Los viajes de Mr. Worldwide | El Transiberiano, de la Gran Muralla al Kremlin en 15 días y casi 8.000 km

El mítico Zarengold, el "tren de oro de los zares", inicia su largo recorrido desde Pekín, cruza por Mongolia y Siberia, para terminar en Moscú

¿Quién no ha soñado al menos una vez en su vida con realizar el viaje en tren del Transiberiano? Se trata de una de las últimas grandes aventuras del mundo. Este largo y exclusivo trayecto es, desde hace más de un siglo, el símbolo de lo extremo: territorios inaccesibles, fríos intensos, historias trágicas…

El recorrido consta de 7.923 kilómetros en 15 días, desde Pekín a Moscú pasando por Mongolia y Siberia, a través del mítico Zarengold, el “tren de oro de los zares”. El Transiberiano ofrece alojamiento con pensión completa: nueve noches son a bordo del tren y cinco en hoteles de lujo.

• Pekín

La capital de China es el punto de inicio del Transiberiano. Durante los dos días y medio de estancia en Pekín visitamos el Templo del Cielo, el más famoso del país asiático por su esplendor, así como también la Ciudad Prohibida y la Plaza de Tiananmen, que es la más grande del mundo.

También tuvimos la oportunidad de conocer la Gran Muralla China, considerada la octava maravilla del planeta, y de degustar el famoso “pato laqueado” en un restaurante tradicional de Pekín.

• Erlian

Ubicada en pleno desierto de Gobi, Erlian supone la primera parada del viaje. Se trata de la frontera entre China y Mongolia. Aquí sus habitantes viven principalmente de la venta de verduras y carnes.

• Ulan Bator

En nuestro sexto día de viaje llegamos muy temprano a la capital de Mongolia, donde visitamos el Monasterio de Gandán, la Plaza de Sukhabaatar y el Museo de los Lamas.

Al día siguiente, el séptimo de este largo viaje, visitamos la “Suiza Mongola”, un precioso lugar al este de la ciudad, donde se encuentran los típicos campamentos de yurtas, con sus caballos y yaks, y donde compartimos un picnic con sus habitantes. Por la tarde nos hicieron una demostración de los hábiles jinetes mongoles y de sus luchadores practicando Bökh, el deporte nacional más popular de Mongolia.

• Ulan Ude

Cruzando las estepas desiertas y el valle del Selengá llegamos a la capital de la República Autónoma Buryata. La población de los buryatos es una minoría étnica mongola.

Ulan Ude es una ciudad de amplia tradición cultural, ya que se encuentra entre oriente y occidente, y su visita nos resultó muy interesante. En la plaza Sovetov se encuentra la estatua de la cabeza de Lenin más grande del mundo.

• Lago Baikal

Nuestro destino para el noveno día fue la mayor reserva de agua dulce más grande de la Tierra: el lago Naikal. Sus dimensiones son de 40 kilómetros de ancho y 650 kilómetros de largo, con una profundidad de 1.820 metros, lo que le hacen ser el más profundo del mundo. También realizamos una travesía en barco por el lago para contemplar los bellísimos paisajes de alrededor, con sus montañas que rodean sus inmensos bosque.

• Irkutsk

A primera hora de la mañana de nuestro décimo día a bordo del Transiberiano llegamos a la capital de la Siberia Oriental, un lugar famoso por ser el punto de las caravanas que hacían la ruta hasta Mongolia.

Irkutsk fue nombrada como la “Paris de Siberia” por su espectacular movimiento a finales del siglo XIX y principios del XX. En la casa museo del príncipe Volkonsky nos deleitaron con un concierto de música clásica con champán.

• Novosibirsk

La capital de Siberia Occidental supone ya nuestro duodécimo día. Novosibirsk es la tercera ciudad más importante de Rusia con cerca de millón y medio de habitantes. Fue fundada en 1893 como futura sede del río Obi por las vías del Transiberiano.

• Ekaterimburgo

Nuestra próxima parada es la ciudad de Ekaterimburgo, considerada la capital de los montes Urales. Fue fundada en 1723 por el zar Pedro I El Grande. Visitamos la Catedral de la Sangre, que fue construida en el mismo lugar donde los bolcheviques el 17 de Julio de 1918 fusilaron al Zar Nicolás II y a toda su familia. También nos acercamos a un monumento a las afueras de la ciudad que marca la frontera entre Europa y Asia.

• Kazán

En el decimocuarto día a bordo del Zarengold, la capital de los Tártaros sería nuestra penúltima visita en este inolvidable viaje. A primera hora nos trasladaron a conocer una impresionante ciudadela llamada Kremlin, declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, con sus torreras y muros que fueron edificados entre los siglos XVI y XVII. Kazán tiene una historia muy agitada por sus pasados con los tártaros, cosacos y rusos. También merece la pena ver la Mezquita de Qoi-Sarif.

• Moscú

Llegar a la capital de Rusia supone el final de este apasionante viaje en el Transiberiano. Aquí en Moscú pasamos dos días visitando esta enorme ciudad y conociendo sus principales monumentos y plazas. Nos quedamos impresionados con el famoso Kremlin y la Plaza Roja, emblema de Moscú, así como también con algunas de sus atractivas catedrales.

Ya por la noche visitamos el Metro, una magnifica obra de arte por su arquitectura en algunas de sus estaciones y por su belleza. Por último, nos acercamos a ver el edificio del famoso ballet Bolshoi y paseamos por las amplias avenidas de la ciudad para conocer un poco más de la vida diaria de Moscú.