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Lactancia

El objetivo no es engordar al bebé, sino aportarle nutrientes necesarios

Consulta Lactancia Materna Cintia Borja /Enfermera, consultora lactancia materna certificada IBCLC

Sustituir o complementar la alimentación del lactante alimentado al pecho, con leche de fórmula con el objetivo de incrementar su peso, no es la solución idónea
Sustituir o complementar la alimentación del lactante alimentado al pecho, con leche de fórmula con el objetivo de incrementar su peso, no es la solución idónealarazonLa Razón

Hola, buenos días . Te quería consultar algo que me tiene muy preocupada. Tengo un bebé de cinco meses que es alimentado con Lactancia Materna Exclusiva (LME). Estos últimos dos meses aumentó 350 gramos. El pediatra recomendó darle fórmula con vitina o maicena para que aumente de peso. ¿Me podrías decir qué puedo hacer?

Si has decidido amamantar, no tienes por qué dar a tu bebé leche de fórmula. La leche materna es un producto biológico que no tiene comparación con otras leches ni alimentos. De hecho, las necesidades nutricionales del lactante se establecen tomando como modelo biológico la leche humana, que esta cubre «por sí sola» todas las necesidades energéticas y nutricionales hasta los seis meses de vida del bebé, adaptándose sus componentes a la fisiología y metabolismo de su aparato digestivo y sistema renal. Los fabricantes intentan asemejar lo máximo posible la leche de fórmula a la leche de madre, pero a pesar de los esfuerzos, han conseguido una mala imitación. Las leches de fórmula están elaboradas a partir de leche de vaca, eso sí, modificada para poder ser tolerada por el sistema digestivo y renal del lactante.

En cuanto a la energía que aporta la leche de fórmula, comentar que 100 mililitros de leche de fórmula de inicio de una marca cualquiera tiene 67 calorías. En cambio, 100 mililitros de leche materna aporta una cantidad ligeramente mayor (70-80 calorías). Con ello, puede que te preguntes: ¿Por qué los lactantes alimentados con leches de fórmula suelen engordar más que los alimentados con leche materna? ¿Dónde está la diferencia?

La diferencia está en la cantidad de proteínas. Las leches de fórmula contienen mayor cantidad de proteínas (100 mililitros de leche materna aportan 0,9 gramos de proteínas y las leche de fórmula entre 1,2-2 gr. según fabricante). Por lo tanto, el crecimiento es más acelerado en los niños alimentados con fórmula. ¡Cuidado!, en cuanto al peso y no en altura.

Además, hay que considerar que un aumento de peso excesivo no es nada beneficioso, al contrario, el riesgo de desarrollar obesidad en el futuro es mayor en estos niños. Y como ya sabemos, el sobrepeso y la obesidad favorecen a su vez otro tipo de enfermedades como la diabetes, hipertensión y enfermedades cardiacas. Por lo tanto, sustituir o complementar la alimentación del lactante alimentado al pecho, con leche de fórmula con el objetivo de incrementar su peso, no creo que sea la solución idónea. Cuando la curva de peso disminuye es conveniente valorar qué está pasando. Y con certeza seguro que puedes hacer muchas cosas para que el bebé tome más cantidad de leche materna y no sustituirla por una de menor calidad y menos segura.

Ya que no es muy normal que un bebé sano tenga una adecuada ganancia ponderal durante los primeros meses de vida, y de repente se estanque. Si esto es así, algo está pasando. Por lo tanto habrá que averiguarlo.

Mi recomendación es que valores cuántas tomas de pecho está realizando tu bebé en 24 horas e intenta, si es necesario, ofrecerle pecho más veces. Incluso puedes extraerte leche 2-3 veces al día y repartir la cantidad de leche extraída, ofreciéndosela después de las tomas del pecho, puesto que el ofrecerle una papilla de cereales no es la mejor de las soluciones.

Una toma de papilla de cereales suele contener 25 gramos de cereal que aportarán unas 100 calorías y, además, bastante azúcar. Sí, sí, azúcar, a pesar que en su etiquetado especifique cero por ciento de azúcares, la gran mayoría superan el 15 por ciento de azúcar en su composición. Para que los bebés puedan digerir el almidón que contienen los cereales, estos son hidrolizados. Por este proceso de hidrólisis, parte del cereal se transforma en azúcar es decir, en esos 25 gramos de papilla hay cuatro gramos de azúcar (glucosa principalmente). Por lo que, la mejor papilla de cereales que un bebé puede tomar a partir de los seis meses de edad son las sémolas de trigo, arroz, maíz o incluso el grano del cereal entero o triturado. A los seis meses un bebé no necesita comer cereales hidrolizados, ya que puede digerir perfectamente el almidón, evitando de este modo una ingesta innecesaria de azúcares.

Por supuesto que, incluyendo una papilla de cereales en la dieta del bebé, conseguimos aumentar su consumo de calorías, y en consecuencia el bebé engordara más. Pero, a costa de reemplazar la leche materna por un alimento nutricionalmente de peor calidad. El fin de la alimentación no es engordar al bebé, sino aportarle los nutrientes necesarios para que crezca sano.

No debemos de obviar que empezar la alimentación complementaria a edades tempranas puede conllevar riesgos en la salud del lactante a corto y largo plazo. Continuar alimentándolo con leche materna de forma exclusiva hasta los seis meses de edad es la mejor forma de invertir en salud.

Pueden enviar sus preguntas a consultalactancia@larazon.es