El glamour de la Belle Epoque en San Sebastián

Mercure San Sebastián Monte Igueldo acaba de reabrir sus puertas tras una completa renovación

  • Las vistas desde el hotel resultan idílicas, gracias a su ubicación en la cima del Monte Igueldo
    Las vistas desde el hotel resultan idílicas, gracias a su ubicación en la cima del Monte Igueldo

Tiempo de lectura 2 min.

03 de agosto de 2018. 07:55h

Comentada
Pepa García .  3/8/2018

ETIQUETAS

La historia y el estilo son rasgos que se han preservado en el recién renovado Mercure San Sebastián Monte Igueldo. Es más, resaltan al combinarse con las nuevas tendencias en interiorismo. Cuando se inauguró en 1967 el hotel Monte Igueldo ya recogía la experiencia de otras instalaciones anteriores: un casino, un restaurante y una sala de baile en la que se reunía lo más granado de la sociedad donostiarra. Ese pasado, siempre vinculado a la familia Pascual, mezclado con el estilo de la Belle Epoque, y su magnífica ubicación, en la cima del Monte Igueldo, lo convierten en un establecimiento único. Son muchos los motivos que justifican su elección en un viaje a San Sebastián (www.san sebastianturismo.com).

Las panorámicas que se obtienen de la ciudad, tanto desde la terraza mirador como desde las habitaciones, son magníficas. A un lado, los amaneceres desde la bahía de La Concha con su hilera de islotes; al otro, los ocasos sobre el mar y la costa escarpada. Su situación en la cima, lejos de ser un inconveniente, permite revivir el romanticismo de bajar y subir en un funicular centenario. A los pies del hotel se encuentra un pequeño parque de atracciones vintage donde pequeños y mayores se emocionan desde hace más de 50 años. Si puede, no olvide subir a la vibrante montaña suiza, la más antigua del mundo en acero.

El Mercure San Sebastián Monte Igueldo ofrece unas instalaciones idóneas tanto para viajes de placer como de negocios. Cuenta con 125 habitaciones, divididas en cuatro categorías que disponen en su mayoría de vistas al mar o a la bahía. Los huéspedes gozan de parking y wi-fi gratuitos, servicio de habitaciones, desayuno en el restaurante o en la habitación, gimnasio, etc. que hacen más cómoda la estancia. Pero ninguno es tan alabado como el salón acristalado, que muestra unas preciosas vistas, y la terraza, con una piscina de 20 metros de largo a los pies del Torreón, el antiguo faro y punto más elevado de la ciudad. Sus salas de reuniones también están muy solicitadas.

En el restaurante El Torreón, dirigido por Kéril Gómez, se confirma la excelencia de la cocina vasca. Este chef, alumno del Basque Culinary Center, propone platos con base tradicional y toque creativo. Otros espacios son el Wine Bistro Bar Belle Epoque, ambientado en los primeros años del siglo XX, y el Gastro Bar Karrusel, con una barra de pintxos y platos informales.

Mercure, la marca «midscale» de Accor Hotels en España, apuesta por la inspiración local y lo demuestra al ofrecer al huésped consejos de los propios empleados sobre el destino.

Últimas noticias