Claves para saber cuándo debe mamar tu bebé

El estómago del recién nacido tiene el tamaño de una cereza, por lo que las tomas deben ser frecuentes

Cintia  Borja

En algunos de mis artículos he mencionado algunas cuestiones que son motivo de consulta entre las madres que nos leen, motivo por el que voy a intentar aclararlas.

Una madre pregunta sobre el tiempo que debe pasar entre toma y toma. «Hay que ofrecer el pecho mínimo cada dos horas durante las tomas diurnas y cada tres horas en las nocturnas». Cuando hago esta sugerencia, siempre me refiero a un recién nacido que no gana peso, ya que en este caso es conveniente despertarlo y no alargar mucho las tomas al menos las primeras semanas hasta que el bebé establezca una adecuada demanda.

En primer lugar, no es necesario aclarar que la lactancia es a demanda, sin reloj y sin limitar el número de tomas ni su duración. Es decir, ofrecerle, siempre que dé muestras de que desea mamar, tanto de día como por la noche y todo el tiempo que quiera. En los bebés que son amamantados es tan normal que demande mamar cada tres horas, como que pida dos veces en una hora, o incluso, los más pequeñitos no aguanten lejos del pecho de su madre más que unos poco minutos. Para ello es importante, que la madre reconozca los signos precoces de hambre, como son el chupeteo, el llevarse las manos a su boca, hacer ruiditos, buscar con la cabeza… Para percibirlos, es primordial que la madre mantenga un contacto estrecho con su bebé, porque, si lo deja en la cunita, es difícil observar el lenguaje con el cual nos hace saber que desea comer, y probablemente, se de cuenta cuando empieza a llorar que es la hora de alimentarlo. Y es clave saber, que el llanto es un signo tardío de hambre, y cuando llora, probablemente se sienta tan molesto que le sea más difícil agarrarse al pecho.

Por lo tanto, la lactancia es a demanda, pero hay que puntualizar, que siempre que el bebé aumente bien de peso, entonces no se le debe despertar para darle de comer, sino que él mismo se despertará cuando desee hacerlo. No obstante, hay lactantes que durante los primeros días duermen mucho y hacen pocas tomas, lo cual hace que no ganen peso. Es en estos casos cuando hay que pasar a la acción e intentar que realice más tomas. No tiene mucho sentido que al lactante que no gana peso, se le ofrezca inmediatamente un suplemento de leche de fórmula, sin valorar primero el número de tomas que realiza al día. Es más adecuado que si está realizando unas ocho tomas en 24 horas, aumentemos la cantidad de tomas. ¿Cuántas? Pues al menos 10-12 tomas en 24 horas. Y aquí la frase que tanto repito «de no dejar pasar sin que mame, más de dos horas durante el día ni más de tres durante la noche». De este modo, seguro que garantizas que como mínimo, el bebé realice unas diez tomas.

También es relevante tener presente que de recién nacido su estómago es muy pequeño, su dimensión es del tamaño de una cereza, apenas le caben 7 mililitros de leche, a la semana de vida será del tamaño de un albaricoque, con una capacidad de unos 60 mililitros, y al mes podrá albergar unos 80-150 mililitros de leche. Por lo que, debido a su pequeña capacidad gástrica y la fácil digestión de la leche materna es importante permitir que el lactante tome todo el tiempo que desee y la cantidad que quiera, lo cual le ayudara a recuperar su peso y seguir creciendo. Por lo cual, si no está ganando peso, y hace unas 8 tomas en 24 horas, habrá que despertarlo para que mame más veces, antes de darle suplemento. Y en el caso de que ya este tomando suplemento, hay que adecuar la cantidad, para que, a las dos horas, no esté tan dormido que no desee mamar.

Otra de las dudas que suelen plantearnos es: ¿Cuándo empieza a contarse este tiempo desde el inicio de la toma o al finalizar?

Como se ha comentado hay que estar atento al bebé que duerme mucho cuando no ha recuperado el peso del nacimiento entre el décimo y catorceavo día. Y, por supuesto, despertarlo y tener en cuenta que durante los primeros días el bebé tarda más tiempo en completar la toma, por lo que pueden ser muy largas, pudiendo tardar una hora o más antes de soltarse del pecho, incluso acabar una toma y a los pocos minutos volver a demandar otra.

Esto se debe a que el pecho no es solo alimento. Desea volver al pecho no sólo porque tenga hambre, sino por diversas razones que hacen del pecho un lugar donde se siente tranquilo, relajado. Además, como la leche materna contiene sustancias inductoras del sueño, es más fácil dormir.

No hay que olvidar que acaba de llegar a un mundo que es mucho más ruidoso y luminoso que el del útero y que van a ser los brazos de mamá donde se sentirá seguro y tranquilo.

Las tomas frecuentes, aunque estas sean para calmarse, son muy beneficiosas, especialmente porque ayudan a la producción láctea, garantizando de este modo un buen suministro de leche en el futuro.