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"Sayen": La avaricia del «wingka» rompe el alma de Chile

►Prime Video estrenó este mes esta cinta protagonizada por tres españoles: Roberto García, Arón Piper y Enrique Arce

Rallen Montenegro interpreta a Sayen, que defiende su hogar frente a los extranjeros
Rallen Montenegro interpreta a Sayen, que defiende su hogar frente a los extranjerosPrime Video

En la alegría de su vuelta a casa, Sayen, una joven chilena, comparte experiencias con su pueblo y reestablece la relación que tenía con su abuela. Los paisajes del país y las conversaciones en lengua mapuche al calor del fuego son una inmersión de la comunidad con la naturaleza. Pero la avaricia del wingka, el extranjero, le ha llevado hasta las tierras de los mapuches, y la aparente tranquilidad queda rota en mil pedazos. Así comienza «Sayen», la cinta de Amazon Original de Chile que acaba de estrenar la plataforma Prime Video. La película es un thriller de acción que sigue el viaje de la joven Sayen para dar una lección a una multinacional que quiere destruir las tierras y el legado de su familia. El filme, primera entrega de una trilogía, está dirigida por Alexander Witt («Gladiator»), producida por Pablo y Juan de Dios Larraín, y Rocío Jadue, y protagonizada por Rallen Montenegro en el papel principal, Alejandro Trejo, Loreto Aravena, Eduardo Paxeco, Teresa Ramos, Roberto Cayuqueo y Camilo Arancibia, y los actores españoles Arón Piper («Élite»), Roberto García Ruiz y Enrique Arce («La Casa de Papel»).

Cuenta Roberto García Ruiz a LA RAZÓN que casi no entra en la película, pues tras buscarle la productora porque «hubo un problema de redes sociales», solo dispuso de 10 días para preparar la «mochila de rodaje». Arón Piper confiesa que en su caso fue nada más verlo cuando quedó prendado: «Me gustaba el contenido y la zona donde íbamos a estar rodando, así que fue inmediato». Por su parte, Arce cree que le ficharon actuando en una serie en el país andino: «La gente del equipo debió decirles que no era demasiado gilipollas; que no lo hacía mal». El actor interpreta a Máximo Torres, un magnate español de la minería que intenta especular con las tierras de los habitantes de la zona para conseguir cobalto. Su mano derecha es su hijo Antonio (Piper), que bajo el ala protector de Bykov (García), intenta hacerse con las tierras por cualquier modo conocido por el hombre. Será precisamente el temperamento del chico el que desate la venganza de Sayen en una escena dramática. En manos de Alexander Witt, el rodaje, nos cuenta Roberto, «fue un lujo. Es una persona tan humilde que a veces te cuesta creer que ha hecho cosas tan grandes como las que ha hecho». Arce solo quiso compartir que sabe que Witt es la petición expresa de «Daniel Craig para las escenas de acción». En su papel de CEO de la misteriosa empresa tras las expropiaciones y excavaciones, Arce sale poco en pantalla en esta primera entrega, pero sí comprobamos que «tiene una relación particular con su hijo; al que tiene un poco sometido, y es un tipo como muchos empresarios tiburones que hay en el mundo. Lo que quiere es el bien de la empresa, los números y agradar a sus stock holders». Su hijo se desata entonces con tal de agradar a su padre y la acción se extiende por los parajes de la zona con una persecución que no tiene nada que envidiar a cualquier producción con gran presupuesto.

En el ambiente

En una reciente entrevista, Witt confesó que la cinta tiene algo de carta de amor a Chile, aunque el expolio de Latinoamérica está en el eje de la acción y también empapa el guion. Arón Piper resalta que durante el rodaje «se notaba en el ambiente todo este conflicto con los mapuches y salía el tema en las noticias». El mejor testigo sobre el dudoso papel de los extranjeros en Chile lo puede explicar Enrique Arce: «He rodado allí la verdadera historia de la conquista de Chile por Pedro de Valdivia. Además, se estaba produciendo ex aequo la sublevación social del 19 de octubre, creció un sentimiento antiimperialista brutal en todo el país. De un día a otro cambiaron completamente, incluso el trato hacia nosotros». Así Arce se entrevistó con «personas que se dedican al personaje y son todos ‘‘gringos’’. Que seamos españoles es una cuestión práctica, de idioma. No seguimos siendo los malos. En esta película son americanos. No me siento culpable de lo que hayan hecho 500 años atrás. Sí quiero levantar mi voz en contra de lo que están haciendo ahora».