L’Abbraccio, cocina mediterránea con alma italiana y picardía gallega

Este restaurante emblemático lleva más de 30 años en la capital y su equipo acaba de concluir renovaciones en el local, que cuenta con una terraza perfecta para el otoño

Restaurante L´Abbraccio
Restaurante L´AbbraccioAlberto R. RoldánLa Razón

Primero fueron nuestros abuelos, luego nuestros padres y ahora los hijos. El restaurante madrileño L’Abbraccio (calle del Poeta Joan Margall, 51, teléfono 915 790 849) es uno de esos lugares de referencia, que no pasa de moda a pesar de llevar abierto más de 30 años. El secreto, probablemente, está en su excelente materia prima, aunque eso, por sí solo, no siempre basta. Hay que «trabajar, trabajar y trabajar», apostilla José M. Rodríguez Lorenzo, chef del local. «Hacer las cosas siempre lo mejor posible» y preparar con meditado esmero los mejores productos de temporada, que se renuevan en función del mercado.

En más de un cuarto de siglo el comensal ha evolucionado, y el abrazo también. «Para seguir sorprendiendo al cliente, pero sobre todo para no mantener la ilusión que sentimos desde que abrimos, hemos cambiado algún plato, innovado en el restaurante y, para avivar el interés, jugamos con las sugerencias sugerencias del chef, que cambian de forma diaria», apunta Lorenzo.

Él y Carlos Porto, al frente de la gestión del local, han emprendido renovaciones y aportado nuevos detalles en la decoración, sin abandonar la mantelería de hilo o la cubertería de plata. La sala principal del L’Abbraccio resulta amplísima y acogedora, aunque si el comensal lo prefiere, existe la opción de acomodarse en un salón en exclusiva para larealizacióndeeventos o encuentros, sin pasar de largo la agradable terraza de invierno, perfectamente aclimatada y una experiencia para no perderse en pleno otoño capitalino.

Esta filosofía de que «invertir en la vida es invertir en el cambio» les viene desde el origen. Aunque su nombre tiene aires italianos y recuerda a los inicios del local (que todavía se deja sentir en algunos platos como el carpaccio, la burrata o la lasagna de ternera), en su carta encontramos una cocina mediterránea de gran nivel aderezada con una buena dosis de imaginación para sorprender al paladar. En L’abbraccio, las recetas tradicionales de la abuela se funden con la vanguardia, aportando nuevos sabores y texturas.

Para abrir boca en este local de referencia en la capital, merece la pena decantarse por algunasdeliciascomo las zamburiñas o el pulpo a la gallega «porque al fin y al cabo nuestras raíces personales son gallegas y eso no podía faltar en nuestras mesas», aseguran Porto y Lorenzo. Tampoco defraudan otros entrantes tan sencillos como las croquetas, cremosas y equilibradas; el salpicón casero de rape, langostinos y vinagreta de mango, muy sabroso; o la cecina de buey, ligeramente ahumada con pan tumaca natural; aunque ahora, en plena temporada, las setas empanadas con alioli resultan obligadas. El txangurro en erizo de mar al gratén también aporta un buen comienzo.

Entre los platos principales hay un protagonista esencial: el horno de leña de encina (un extra con el que cuentan muy pocos locales de estas características), que es el encargado de aportar un espectacular sabor a las carnes. Cualquier opción resulta deliciosa, ya sea el cordero de lechal traído desde Valladolid, el cochinillo o las chuletillas, entre otros. Mención especial merecen los sorprendentes carpaccios de avestruz o de cocodrilo, una exquisitez para el paladar. Aunque tampoco faltan los pescados, como el tartar de atún rojo o la merluza de Burela, una joya gastronómica que se desala en el propio restaurante. Todo ello regado con su completa bodega y, por supuesto, dejando hueco para los postres caseros. No te pierdas su tiramisú.