Las series de «crowdfunding» y los mecenas silenciosos

Es uno de los modelos de financiación más habituales en la industria audiovisual

Así es rodar una serie crowdfunding
Así es rodar una serie crowdfundingClara Ares

En plena burbuja de las plataformas, todos los gigantes de la comunicación se apresuran por sacar la suya. La última en sumarse: Discovery+, la primera especializada en la no ficción. Sin embargo, la producción audiovisual siempre ha contado con un espíritu libre, creativo, independiente, alternativo y emprendedor. Una filosofía que encaja a la perfección con el «crowdfunding».

La historia de este modelo de financiación se resume en éxitos, en ejemplos de gestas y hazañas basadas en la generosidad masiva. Pero en su naturaleza también está el fracaso, o al menos la realidad de no alcanzar las expectativas. María Lodeiro, actriz, lo ha vivido en sus propias carnes. Hace dos años se animó, a través de la plataforma Crowd&Play –que impulsa este tipo de proyectos– a liderar la adaptación audiovisual del libro «Mujeres Náufragas», de Pura Sánchez.

Imagen del rodaje
Imagen del rodajeClara Ares

La obra es una recopilación de cartas y fragmentos de las mujeres que participaban en los consultorios radiofónicos de los 60 y los 70. «Muchas no daban su identidad», apunta María. Ahora ella, junto a otras profesionales de las artes escénicas, busca dar voz a esas mujeres sin firma y constatar que algunas cosas no han cambiado tanto. «A las mujeres se nos sigue juzgando por nuestra vestimenta, nuestro físico o estatus social».

«Es una solidaridad muy silenciosa, por la que nadie te va a aplaudir»

Aunque no alcanzaron el objetivo –por muy poco– de los 2.700€, María aún recuerda la ilusión que le despertó las primeras aportaciones: «No me alegraba por el dinero, sino por ver que otra gente empatizaba con las causas que me preocupaban. Antes a veces me sentía sola». El poder de los medios. «Sentir esa conexión es casi mejor que si hubiese dado el pelotazo con HBO», se ríe irónicamente.

María, por encima de todo, se siente orgullosa porque «lo iba a hacer saliese el crowdfunding o no saliese. Aunque tuviese que poner dinero de mi bolsillo». Cuando estás dispuesto a todo las posibilidades de fracaso son mínimas. Una de las cosas buenas de haber finalizado ya el proyecto, es que te permite conocer a tus mecenas: «Nos dimos cuenta de que aunque era una serie de mujeres para mujeres hecha por mujeres, nos habían apoyado varios hombres».

Imagen del set de rodaje
Imagen del set de rodajeClara Ares

María reconoce que al principio ella misma era reacia a apostar por este tipo de iniciativas: «Lo veía como el camino fácil y el que tomaba todo el mundo» Estábamos en plena burbuja. Y cuando se decidió a ello, pronto se dio cuenta de que no iba a ser fácil convencer a patrocinadores: «Es una solidaridad muy silenciosa, por la que nadie te va aplaudir ni va a mejorar tu imagen pública y eso no suele interesar». Así, han ido adaptando sus planes al presupuesto y la pandemia. Lo que iban a ser 24 capítulos ahora estará concentrado en un piloto, con el que esperan persuadir a alguna plataforma «o incluso a algún periódico», tira el anzuelo mientras se ríe.

Responsablemente, María asegura que ya ha invertido los 2.500€ recaudados: «Alquilé un espacio coworking para que pudiésemos rodar bien. Fue la mejor decisión posible, había otra gente trabajando en otros proyectos audiovisuales y fluía la sinergia. Fue muy enriquecedor». Aunque reconoce que la temática es similar, «Las chicas del cable» nunca fue una inspiración para María: «Tengo muy claro qué quiero contar. No me importa el tiempo que tarde».