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«Largo viaje hacia la noche»: ¿Fue amor o solo un sueño enamorado?

  • «Largo viaje hacia la noche»
    «Largo viaje hacia la noche»

Tiempo de lectura 2 min.

14 de junio de 2019. 03:21h

Comentada
Carmen L. Lobo 14/6/2019

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Dirección y guión: Bi Gan. Intérpretes: Tang Wei, Sylvia Chang, Meng Li, Huang Jue, Chen Yongzhong, Lee Hong-Chi, Luo Feiyang. China, 2018. Duración: 133 minutos. Drama.

A veces la memoria se descompone, se hace añicos, se divide en pequeños trozos, como un rompecabezas, como el paisaje después de una batalla feroz aunque en el fondo siga latiendo la misma idea obsesiva porque con esa no puede nadie. Y como sucede con los espacios, casi postapocalípticos, derruidos, amontonados, en los que se mueve Luo Hongwu, que regresa a Kaili, su hogar y ciudad de la que se fue hace 12 años y al que conocemos tras un recuerdo a los años 70. Un hombre marcado por los recuerdos, por recuerdos duros, inamovibles, de piedra, sobre una hermosa, seductora y extraña mujer a la que él amó y que no puede olvidar. Le lavó el cabello, fumaron juntos, se sintieron muy dentro, uno. No hay alcohol en este mundo para conseguir borrarla. Ni hay peligros, ni tipos violentos, ni sonidos extraños, ni pensamientos oscuros, ni noches tan eternas que recuerdan años, siglos, que puedan detenerlo. Decidido a encontrarla, Hongwu comienza una búsqueda incansable en la que se mezclan el pasado y el presente, la realidad (¿pero existe de alguna manera?) y los sueños. Resulta sumamente sencillo, porque, así, en corto y resumiendo, se trata de una obra casi maestra, y, a la vez, complicado hablar de la nueva y bellísima película realizada por Bi Gan, aplastantemente romántica y exigente, una especie de Wong Kar-Wai delirante, un Lynch nocturno y borracho en el karaoke, una producción arriesgadísima que exige al espectador su inmersión absoluta en este mundo de calles interminables, de tormento y pitillos que se suceden sin descanso donde nada es lo que aparentaba o todo fue como no pareció. Más de 130 minutos de metraje, un plano secuencia en 3D de 55... Pasen, sin embargo, de los números, que son siempre farragosos, y atrévanse a sumergirse en este larguísimo viaje en compañía de alguien tan solo que parece caminar sin sombra y que no puede olvidar lo que significaba sentir. Y que desea, de una vez, recuperar de una pieza la memoria. Aunque duela.

LO MEJOR

Su romanticismo brutal, esa manera que tiene tan delicada de oscilar entre la realidad y lo que parecen sueños; o no

LO PEOR

Resulta una cinta exigente con el público, que debe ser consciente de que se sumergirá es un inclasificable viaje

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