Diez años del San Juan más trágico: 12 muertos y 17 heridos arrollados por un tren

Un grupo de jóvenes fue atropellado cuando cruzaba las vías en la estación de Castelldefels para dirigirse a una verbena en la playa

De madrugada comenzaban a saltar las alarmas. Algo había sucedido en la estación de Cercanías de Castelldefels (Barcelona) pero la información era parcial y confusa. Con el transcurrir de las horas la tragedia que se intuía cobraba forma. Un tren había arrollado a un grupo de jóvenes que cruzaban las vías camino a una verbena. Doce de ellos fallecieron y otros 17 resultaron heridos, todos con edades comprendidas entre los 16 y los 26 años, excepto una mujer de 45- al ser atropellados por un tren Alaris.

«Salimos del tren a empujones, ya que iba lleno de gente, y como vimos que el puente estaba cerrado decidimos todos cruzar las vías. Estaba oscuro y éramos muchos, yo iba con mis hijas», dice mientras hace una pausa con un largo suspiro. «Al oír que llegaba otro tren corrimos todos, sentí un fuerte golpe en mi rodilla y me arrastré, oía gritos, caos» . «Dos chicos, Mauricio y Jorge, que iban con nosotros, fallecieron», explicaba Agustina a este periódico.

El 23 de junio de 2010, un tren de Cercanías salió de Barcelona con destino Vilanova i la Geltrú y llegó al apeadero de Castelldefels playa sobre las 23.18. El tren, lleno hasta la bandera, dejó a buena parte de su pasaje en esta estación para celebrar la verbena en una playa cercana. Para ello, sin embargo, debían cruzar las vías bien fuera por un paso subterráneo de reciente creación o por la pasarela habitual, que por entonces estaba cerrada. El túnel se colapsó y un grupo de personas optó por cruzar las vías. A esa misma hora tenía paso previsto sin parada por la otra vía un tren de viajeros de larga distancia Alaris procedente de Alicante y con destino Barcelona que circulaba a unos 140 km/h. Al llegar a la estación activó la bocina y el freno de emergencia. Pero ya era tarde. El tren arrolló al grupo y recorrió 800 metros antes de detenerse. El maquinista, residente en Valencia, no ha vuelto a conducir un tren nunca más.

Tras la tragedia, llegó el periplo judicial de las familias. Pese a que una sentencia ha exculpado a Renfe y Adif, varias familias todavía no se dan por vencidas. Finalizada la vía penal en 2014 y después de cuatro años en vía administrativa, los abogados presentaron un nuevo informe pericial que acreditaba que la estación “no cumplía las medidas de seguridad”. Una vez más, sin embargo, la juez sentenció contra las familias y los negó una indemnización. A la espera de que en breve salga la resolución del recurso, los abogados estudian recurrir al Supremo o acceder a la justicia europea ya que, además de exculpar a los operadores ferroviarios, les condenaron a pagar los costes del juicio.