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Papá, mi novio es un poligonero

Riccardo Milani dirige esta comedia con una fuerte carga de crítica social sobre la brecha entre ricos y pobres en la Italia actual

  • Papá, mi novio es un poligonero

Tiempo de lectura 2 min.

24 de mayo de 2019. 03:19h

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Gonzalo Núñez Madrid. 24/5/2019

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Piensen en un barrio, de la ciudad en la que vivan, que sea conocido por su mala fama. Que simplemente el nombrarlo dé la idea de un sitio al que no irían por gusto. En Roma, ese lugar sería Bastogi. Riccardo Milani llegó a conocer bien este barrio olvidado de la capital italiana: «Un hija mía de 13 años me dijo que tenía un novio. Le pregunté ''de dónde'' y me dijo ''de Bastogi''. Ahí me asusté porque conocía el barrio como todos los romanos. Empecé a seguirla hasta allí y conocí a la familia del novio. Con el tiempo, entendí que la misma desconfianza que yo tenía por la familia de ese chico, la tenían ellos con nosotros. Es un problema de desconfianza social de una parte y de la otra».

Esta experiencia real la calca casi exactamente (exagerando los melindres del padre protagonista, un burócrata buenista que trabaja en un «think thank» de la Unión Europea) el director italiano como argumento en «Como pez fuera del agua», una comedia que fue vista por más de dos millones de italianos en 2017 y que ahora llega a España para plantearnos la relación con nuestros incómodos vecinos (ya sea inmigrantes o simplemente nacionales de la periferia) y el gran abismo entre nuestros buenos propósitos y los numerosos miedos y prejuicios que los arruinan.

«Italia hoy en día está laminada por el conclicto social, la rabia se ha convertido en una cuestión de la que necesitamos desprendernos», opina Milani, que, a pesar de lo crítico de sus argumentos, ha realizado una comedia que pretende divertir desnudando los problemas de las ciudades modernas. «La disparidad social es muy grande hoy, pero queríamos contarlo de manera popular, cómica, para que llegara a todos los lugares, al centro histórico de las ciudades y a las periferias. Y así ha sucedido», señala.

Lo mejor de cada casa

Giovanni (Antonio Albanese) y Mónica (Paola Cortellesi), los padres de estos dos adolescentes de distintos estratos sociales, irán poco a poco abriéndose al extraño, empatizando con la vida de los otros, hasta alcanzar un entendimiento que ni la ex mujer de Giovanni (una «pijipi» con ideas sesentayochistas pero de postín) ni el marido preso de Mónica (un animal de bellota sin redención alguna) pueden entender ni compartir. En ellos dos está el mensaje de esperanza. «Digamos que representan lo mejor de cada parte, los que pueden lograr un entendimiento», concluye Milani.

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