La serie documental "El Palmar de Troya", dirigida por Israel del Santo, cuenta con imágenes de archivo inéditas

«El Palmar de Troya» consta de cuatro episodios, de 50 minutos cada uno, en los cuales retrata el «universo palmariano» a través de imágenes de archivo inéditas, recortes de periódico, recreaciones y entrevistas a testigos directos y protagonistas de la historia de la secta. Tal es la rigurosidad de la serie que se cuenta con los testimonios de Ginés Hernández, que fue el papa Gregorio XVIII en el Palmar, y Nieves Triviño, su mujer y ex monja. «Queríamos contar cómo nace una secta», comenta el cineasta, «explicar que se basa en un acontecimiento sobrenatural, que necesitan adeptos, después dinero y luego, para que no se vayan, les ofrecen promesas». De esta manera, la serie cuenta con imágenes reales y filmadas que, si no fuera por la diferencia de calidad, sus impactos son tales que no se podría distinguir entre creación y realidad. Videntes que hablan «en boca de la Virgen», creyentes con mirada perdida y obispos cuya única predicación es hacia la fiesta, el placer, el alcohol y el sexo.

Borracheras de poder

La serie es fruto de una investigación que, durante más de tres años, se mete de lleno en el corazón palmariano. Armados de paciencia y de manera constante, el equipo de Del Santo se adentró en la Basílica y en la vida de sus seguidores para recoger inspiración y material. Y lo que encontraron fue escalofriante. Todo ello se narra en cuatro capítulos, de los cuales el primero, «Bendita tú eres», empieza por el principio: en 1968, en Sevilla, cuatro niñas afirmaron que se les había aparecido la Virgen María en una finca. Esto produjo éxtasis entre videntes y vecinos y, a partir de ese momento, El Palmar pasó de ser un pueblo perdido a concentrar personajes que lo convertirían en secta. De esta manera, en el segundo capítulo («Entre todas las mujeres») se centran en la figura de Clemente Domínguez quien, tras un accidente que le dejó ciego, se ganó adeptos con su pena y discurso y se proclamó Papa del Palmar de Troya. Desafiando al Vaticano y con éxito de sus puertas para adentro, la serie recoge en el tercer y cuarto episodio, «Cuidaos de los falsos profetas» y «Lobos con piel de cordero», cómo tanto Clemente como otros que le sucedieron se han ganado la confianza hasta hoy de tantas personas a través de una borrachera de poder, épocas oscuras, abusos y culto al dinero.

La Basílica del Palmar de Troya, en Utrera, Sevilla
La Basílica del Palmar de Troya, en Utrera, Sevilla Movistar+

De época oscura a relación amorosa

Para «El Palmar de Troya», producción original de Movistar+ en colaboración con 100 Balas y 93 Metros, se ha entrevistado a Ginés y Nieves: cuando el primero se proclamó Papa, bajo el nombre de Gregorio XVIII, comenzó la época más oscura de la Orden. Sin embargo, fue su relación amorosa con la que era monja y ahora su mujer la que hizo relajar las normas.