Historia

Notre Dame: el plomo no se va

Los niveles registrados son hasta 8 veces más altos que los aceptables en París y las autoridades barajan el “encapsular la contaminación” en la explanada mediante una potente resina

Los problemas no ha cesado desde que la techumbre de la catedral de París ardió el pasado mes de abril
Los problemas no ha cesado desde que la techumbre de la catedral de París ardió el pasado mes de abrilThibault CamusAP

Siete meses después de que la imagen de Notre Dame envuelta en llamas diera la vuelta al planeta en cuestión de pocos segundos, los problemas alrededor de la catedral no cesan. Si días atrás protagonizaron un rifirrafe el encargado de las obras y el arquitecto por la manera en que ha de restaurarse la aguja, que cayó a plomo con las primeras llamas, intercambio de palabras que acabó con un contundente: "cállate", de parte de uno a otro y que demuestra la no especialmente buena sintonía que existe ahora el tema de la contaminación por plomo sigue dando quebraderos a los responsables de este asunto.

Ayer, Magali Charbonneau, prefecto a cargo del caso manifestó su preocupación por los elevados niveles de plomo aún existentes en la zona y que hacen imposible que ésta se abra al público. La explanada digamos que permanece clausurada. Se habla de que quizá antes de que acabe el año los viandantes podrán volver a pasar por ella, pero no es más que, de momento, una simple conjetura. O mejor dicho, un deseo.

Abrir en Navidad

A pesar de las técnicas de limpieza y descontaminación empleadas, Charbonneau dijo que "justo después del incendio encontramos tasas de 300,000 a 400,000 microgramos por metros cuadrado en el patio delantero, lo que hacía la zona totalmente inaccesible. Ahora mismo estamos a 30,000 o 40,000 por metros cuadrado, bastante alejados de los 5,000 microgramos aceptables en París", señaló a "Le Parisien". ¿Cómo es posible que siete meses después las labores descontaminación no hayan dado los frutos esperados? "Se han utilizado todas las técnicas de limpieza, pero la piedra de la explanada ha absorbido los plomos de polvo", se lamentan desde la Agencia Regional de Salud y la ciudad de París.

Con la llegada de las Navidades los comerciantes han elevado sus quejas, pues declaran que desde hace siete meses, es decir, desde que se clausuró la explanada, han perdido el 70 por ciento de las ventas, lo que supone una importante merma en el negocio turístico.

Las últimas pruebas realizadas en la zona se realizaron el pasado jueves y se está a la espera de los resultados. No obstante y ante los resultados fallidos de las tareas de limpieza y descontaminación se baraja "encapsular la contaminación", según ha adelantado Charbonneau, es decir, utilizar una resina transparente similar a la utilizada en los cruces de peatones que es muy resistente y antideslizante con el objetivo de cubrir dos terceras partes de la zona, mientras que el último tercio ya está reservado para la zona donde están trabajando los operarios con los correspondientes trajes de seguridad. Una vez asegurada la zona se podrá abrir de nuevo al público.

El último paso será levantar uno a uno los adoquines de la explanada y sustituirlos por otros que no estén contaminados. Una ardua tarea que probablemente vea la luz en verano de 2020 si los plazos no sufren nuevos retrasos. Los resultados de los últimos estudios arrojarán luz sobre si ha descendido la contaminación de plomo.